Desiree Madrid
La detección de dos casos de gusano barrenador en los municipios de Ébano y Tamuín, en la Huasteca Potosina, llevó a la activación de un cerco sanitario con el objetivo de contener la plaga y evitar su propagación hacia otras zonas de San Luis Potosí.
La confirmación de los casos encendió alertas en el sector ganadero debido a los riesgos sanitarios y económicos asociados a este parásito.
Los casos fueron localizados en animales de producción en ambos municipios huastecos, una región caracterizada por la constante movilización de ganado y su cercanía con otras entidades federativas. Esta condición incrementa el riesgo de dispersión del gusano barrenador, por lo que se determinó aplicar medidas de control y vigilancia en puntos estratégicos, además de reforzar la supervisión en unidades pecuarias.
El gusano barrenador es una plaga que se desarrolla en heridas abiertas de los animales, donde la mosca deposita sus larvas, provocando infecciones que pueden agravarse rápidamente si no se atienden de forma oportuna.
Su presencia representa un problema serio de sanidad animal, ya que puede derivar en la pérdida de ejemplares, afectaciones al bienestar del ganado y costos adicionales para los productores.
Como parte del cerco sanitario en Ébano y Tamuín, se implementaron acciones de vigilancia epidemiológica, revisión de animales y monitoreo permanente para detectar posibles nuevos casos. Estas medidas buscan frenar la propagación del parásito y evitar que se extienda a otros municipios de la Huasteca Potosina, donde la actividad ganadera tiene un peso importante en la economía local.
Productores de la región han manifestado preocupación por las posibles consecuencias económicas que podría generar la expansión del gusano barrenador. La pérdida de animales, los gastos en tratamientos veterinarios y las restricciones para la movilización o comercialización de ganado representan un escenario de incertidumbre para quienes dependen de esta actividad como principal fuente de ingresos.
Especialistas en sanidad animal han señalado la importancia de la detección temprana y de reportar cualquier herida sospechosa en el ganado. La falta de atención oportuna, advierten, facilita la diseminación de la plaga y complica las labores de control, especialmente en regiones extensas y con alta densidad de unidades de producción pecuaria.
Aunque hasta el momento solo se han confirmado dos casos en Ébano y Tamuín, la situación mantiene en alerta al sector ganadero de la Huasteca Potosina. El seguimiento del cerco sanitario y la vigilancia en los próximos días serán determinantes para evitar que el problema se agrave y tenga un impacto mayor en la sanidad animal y en la economía regional.


