Antonio González Vázquez

Todo parecía maravilloso. Durante los primeros nueve días de marzo no se había reportado ninguna víctima de homicidio doloso en la entidad, pero en los días posteriores los criminales pusieron las cosas en su sitio. El mes cerró con 30 víctimas de homicidio relacionado con la delincuencia organizada.

El Informe diario del Gobierno Federal sobre homicidios en el país había marcado del 1 al 9 de marzo, cero víctimas mortales. Una semana y un día, San Luis Potosí limpio de sangre.

Para la segunda semana se hizo presente la realidad de los últimos años al cometerse 13 asesinatos dolosos; en la tercera semana hubo 11 y la cuarta semana, seis. En total, 30 al cierre de marzo.

Dos días fueron los más cruentos: el día 11, con cinco víctimas de homicidio, y el 22, con cuatro.

De los 31 días de marzo, en 15 no se reportaron víctimas.

Febrero había terminado con 27 ejecutados y en enero habían sido 23. Según el conteo diario de la Presidencia de la república a través de su grupo interdisciplinario en el que participa el Gabinete Nacional de Seguridad, al primer trimestre San Luis Potosí contabilizaron 80 ejecutados.

El primer trimestre del estado deja entonces un promedio de 0.87 ejecuciones diariamente, muy por debajo del promedio anual del año pasado, que fue de dos diariamente.

En ese sentido, hay que recordar que el pasado 6 de marzo, el presidente Andrés Manuel López Obrador, de visita a la entidad, dijo que San Luis Potosí “es una isla que ha podido mantener la paz, la tranquilidad, esto no significa que sea un paraíso en seguridad pública, hay problemas, pero no un desbordamiento en delitos que afecten a la población”.

Cuando el presidente hizo esa declaración que no gustó a muchos, es decir el día 6 de marzo, no se había cometido un solo homicidio. Cuatro días después de eso, se desató la violencia hasta cerrar marzo con 30 ejecutados.