Fernanda Durán
A poco más de diez días de rendir protesta como directora de la Facultad de Derecho “Abogado Ponciano Arriaga Leija” de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), Georgina González Cázares pidió un voto de confianza a la comunidad universitaria y delineó las primeras líneas de trabajo que marcarán el arranque de su gestión, en un contexto todavía atravesado por tensiones internas, exigencias de seguridad y procesos judiciales en curso derivados del accidentado proceso de elección.
En entrevista, la directora electa explicó que, previo a asumir formalmente el cargo, no existe aún un diagnóstico técnico consolidado de la Facultad, sino una lectura preliminar construida a partir de la escucha y la observación directa de las manifestaciones, pliegos y expresiones que surgieron durante el conflicto universitario.
“Más bien ha sido del escucha y de la observación”, señaló, al precisar que el plan de acción inicial parte de lo que se vivió durante las protestas y de demandas que ya se habían expresado con anterioridad.
Entre las preocupaciones más reiteradas identificadas en ese ejercicio, González Cázares destacó el tema de la seguridad. De acuerdo con lo expuesto, las peticiones se concentraron en el control de accesos a los espacios universitarios, la plena identificación de quienes ingresan a la Facultad y el seguimiento de denuncias previamente presentadas.
“La mayoría se centraba en el tema de la seguridad”, indicó, al reconocer que también existen inquietudes relacionadas con la atención a señalamientos formulados contra integrantes del personal docente, aunque aún no ha tenido acceso formal a esa información.
En materia de perspectiva de género, la próxima directora planteó que uno de los primeros pasos será la elaboración de diagnósticos actualizados sobre violencias, apoyándose tanto en información nacional reciente como en estudios específicos al interior de la institución.
A partir de ello, adelantó que buscará incorporar estos enfoques de manera transversal en la currícula, pero con un giro que considere no solo la capacitación tradicional, sino el análisis de las masculinidades.
“Creo que no se ha hecho mucho énfasis en las masculinidades”, afirmó, al señalar que este enfoque resulta clave para la prevención de violencias en los entornos universitarios.
Sobre la relación entre la Dirección de la Facultad y la Defensoría de Derechos Universitarios, González Cázares subrayó que su postura será de respeto estricto a las atribuciones institucionales, pues más que una coordinación política, lo que debe prevalecer es una adecuada canalización de los casos.
“El único órgano facultado para tener el conocimiento de cualquier situación con uno de los derechos humanos dentro del ámbito universitario o los derechos universitarios es la Defensoría”, sostuvo, a la vez enfatizó que ese órgano debe actuar con independencia.
En cuanto a la fractura interna que dejó el proceso de designación, la directora electa reconoció la necesidad de reconstruir la confianza entre sectores que no se sintieron representados.
Explicó que se encuentra en una fase de planeación de actividades orientadas a la mediación de conflictos, educación para la paz y restauración del tejido comunitario, con la participación de especialistas y docentes de la propia universidad.
“Hay diversas actividades que deben de hacerse en ese sentido para restaurar el tejido dentro de la comunidad”.
Respecto a las prácticas institucionales, González Cázares consideró que es necesario reforzar la capacitación continua de toda la comunidad universitaria, no solo del personal docente, sino también administrativo, y fortalecer los enlaces de género al interior de la Facultad para dar seguimiento permanente a denuncias, acompañamientos y acciones preventivas. En su opinión, estos esfuerzos deben dejar de ser esporádicos para convertirse en políticas constantes.
Sobre las impugnaciones judiciales que aún se encuentran en trámite, la directora electa aseguró que su gestión buscará garantizar estabilidad académica mientras se resuelve el fondo de los asuntos. “Vamos a estar respetuosos de lo que determina la autoridad judicial”, afirmó, al sostener que estos procesos no deberían afectar el desarrollo del semestre ni la vida cotidiana de la Facultad.
Finalmente, al ser cuestionada sobre las resistencias que podría enfrentar por convertirse en la primera mujer en dirigir la Facultad de Derecho, González Cázares consideró que se trata de reacciones naturales ante cualquier cambio.
“Independientemente de si sea un hombre o una mujer, pues hay resistencias naturales, porque el ser humano de pronto se habitúa a la rutina, y cuando hay cambios, pues generalmente hay resistencias naturales”, expresó, pero confía en que el trabajo cotidiano y las acciones concretas permitirán generar confianza en su gestión.
La nueva directora concluyó con un llamado a la comunidad universitaria para otorgar un voto de confianza a su administración, “para demostrarles con acciones que hay esa voluntad de hacer las cosas”, a la espera de asumir formalmente el cargo en la sesión del Consejo Directivo Universitario programada para finales de enero.
En relación con los ajustes que se darán en la integración del Consejo Directivo Universitario tras su llegada a la Dirección de la Facultad de Derecho, el actual director interino, Jesús Javier Delgado Sam, retomará su función como consejero maestro titular; ella, por su parte, dejará su calidad de consejera maestra suplente en activo para asumir formalmente la Dirección. Asimismo, precisó que ya no ocupa el cargo de delegada sindical de la Facultad ante la UAPA, al haber presentado su renuncia desde noviembre de 2025.





