Automatización y estímulos fiscales: la apuesta de Villa de Reyes ante la presión arancelaria

Desiree Madrid

La imposición de aranceles por parte de Estados Unidos a productos fabricados en México y Canadá ha comenzado a reconfigurar la dinámica industrial en municipios altamente dependientes de la exportación como Villa de Reyes.

En este contexto, autoridades municipales reconocen que la incertidumbre comercial ha impactado las proyecciones financieras de las empresas y ha sido utilizada, en algunos casos, como argumento para retrasar el cumplimiento de obligaciones fiscales locales.

Alfonso Rodríguez, director de Desarrollo Económico de Villa de Reyes, señaló que para varias empresas, principalmente de capital extranjero, el tema arancelario se ha convertido en un factor de presión que influye en decisiones operativas y financieras. De acuerdo con el funcionario, algunas compañías con amparos vencidos han seguido sin cubrir conceptos como el PDI y otros impuestos municipales, aún cuando operan con normalidad en el municipio.

La disrupción comercial no es un fenómeno aislado. Mencionó que empresas del sector automotriz absorben incrementos significativos en costos de exportación para no perder mercado en Estados Unidos. El caso de BMW, que subsidia hasta 27.5 por ciento en aranceles por unidad exportada, ilustra cómo las corporaciones han optado por ajustar márgenes antes que trasladar el impacto al consumidor o reducir producción en México.

Una de las respuestas más visibles a este escenario ha sido la aceleración de la automatización industrial. De acuerdo con cifras citadas por el propio funcionario, México recibe entre 5 mil 800 y 6 mil 500 robots industriales al año, y Villa de Reyes concentra alrededor del 20 por ciento de ese total. Esta tendencia, dijo, ha incrementado la productividad, aunque también plantea interrogantes sobre el futuro del empleo y la calidad de los puestos de trabajo en el municipio.

Rodríguez sostuvo que, hasta ahora, la automatización ha permitido a las empresas mantener sueldos y evitar despidos, al tiempo que ajustan sus estructuras de costos. Sin embargo, reconoció que este modelo depende cada vez más de personal técnico especializado, lo que abre una brecha entre la demanda de la industria y la oferta de mano de obra calificada disponible en la región.

Ante este panorama, el municipio ha comenzado a trabajar con instituciones educativas y con el gobierno estatal para atender la formación de talento en áreas como robótica, inteligencia artificial, telecomunicaciones y energías renovables. La instalación de nuevos proyectos académicos como la Universidad Rosario Castellanos, se perfila como una respuesta a mediano plazo, aunque sus resultados aún están por verse.

Paralelamente, el Ayuntamiento prepara un esquema de incentivos denominado “paquete de estímulos 2.0”, dirigido tanto a empresas nuevas como a aquellas ya instaladas que inviertan en capacitación, tecnologías sustentables y expansión productiva. Entre las medidas que se analizan se encuentran beneficios fiscales y facilidades administrativas, como ajustes en el cobro de licencias de funcionamiento, sin que hasta ahora se hayan detallado montos ni alcances concretos.

Mientras tanto, el impacto real de los aranceles en la recaudación municipal y en el empleo aún no se refleja con claridad. Rodríguez señaló que será hasta el cierre de enero cuando se cuente con un primer balance, aunque el escenario arancelario difícilmente se mantendrá en el largo plazo debido a la pérdida de competitividad que implicaría para México frente a economías como Japón y Corea del Sur.

En ese contexto, Villa de Reyes se encuentra en una etapa de ajuste, donde la automatización y los incentivos fiscales aparecen como mecanismos para contener los efectos de la presión internacional, pero también como decisiones que trasladan parte del riesgo económico al ámbito local, con impactos que todavía están por medirse.