Ser más potosinos y amar más a SLP

Octavio César Mendoza

“Hay que ser más potosinos y amar más a San Luis Potosí” fueron las palabras del gobernador del estado en una transmisión de Facebook que acabo de escuchar esta mañana. El contexto, relacionado con la Fenapo, es el origen de esta frase; pero me parece valioso rescatarla de su mensaje central para aplicarla en aspectos que la pueden convertir en mantra, para quitarse de encima los prejuicios clasistas que dominan el ideario de sus adversarios.

Hay que ser más potosinos y amar más a San Luis Potosí para que los recursos derivados del cobro del impuesto predial de la Zona Industrial se enfoquen en remediar el desastre de sus vialidades, en lugar de intentar ridiculizar la propuesta de convertir en municipio a la delegación de La Pila, como en su momento intentaron hacer lo propio antes de que Villa de Pozos se convirtiera en el municipio 59. Siempre existe un mecanismo que permite que las cosas se vuelvan realidad.

Hay que ser más potosinos y amar más a San Luis Potosí para que la obra pública que está impulsando a San Luis Potosí a convertirse en un estado líder no se detenga con amparos, notas periodísticas, rompimiento de vestiduras y memes de quienes dejaron de verse favorecidos por el Gobierno, pues estaban acostumbrados a ser parte del negocio legal, inmobiliario, notarial, constructivo, de empleos y regalías que la obra pública prodigaba con abundancia a unos cuantos.

Hay que ser más potosinos y amar más a San Luis Potosí para que no nos insultemos unos a otros por las diferencias de gusto y apreciación estética, y celebremos que San Luis Potosí sea el estado con el potencial turístico más promisorio del país, derivado de eventos como la Fenapo, de propuestas como la de la Riviera Huasteca, del crecimiento global del turismo cultural y de aventura, y uno de los destinos más atractivos de la Inversión Privada por su posición logística estratégica.

Hay que ser más potosinos y amar más a San Luis Potosí, para que el plan de desarrollo metropolitano se enriquezca con propuestas, más que con críticas; o para reconocer que obras como la Vía Alterna o el Mega Puente Periférico-Carretera Rioverde y el futuro segundo piso de la avenida Benito Juárez (carretera 57) y la creación de la Red Metro, son extensiones de ese impulso que San Luis Potosí empezó a recuperar cuando recuperamos la gobernabilidad.

Hay que ser más potosinos y amar más a San Luis Potosí para imaginar hasta dónde podemos llegar si mantenemos la unidad social, si la alianza entre los partidos que hoy gobiernan a México se mantiene no por capricho sino por la necesidad de acelerar el ritmo hacia un futuro más próspero y de pleno bienestar, si ratificamos nuestra confianza hacia un régimen que ha disminuido la pobreza, que está enfrentando con valentía a los generadores de violencia, y que piensa en grande.

Buena parte de la oligarquía, y del sector que aspira a alcanzar un estatus de burguesía bajo la férula de dicha oligarquía, se resisten a observar una realidad innegable: en estos momentos, San Luis Potosí está siendo gobernado por un movimiento social que surgió del pueblo, que es parte de una transformación histórica que se desprendió del hartazgo hacia los actores políticos que se creían tocados por la mano de Dios. Hoy, el Gobierno sí gobierna, y el Gobierno es el pueblo.

Y eso se hace más visible cuando, a pesar de todo, algunos operadores mediáticos y un puñado de políticos en retiro obligatorio, siguen lanzando críticas mal fundamentadas contra las acciones del titular del Poder Ejecutivo, esperando que éstas hagan mella en la popularidad de un Gobernador que, primero que nada, es un reflejo de sus Gobernados, porque estos últimos sienten que están representados por uno de sus iguales, y por ende aprueban y celebran su actuar.

La intención de desgastar una imagen pública desde las trincheras de las plataformas virtuales y las mesas de análisis, no es secundada por la opinión pública. Y he ahí los números: el gobernador potosino se ha mantenido, durante cuatro años, dentro de los primeros lugares de aprobación de sus gobernados. Ningún gobernador potosino alcanzó esos decibeles de popularidad durante su concierto; y será muy difícil que esa simpatía se diluya mágicamente o por la tirria de unos cuantos.

La gran influencia del gobernador en el ánimo popular se ha consolidado de tal forma que los apelativos de “padrino”, “pollo” o “gober” son de uso familiar, su presencia en la conversación social es permanente, y la inercia electoral a su favor se está volviendo irreversible. Como se menciona anteriormente en esta columna, el Gobierno de San Luis Potosí de hoy, sí gobierna, y no lo hace ningún otro poder fáctico, tal como lo hicieron en el pasado.

En San Luis Potosí gobierna el Gobierno y el Gobierno es el pueblo y no un solo sector; ni los medios de comunicación, los oligarcas y su burguesía, las iglesias, los políticos de carrera (coruptísima) y sus partidos políticos, las organizaciones sociales, los malquerientes o el crimen organizado, pueden ejercer el poder y la influencia que llegaron a ejercer en el pasado. Eso sí: pueden ser más potosinos, y amar más a San Luis Potosí.

Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Astrolabio.

Es poeta, escritor, comentarista y consultor político. Actualmente ocupa la Dirección General de Estudios Estratégicos y Desarrollo Político de la Secretaría General de Gobierno del Estado. Ha llevado la Dirección de Publicaciones y Literatura de la Secult-SLP en dos ocasiones, y fue asesor de Marcelo de los Santos Fraga de 1999 a 2014, en el Ayuntamiento y Gobierno del Estado de SLP, y en Casa de Moneda de México. Ganador de los Premios Nacional de la Juventud en Artes (1995), Manuel José Othón de Poesía (1998) y 20 de Noviembre de Narrativa (2010). Ha publicado los libros de poesía “Loba para principiantes”, “El oscuro linaje del milagro”, “Áreas de esparcimiento”, “Colibrí reversa”, “Materiales de guerra” y “Tu nombre en la hojarasca”.