Estela Ambriz Delgado
El proyecto de rehabilitación al centro acuático Splash en el Parque Tangamanga I es altamente riesgoso para el acuífero, pues aunque se afirme que contará con una planta tratadora de agua, la Secretaría de Ecología y Gestión Ambiental (Segam) no ha hecho pública la información sobre la tecnología que se usará para el reciclaje del agua, por lo que no debería construirse en tanto no se tenga dicha certeza, opinó en entrevista Gabriela Aguirre García, integrante del Consejo Hídrico Estatal (CHE).
Lo anterior tras las declaraciones de la titular de la Segam, Sonia Mendoza Díaz, en las que evidencia la falta de información y capacidad técnica sobre la tecnología y procesos que se pretenden implementar.
Aguirre García subrayó que es un proyecto altamente riesgoso debido que el Gobierno del Estado y la Segam no han ofrecido información suficiente respecto a las consecuencias para el medio ambiente.
Además, mencionó que es un hecho que el Valle de San Luis, a nivel de estructura hídrica, depende de un acuífero sobreexplotado que tiene amenaza de agotamiento.
Aguirre García puntualizó que el problema es que históricamente el estado tiene múltiples casos de fracaso de estas plantas, pues más del 50 por ciento no funcionan, aunque las autoridades argumenten que no afectarán porque el centro acuático será abastecido con una planta tratadora de agua, con lo que aparentemente no sería de extracción hídrica intensiva.
Hizo mención de que, como sucede también a nivel nacional estas plantas no funcionan adecuadamente y terminan siendo elefantes blancos debido a que se les deja en un rezago en materia de ingeniería y mantenimiento, en su mayoría por falta de dinero, lo que pone la situación en una expectativa de riesgo.
En este sentido, concluyó que hay incertidumbre de carácter administrativo de que la propuesta funcione, por lo que la ciudadanía no tiene una garantía de que el centro acuático vaya a ser alimentado con agua tratada, y existe una posibilidad muy alta de que ante la demanda, sea abastecido con agua potable.
“Tal vez con el tiempo pudieran construir esa planta, pero a la fecha no se tiene nada claro, eso en cuestiones de infraestructura”.
La investigadora agregó que el hecho de que la Segam argumente no tener información sobre la capacidad de la planta ni la tecnología a utilizar para el tratamiento del agua, dado que es un tema de la Secretaría de Desarrollo Urbano, Vivienda, y Obras Públicas (Seduvop), evidencia una falta de responsabilidad institucional y que el análisis en materia de impacto ambiental fue incompleto.
Explicó que como autoridad en materia ambiental la Segam está obligada a conocer exactamente la tecnología que se va a utilizar, pues si se afirma que el proyecto ya tiene los permisos de impacto ambiental, se supone que en estos tendría que haberse dejado claro el tipo de tecnología para reciclar el agua; sin embargo, cuando le piden ese tipo de datos, no los tiene.
De igual forma, aunque se habla de medidas de mitigación, esto sólo gira en torno a la siembra de árboles, pero no se menciona una mitigación concreta para subsanar la extracción de hídrica, porque aún cuando se construyera realmente esa planta, al menos en primera instancia se requeriría extraer del acuífero.
“Falta mucha capacidad técnica dentro de la Segam para poder ofrecer respuestas claras, de que no va a haber impactos o riesgos de sobre explotación del acuífero, y desde mi punto de vista sigue siendo un proyecto altamente riesgoso mientras no se tenga toda esa información. Por principio precautorio no se tendría que construir, hasta que no se tenga toda esta información clara y oportuna”, concluyó.




