El chavo de los 800 mil

Octavio César Mendoza

Casi al finalizar el proceso electoral del hoy lejano año de 2021 en este Potosí de Dios, María de las Heras predijo, con precisión matemática, que José Ricardo Gallardo Cardona sería el gobernador del estado; y hace unos días dijo que, si el Partido Verde juega solo a las canicas, el mandatario cuenta con cuarenta más una de cada cien bolitas mágicas en sus alforjas.

Al analizar los datos de la encuestadora se observa no sólo que “los verdes somos más”, sino que la marca del Potosí sin Límites aún tiene una tendencia de elevación que llegaría a superar el 50 por ciento del total de la votación en 2027, en detrimento del respectivo segundo y postrero tercer lugar en las encuestas: Morena y PAN.

Esto significa que cada día que pasa, las divididas huestes potosinas del morenismo pierden base de apoyo que se termina por sumar al Partido Verde, y la clientela electoral del PAN se reduce por hastío de su ya muy empobrecida militancia a interpretar un papel testimonial en el 2027, vaya quien vaya en pos del sueño imposible de vencer al Gallardismo.

En efecto, el Gallardismo es la fuerza local del Partido Verde, y su eventual alianza con cualquier fuerza que desee sumarse al propósito de gobernar estas tierras pródigas de belleza saldría ganando; mientras que cualquier adversario del Gallardismo sería reducido por contumacia al mismo destino que tocó sufrir al pasado candidato del PRIAN.

Qué terrible paradoja la de saber que sólo sumando de manera marginal sus pocos votos el RIP podría sobrevivir a su dinosáurica extinción, ¿verdad? Qué grandiosa oportunidad representaría para (por ejemplo) Movimiento Ciudadano sumarse a la causa verde, hasta por efectos de colorimetría y representación proporcional, ¿verdad?

Entiéndase como se diga, prevalece una realidad inocultable: si hoy fuesen las elecciones para decidir quién manda de aquí al cabalístico 33, el Gallardismo obtendría 800 mil votos por sí mismo, Morena alrededor de 350 mil, y el PRIAN cerca de 250 mil. Ni sumando sus tres puntos marginales, toda una coalición anti-verde alcanzaría el triunfo.

Es cierto: el gobernador no estaría en la boleta, y probablemente lo estarán un alcalde alicaído, una líder o un líder estatal de Morena, y un ente vengativo; pero en este punto eso es lo de menos: el movimiento es la esencia, y si el Gallardismo se vistiera de azul, arrasaba el PAN; y si usara chaleco rosa o guinda, Morena se iría a las nubes.

Pero no: el Gallardismo está cerrado con el Partido Verde, y si es necesario buscar un millón de votos para la marca, el movimiento fundado por el Padre y continuado por el Hijo y bendecido por el Espíritu Santo, va a levantar cada roca de cada rincón del Potosí para sumar un voto más hasta lograr la cifra.

Ante tal escenario, quedan varias dudas. ¿No sería más patriótico el alcalde de la capital si buscase una diputación federal en lugar de un sueño guajiro, en aras de alcanzar un equilibrio en el poder legislativo? ¿No sería más útil para el ex alcalde de la misma antedicha capital procurarse un espacio en el congreso local, antes de atender al canto de las sirenas?

No me hagan caso, porque igual todo indica que también ahí sentirían el rigor de la derrota. Se viene un tsunami verde, como verde es la patria vista desde las alturas, empujado por el movimiento territorial del único movimiento social tan políticamente bien articulado que no tiene empacho al declararse triunfador en el 2027, el 2033 y el 2039.

La única esperanza para los adversarios del Verde, en San Luis Potosí, es unirse al Verde.

Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Astrolabio.

Es poeta, escritor, comentarista y consultor político. Actualmente ocupa la Dirección General de Estudios Estratégicos y Desarrollo Político de la Secretaría General de Gobierno del Estado. Ha llevado la Dirección de Publicaciones y Literatura de la Secult-SLP en dos ocasiones, y fue asesor de Marcelo de los Santos Fraga de 1999 a 2014, en el Ayuntamiento y Gobierno del Estado de SLP, y en Casa de Moneda de México. Ganador de los Premios Nacional de la Juventud en Artes (1995), Manuel José Othón de Poesía (1998) y 20 de Noviembre de Narrativa (2010). Ha publicado los libros de poesía “Loba para principiantes”, “El oscuro linaje del milagro”, “Áreas de esparcimiento”, “Colibrí reversa”, “Materiales de guerra” y “Tu nombre en la hojarasca”.