Estela Ambriz Delgado
Unidos por el Agua del Altiplano advirtió a la población de esta región sobre la mala calidad del agua que se extrae en las localidades del municipio de Catorce, que cada vez más es más salada, caliente, y contiene minerales no aptos para consumo humano o siembra. En algunos pozos de la región, además de metales pesados, también se ha detectado contaminación con coliformes.
A fin de informar a la población sobre el estado en que se encuentra el acuífero Vanegas–Catorce que, pese a estar sobreexplotado se halla bajo amenaza de la agroindustria en la región, la organización expuso a través de sus redes sociales los puntos más alarmantes que han revelado recientes estudios científicos.
Como afirman las investigaciones de José Luis Silván Cárdenas y Tunuari Roberto Chávez González, el agua que se extrae en las localidades de Catorce es cada vez más salada y caliente, lo que resulta preocupante debido a que indica se ha llegado a un cuerpo de agua fósil que se ha mezclado con la que era aún óptima.
Se explica que coexisten dos cuerpos de agua: el primero y más próximo a la superficie es de agua dulce que se utiliza para consumo humano y siembra; debajo de este, separado por capas terrestres, existe otro cuerpo de agua denominada fósil, la cual contiene minerales como arsénico. El bombeo intenso para la extracción ocasiona que se rompa la capa entre los dos acuíferos, mezclándolos.
En este sentido, la organización advierte que el consumo de esta agua resultante traería consecuencias en la salud y el deterioro de la vida en el semidesierto potosino. A esto se suma la gran cantidad de químicos que se utilizan para la producción masiva de tomate y chile, que no sólo contaminan el acuífero Vanegas-Catorce, sino también a los que están conectados a su alrededor.
Asimismo, se advierte que en varios pozos de la región ya se han detectado coliformes fecales y metales pesados como arsénico, flúor y cadmio, como lo ha confirmado la investigadora Irasema Gavilán, quien ha estudiado los impactos hídricos de los megaproyectos en la región desde hace más de 15 años. Esto significa que algunos pozos ya no son aptos para consumo humano.
Ante la pretensión de desarrollar más proyectos de la agroindustria, Unidos por el Agua del Altiplano puntualiza que es urgente reevaluar las concesiones otorgadas en el acuífero Vanegas-Catorce, ya que dado su nivel de sobreexplotación no son sostenibles. De lo contrario, la catástrofe ecológica y social será inminente.
“La agroindustria llega, perfora, bombea millones de metros cúbicos, produce mientras hay agua y cuando el acuífero ya no puede sostener más, se va. Pero nosotros nos quedamos (…) con los pozos secos, con el ganado sin agua, con las tierras improductivas y con un territorio más vulnerable. No vale la pena entregar el agua a cambio de un empleo temporal, el daño al acuífero es irreversible. Defender el acuífero Vanegas-Catorce no es oponerse al desarrollo; es exigir un desarrollo responsable, justo y sostenible”, afirman.





