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España, (7 de Abril).- El fútbol en los tiempos del 2.0. Así podría llamarse la historia que han protagonizado Daniele Cacia, futbolista de 31 años del Bolonia y Gianluca Fiorini, agente de jugadores. El primero ha sido sancionado con un partido de suspensión y 6.000 euros de multa (también al club, en la Serie B) y el segundo con una inhabilitación de cuatro meses. Por los insultos, amenazas e injurias que se han intercambiado vía teléfono: SMS y WhatsApp.

El Tribunal Federal de la FIGC (Federación Italiana de Fútbol) ha entendido que ambos han violado el artículo 1 Bis del Código de Justicia Deportiva. “Los clubes, directivos y atletas están llamados a respetar las normas federales y tienen que comportarse según los principios de lealtad y corrección en cualquier relación que tenga que ver con la actividad deportiva”, reza el artículo. Los insultos no forman parte de ello. Y Cacia y Fiorini se intercambiaron unos cuantos el pasado mes de septiembre. El primero, además, llegó a amenazar al agente.

Cacia, futbolista, y Fiorini, agente de jugadores, han violado los principios de “lealtad y correción” de la justicia deportiva

La FIGC ha publicado enteramente el diálogo. Escribe el agente: “Dentro de nada te pedirán que devuelvas tu sueldo al Bolonia, en el sentido de que tu sueldo [y el de Acquafresca] no justifican un rendimiento tan bajo del Bolonia”. Responde el futbolista: “Ven tú, igual marcas más que nosotros (…) Si tienes algún problema vente y lo arreglamos cara a cara, si no, no vuelvas a escribirme, eres un pobre hombre que busca gloria en un mundo que no te pertenece. En mi casa los cobardes no contestan al móvil”.

Vuelve a escribir el agente: “Estaba en el año por eso no contestaba”. Y Cacia: “Estabas en el sitio correcto, los mierdas están en el baño”. Y así sucesivamente. Aparece también la palabra “gilipollas” y “muerto de hambre”. Hasta que, hablando de hijos y padres, llegan las amenazas del futbolista. “Si vuelves a nombrar a mi hijo, que sepas que te voy a masacrar, allá donde te encuentre”. O: “No se te olvide que soy calabrés y los calabreses nunca olvidan…” Estos mensajes fueron enviados al Tribunal de la Federación por Fiorini. Seis meses después ha llegado el castigo.

Fuente: El País

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