30% del listado de especies del proyecto para la ANP de Villa Hidalgo es erróneo

Estela Ambriz Delgado

Tras un análisis más minucioso del Estudio Técnico de Factibilidad para el Área Natural Protegida (ANP) Parque Urbano de Villa Hidalgo, el ingeniero agroecólogo Pedro Nájera Quezada encontró el 31 por ciento de las especies de flora, y 26 por ciento de fauna, mencionadas en el proyecto no existen en la región o tienen datos erróneos dentro de las listas de las que se afirma han sido encontradas.

Luego del intento de la Secretaría de Ecología y Gestión Ambiental (Segam) de negar los errores en las especies enunciadas y la declaración de su titular, Sonia Mendoza Díaz, en la que insinúa que se debería hacer un mejor análisis del documento, el investigador se dio a la tarea de hacer una revisión más a fondo, de la que obtuvo mayores datos.

Consideró que debido a las “explicaciones” de la dependencia, el proyecto resulta más confuso, pues se evidenció el desconocimiento de su contenido y de su elaboración a partir de datos erróneos.

Por ello, el señalamiento de las inexistentes se centra en las listas de flora y fauna de las páginas 27 y 33 respectivamente, que, de acuerdo con la aclaración de la Segam, se aduce que es el “listado real de especies” presentes en la zona.

De estas mencionó la palma (Yucca potosina), que es endémica del estado, pero su hábitat corresponde a pinares-encinares, piñonares y encinares arbustivos, mismos que no existen en las zonas de conservación proyectadas.

Otro ejemplo que refirió fue la conchita (Echeveria coccinea), cuya distribución corresponde a Querétaro, Ciudad de México, Tlaxcala y Puebla; de la fauna está el ratón de campo (Peromyscus manicularis), el cual no existe y, si se refieren a P. maniculatus, hablan de una especie que radica en el norte de Estados Unidos y Canadá.

Indicó que esto sucede con muchas otras especies en la lista, ascendiendo a un total de 36 plantas de 115 especies, y 20 animales de 75 especies, por lo que elaboró una tabla propia con los datos y añadió una descripción de los errores u omisiones.

Nájera Quezada puntualizó que de poco sirve justificar el contenido al insinuar la revisión del documento por parte de diversas entidades académicas y asociaciones civiles, cuando el contenido deja mucho que desear, además de que evidencia la incapacidad técnica y de análisis riguroso que tendrían esas instituciones.

En su aclaración, la Segam destaca que “el documento fue presentado y expuesto ante el Consejo Estatal de Áreas Naturales Protegidas integrado por Segam, Sedarh, Indepi, Secretaría de Cultura, Secretaría de Turismo, CEA, SEGE, Sedesore, UASLP, Conagua, Ipicyt, Semarnat, Conanp, Sader, Copocyt, La Tierra que Respira A.C., INIFAP-SLP, Sierra de San Miguelito, Asociación Potosina de Silvicultores A.C., Tampadhum A.C., Desarrollo Rural A.C., OVIS A.C. y Colsan”.

“¿Habría que consultarles? o ¿sería más fácil aceptar que hay errores y que se deben corregir ante la evidente incapacidad del Partido Verde y sus elementos estatales y municipales para conocer y proteger la naturaleza?, ¿a poco ganará la prisa por sacar un decreto de relumbrón para tapar el enorme daño que causan a la naturaleza y economía local con las autopistas de cuota e intentos de negocios con impresentables como Ricardo Salinas Pliego y lo sucedido en Corcovada?”.

Señaló que en el documento refieren que el área propuesta se localiza en la provincia fisiográfica de la Sierra Madre Oriental y en la subprovincia Sierra y Llanuras Occidentales.

Najera explicó el error de la Segam en cuanto a la vegetación que se enuncia en la página 25, en el inciso b referente a Características biológicas de la Flora. Este consiste en que confunden el matorral crasicaule con vegetación xerófila, cuando esta última es una determinación generalista, por lo que hay vegetación xerófila en los desiertos de Sonora, Chihuahua, o el del Sahara, pero la crasicaule no está más que en algunas regiones xerófilas de México.

Sin embargo, este tipo de vegetación no corresponde a las del desierto de Sonora/Arizona donde se encuentran los saguaros (Carnegiea gigantea) que mencionan, y tampoco es matorral crasicaule, la vegetación donde se encuentran los viejitos (Cephalocereus senilis), los cuales son originarios de la Barranca de Metztitilán y que se puede consultar en el INEGI.

Igualmente comentó que, aunque sea obvio que el desierto de Sonora no forma parte de la provincia fisiográfica de la Sierra Madre Oriental o asumir que hay afinidades florísticas, no existe comparación alguna con las vegetaciones xerófilas del centro de San Luis Potosí con el norte de Sonora ni con el centro-norte de Hidalgo como para usar esas especies de referencia para describir un tipo de vegetación al cual no corresponden.

Para concluir la puntualización de los errores, en respuesta a los comentarios de la titular de la Segam, también refirió que la desorganización de los taxones listados, en los que se pone de manera intercalada especies de distintas clases, órdenes o familias en el caso de plantas, y familias en el caso de animales, es también un detalle grave que refleja la nula revisión técnica o la incapacidad de los revisores.