Un veto, ¿planeado?

Alejandro Rubio

La reforma aprobada en San Luis Potosí que obligó el pronunciamiento de la presidenta Claudia Sheinbaum ha sido detenida. De imprevisto, cuando todos esperábamos la publicación del decreto en el Periódico Oficial del Estado para que comenzaran a llover las impugnaciones, Ricardo Gallardo Cardona anunció el veto al proyecto que (claramente) se planteó desde Palacio de Gobierno.

Desde que la iniciativa fue presentada por el Consejo Estatal Electoral y de Participación Ciudadana generó un mar de sospechas; la justificación basada en la paridad de género fue casi rechazada por default en la conversación pública. Era increíble que durante el gobierno que incumplió con la promesa de priorizar a las mujeres en el gabinete, se permitiera que una reforma de esta magnitud avanzara, si no era para favorecer el proyecto transexenal del gobernador, que recae en su esposa, Ruth González Silva.

Y, al mismo tiempo, suena increíble que Gallardo Cardona, de repente, haya reflexionado y reculado ante la crítica de sus detractores.

No pasó, por ejemplo, con la iniciativa que plantea la castración química. Ahí está, congelada, y si acaso fuera a ser aprobada, inmediatamente se echaría abajo por su clara violación a los derechos humanos, pero no ha sido retirada, porque ese es el verdadero rostro de Gallardo Cardona; el de no retroceder, menos cuando sus críticos le dicen que lo haga.

Causó revuelo a nivel nacional, el descontento de la presidenta y un serio cuestionamiento al organismo encargado de llevar a cabo las elecciones en el estado potosino, ¿y todo para nada? De no creerse.

Es imposible entender el gobierno de Gallardo Cardona sin los intereses del Partido Verde, es entonces que lo que los llevó a fraguar y ahora a vetar la “Ley Gobernadora” no puede simplificarse a la disputa del poder en San Luis Potosí: la partida siempre se jugó en el plano nacional, en la coyuntura de una reforma electoral que podría desaparecer a los legisladores de representación proporcional en el Congreso de la Unión y ante el estira y afloja de un partido político que, precisamente, depende de esos plurinominales para seguir teniendo valía en su alianza con Morena.

Ya sea negociar, presionar o desestabilizar a la presidenta, o cual sea el plan que se haya tenido con la Ley Gobernadora, el anuncio de veto llega en una semana fundamental para Claudia Sheinbaum, ya que este miércoles, según anunció el pasado 13 de enero en su mañanera del pueblo, se reunirá con la Comisión Presidencial para la Reforma Electoral, con el objetivo de afinar cualquier detalle de la propuesta. Asimismo, desde el lunes, el Instituto Nacional Electoral hizo lo propio y entregó su propuesta a dicho órgano.

Bien vale recordar que la Ley Gobernadora, hasta hoy, no ha muerto. Regresó a la cancha del Poder Legislativo y desde ahí deberá volver a analizarse y nuevamente ser votada. De ser aprobada por las dos terceras partes del Pleno, una vez más será turnada al Poder Ejecutivo para que, sin más, se publique el decreto en el Periódico Oficial del Estado; ya no hay opción de un segundo veto.

Con tantas alternativas es difícil vislumbrar la finalidad de todo este entramado. En otro escenario, el Congreso (en el que también manda Gallardo Cardona) podría aprobar nuevamente la reforma para que así el gobernador pueda (otra vez) lavarse las manos y culpar al Poder Legislativo. Una jugada que ha llevado a cabo en repetidas ocasiones; de hecho, lo hizo hace muy poco cuando aumentó el presupuesto de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí para este año, pero los legisladores determinaron disminuir el monto a una cifra sumamente irrelevante.

La reforma muy seguramente vendrá a cambiar la forma en la que se hace política y se vive una elección en México, algo que seguramente no le conviene al Verde, el parásito de Morena que sobrevive desde que era un pequeño satélite priista, por lo que las presiones deben de estar al máximo, no solo para retener lo que han conseguido hasta ahora, si no para tener mucho más.

Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Astrolabio.

Es Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Actualmente director editorial de Astrolabio Diario Digital, con interés y experiencia en Transparencia y el Derecho de Acceso a la Información Pública. Formó parte de la tercera generación del MásterLab en edición de investigaciones organizado por Quinto Elemento Lab.