Por Victoriano Martínez

Todo inicio de año es de buenos deseos, pero no todos los buenos deseos marcan el comienzo de un año.

Al cierre de 2018, por azares de la Cuarta Transformación (4T), el Congreso del Estado debió esperar la aprobación del presupuesto federal para hacer lo propio con el presupuesto estatal y las leyes de ingresos del Estado y de los 58 municipios.

Cerró el año sin leyes de ingresos ni presupuestos que en el correr de los meses suelen ser modificados que se han convertido en meros documentos de referencia.

Así de caprichoso resulta el manejo de recursos en la administración pública, que lo mismo da que sean los propios diputados que aprueban el presupuesto estatal, los directivos de un ente académico como el IPICYT, o del INTERAPAS o de una delegación como la del IMSS, encuentran el modo de desviarlo de su destino original para encausarlo a sus beneficios particulares.

Las historias de proveedurías y empresas fantasmales estuvieron a la orden del día en el año que se fue, y un buen y esperanzador deseo es que en este 2019 sean desterradas y no sólo mejor simuladas.

Si el 2018 dejó atrás a la Gallardía, si no desaparecida por completo sí muy disminuida, y también a la peor Legislatura de la Historia, lo cierto es que los sustitutos aún tienen pendiente hacer demostraciones contundentes de que serán diferentes.

Desde la alcaldía aún se mantiene la expectativa de acciones que corrijan el rumbo de la administración municipal desviado no sólo en el trienio pasado (que fue el peor), sino desde varias administraciones atrás.

Desde el Congreso del Estado, la acumulación de señales de que comienzan a andar sobre los pasos de sus antecesores son muchas y preocupantes.

Es por ellos que no todos los buenos deseos marcan el comienzo de un año. Desear una mejor Legislatura con las señales que han dado ya aleja esa aspiración.

Si agregamos que este jueves consumarán una mala señal más al auto asignarse más 10 millones 811 mil 468 pesos adicionales a su presupuesto, cuando aseguraron que serían austeros, exhibirán lo lejos que están de las expectativas que crearon.

Son inercias de lo que dejó el 2018 que muestran que hay actores aguafiestas que por más buenos deseos para comenzar un año, son recordatorio de que hay que estar atentos a los acontecimientos.

Por eso resulta valioso el excelente trabajo realizado por nuestro compañero Luis Nicolás Gómez Moya en su video con el recuento de los acontecimientos más relevantes de 2018 y, sobre todo, tener en cuenta la advertencia con la que concluye:

“Esto fue nuestro 2018. Esto es una pauta que nos señala a qué nos enfrentaremos como sociedad en el 2019, no lo olvidemos”.

He aquí el video:

 

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