Texto y fotografías de Estela Ambriz Delgado
En un magno evento con diversas compañías de danza, la bailarina y artista circense Diana Batres Hermosillo logró romper dos Récord Guinness: uno por el mayor peso cargado en suspensión capilar y otro por el mayor peso cargado con el cabello.
Este sábado 28 de febrero, con prácticamente lleno total, el Teatro de la Paz fue escenario de una enorme hazaña, pues la artista independiente con más de 26 años de trayectoria rompió ambos récords: el primero levantando a 15 centímetros del suelo 75.35 kilogramos, y en el segundo cargó 187 kilos mientras se encontraba suspendida del cabello.
Los testigos Daniela Cid y Arturo Castillo, así como los cronometristas Fernando Mota y Alejandro López, estuvieron presentes para observar y tomar evidencias de que el acto se llevó de acuerdo a las normas de Guinness World Records, además de verificar los tiempos en que se llevaron a cabo.

Luego de lograr el primer récord, el telón se abrió para dar paso a diversas presentaciones de las compañías Danzul, Quetzal, Vale, Macuilxóchitl, Unidanza, y Vértika, las cuales engalanaron el evento con su expresión corporal y fascinantes coreografías, y dieron muestra del talento potosino desde las infancias hasta adultos.
Al concluir las presentaciones, nuevamente Diana Batres se presentó en el escenario para dar paso al segundo récord. Asimismo, pasaron las tres alumnas que fueron partícipes de la hazaña, para ser pesadas que esto quedara registrado en video y ratificado por los testigos.
Emilia con 24.78 kilos; Daniela, 47.14; Indira, 50.56, más los 64.95 de Diana, sumaron 187.43 kilos, los cuales fueron cargados por la artista circense mientras se encontraba suspendida del cabello. Al bajar, de nueva cuenta las cuatro fueron pesadas para corroborar que el acto se realizó de manera legal.

Ambos récords fueron rotos por la potosina con una importante diferencia de peso, pues en el del mayor peso cargado con el cabello era de 50 kilos, y el del mayor peso cargado por una persona suspendida del cabello era de 125.
El evento finalizó con música en vivo, y mientras de fondo se escuchaba Highway to Hell de AC/DC, como lo ejecuta desde hace 10 años, Diana se suspendió una vez más para ahora cargar una motocicleta y a su pequeña conductora Emilia.
Posteriormente, en entrevista destacó que siempre ha sido una artista independiente, y que es importante que se valore a los talentos locales, pues ante la falta de oportunidades y reconocimiento en el estado, tienen que irse.
Indicó que es una competencia desleal porque la política cultural se enfoca en traer artistas grandes contra lo que los locales no pueden competir, y a estos sí les pagan grandes cantidades de dinero que salen de los impuestos, pero no se cobra una entrada, por lo que más que la formación de públicos lo que hacen es destruirlos, pues la gente no está acostumbrada a pagar por arte, que requiere un costo muy alto de energía, tiempo, dinero y talento.






