Antonio González Vázquez
La temporada de “chapulines políticos” ha empezado en San Luis Potosí y podría alcanzar visos escandalosos, en favor del Partido Verde Ecologista de México.
Como en cada proceso electoral, el fenómeno del transfuguismo de un partido a otro resulta de las ambiciones de quienes, a costa de todo, aspiran acceder o mantenerse en cargos de elección popular.
A las y los tránsfugas no les causa escozor que se les tilde de traidores a una ideología, doctrina o causa partidista. Eso les tiene sin cuidado. Sin rubor, adoptan un relato admonitorio con el que llegan al grado de victimizarse, acusan de cuanto sea necesario a dirigencia y partido del que desertaron.
Tras dimitir a su militancia abrazan los principios, siglas y colores de otro partido; se profesan demócratas convencidos y afirman que lo único que les mueve es su pasión y amor por la ciudadanía, su municipio, distrito o estado.
Pueden saltar al partido del que por años han sido acérrimos rivales y críticos punzantes, pero eso no significa ser incongruente, sino un signo de arrojo y valentía, una muestra de que su apego a las causas del pueblo es incuestionable.
Renunciar a décadas de militancia es minucia, basta despotricar estridentemente para justificar su “dolorosa, pero necesaria e inaplazable decisión personal”.
Desertar en silencio está prohibido. Hay que hacerlo públicamente y señalar con dedo flamígero y criticar hasta el vituperio al partido que se bota al cesto de la basura.
La norma es simple: se convoca a una rueda de prensa en la que lastimeramente se anuncia el fin de una historia de militancia. Ante las y los periodistas se expresan las razones que llevan a las y los tránsfugas a cambiar de aires. En esto, no hay límites.
Aquí una muestra de lo que han afirmado panistas desertores durante el mandato de Verónica Rodríguez Hernández como presidenta del Comité Directivo Estatal del Partido Acción Nacional.
“El partido ha perdido el rumbo”, “el partido abandonó sus principios”, “el partido está secuestrado por un grupúsculo”, “la dirigencia me tenía bloqueado”, “imperan prácticas nocivas de exclusión y marginación”, “el partido está cautivo de intereses oscuros y mediocres”, “las candidaturas se otorgan a los amigos leales, no a los más capaces”, “los cargos en el partido son para los incondicionales de la dirigencia”, “los que dirigen al Comité Estatal quieren estar allí para hacerse millonarios y muchos ya lo han logrado, se han enriquecido ilegalmente”.
El éxodo del blanquiazul viene de muchos años atrás, aunque entre los más recientes vale la pena destacar.
En septiembre de 2021, al renunciar al PAN, Sonia Mendoza Díaz afirmó: “me siento muy triste, pero tengo que hacerlo. Me trataron muy mal, violaron mis derechos, fui víctima de violencia institucional”.
En marzo de 2022, Josefina Salazar Báez, ex diputada federal y ex candidata a la dirigencia estatal del PAN renunció a su militancia porque “el partido ha perdido, por quienes hoy lo dirigen, su identidad, su esencia e identidad ética, honestidad y congruencia; inclusión interna y externa y orientación y vocación ciudadana”.
El pasado 22 de enero, la diputada local por el VIII distrito con cabecera en la capital, Aranza Puente Bustindui abandonó al PAN en el que “hay una ruptura entre los principios que dice representar y las prácticas internas actuales”.
Y abundó: (en el PAN) “no hay condiciones para ejercer una labor política libre y equitativa, así como prácticas de exclusión. Pese al discurso de pluralidad, quienes disienten son marginados”.
La renuncia de dirigentes y representantes populares se convierte en escándalo que cimbra las estructuras de un partido, porque es la antesala de una crisis interna: “conmigo se van muchos, hoy inicia una gran desbandada”.
Luego de dimitir, aún conmovidos por la difícil decisión tomada, los chapulines reflexionan exhaustivamente para definir su futuro. En cuestión de horas o días, anuncian su adhesión a un nuevo proyecto político con el único propósito de continuar sirviendo a la gente.
Dos semanas después de abandonar al blanquiazul, la diputada Puente se sumó al Verde. En un evento en la sede estatal de ese partido, fue recibida por la senadora Ruth Miriam González Silva y por el dirigente estatal, Juan Ignacio Segura Morquecho.
Arrumbó el chaleco azul y se puso el verde. Junto con ella, según afirmó, 105 ex panistas más se unieron al Verde. En su horizonte estaría la candidatura a una diputación federal.
Como si abrir la puerta a la chapuliniza fuese un acto de buena política, Segura Morquecho anunció que en las próximas semanas recibirán a más ex panistas de diversos municipios de la huasteca.
El transfuguismo es propio de una politiquería en cuyo centro está la vulgar ambición por el poder público. Ganar elecciones es el objetivo superior y en ello, no hay nada que se oponga.
Así está operando el PVEM rumbo al 2027 y los chapulines están muy atentos para escuchar oportunamente el canto de las sirenas o, mejor dicho, el graznido del tucán.
Mis apuntes
Incertidumbre universitaria. Cuarenta días después de haber iniciado el año, el Convenio UASLP-SEP- Gobierno del Estado de San Luis Potosí en el que se fija el presupuesto a ejercer durante 2026 aún no ha sido firmado. El prolongado retraso proviene de la Secretaría de Educación Pública, donde despacha Mario Delgado Carrillo, amigo cercano del gobernador José Ricardo Gallardo Cardona. Las universidades públicas del país enfrentan una espera angustiante, en tanto que ignoran los montos presupuestales federal y estatal a ejecutar. A Las entidades federativas les proponen un incremento inferior a 2 por ciento y la federación no ofrece más de 3 por ciento respecto a lo otorgado el año pasado. A ver hasta cuando se le antoja al ex presidente nacional de Morena extender la espera que tiene en ascuas a las instituciones de educación superior.
Por cierto. Delgado Carrillo tiene otro pendiente importante en San Luis Potosí: la homologación salarial que exigen maestros del sistema de telesecundaria. En septiembre del año pasado, en el marco de una visita de Claudia Sheinbaum Pardo, los profesores se manifestaron estruendosamente y la presidenta le ordenó que atendiera el caso. No cumplió y el sábado en Soledad de Graciano Sánchez durante la inauguración de la Universidad Rosario Castellanos, los docentes volvieron a protestar. Sheibaum volvió a requerir a Mario Delgado para que ahora sí atienda los reclamos.
San Luis en el espejo de Coahuila. La alianza Morena-PVEM-PT para las elecciones federales de 2027 es un hecho, no así a nivel estatal. En San Luis se iniciaron las mesas de diálogo con el objetivo de concretarla más allá de las evidentes muestras de animadversión existente. Lo que pueda ocurrir podría ser semejante a lo que pasa en Coahuila, donde el 7 de junio próximo habrá elecciones para renovar la legislatura local. Es la única entidad donde no ha habido alternancia en el gobierno estatal. Siempre ha gobernado el PRI. En 2024, el tricolor fue en alianza con el PAN y PRD. Para este año no se concretó una coalición y el PRI irá en alianza con un partido de registro estatal. Morena selló alianza solamente con el Partido del Trabajo; el Partido Verde contenderá solo. No hubo acuerdo para sostener “Sigamos Haciendo Historia”. En ese sentido, en San Luis podría darse una nueva versión del Plan C de 2024: juntos en la federal, separados en lo estatal, en cuyo escenario, el Verde volvería a ganar.
Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Astrolabio.
Es Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Ha sido docente de la Facultad de Ciencias de la Comunicación durante 25 años. Además, durante 30 años se ha desempeñado como periodista en medios como El Heraldo, El Mañana de Ciudad Valles, Pulso, Milenio San Luis, Diario Digital San Luis, Librevía, La Jornada, Global Media y actualmente en Astrolabio Diario Digital y Periodismo Político.com. También ha sido corresponsal de medios nacionales como Agencia de noticias Notimex, La Jornada y Milenio.






