Sheinbaum y Gallardo chocan por nepotismo en cargos de elección popular

Desiree Madrid

La discusión sobre si un familiar directo puede suceder a otro en un cargo de elección popular generó un nueva diferencia entre la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y el gobernador de San Luis Potosí, Ricardo Gallardo Cardona la mañana de este viernes 13 de marzo.

Mientras la mandataria defendió la prohibición de que un pariente inmediato busque el mismo puesto de manera consecutiva, al considerar que siempre existe la presunción de ventajas políticas, el gobernador sostuvo que el nepotismo se limita a los nombramientos administrativos y no a los cargos definidos por el voto ciudadano.

Ambos reconocieron la discrepancia, aunque insistieron en que su relación política se mantiene sin ruptura.

Sheinbaum abordó el tema al ser cuestionada sobre la postura de Gallardo respecto a una eventual candidatura de su esposa durante su conferencia matutina de este viernes.

La presidenta recordó que su gobierno impulsó una iniciativa para frenar la sucesión inmediata entre familiares en puestos de elección.

“Yo envié una iniciativa en donde prácticamente en enero, febrero del 2025… prohibía que sea candidato un familiar directo después de la persona”, dijo.

La propuesta, explicó, buscaba cerrar la puerta a una práctica que, aunque no siempre ilegal, genera sospechas sobre el uso del poder.

“Si un presidente municipal, el siguiente su hijo, pues no se puede, tendría que esperarse tres años a poder ser candidato… porque se presume que hay apoyos del familiar al otro familiar”, afirmó.

Sheinbaum ilustró el fenómeno con ejemplos que se repiten en distintas regiones del país: familias que se alternan el poder durante años en gubernaturas o alcaldías.

“Tenemos casos donde un hermano fue gobernador y luego otro hermano fue gobernador… o muchos casos en presidencias municipales donde la mamá y luego lo deja al hijo, o la esposa y luego el esposo”, señaló.

La presidenta sostuvo que, más allá de los nombres concretos, el debate responde a una percepción extendida entre la ciudadanía.

“Si ponemos la encuesta, la gente tampoco está de acuerdo… prohibir el nepotismo, es decir, que familiares ocupen cargos que deja un funcionario electo, 80 por ciento”, dijo.

En ese sentido, aclaró que su posición no evalúa la capacidad de una persona para competir, sino el principio político que está en juego.

“No digo si es buena o no la candidata, sino sencillamente que hay cosas que no deben ser”.

Horas después del posicionamiento de la presidenta, Gallardo respondió a las declaraciones de la jefa del ejecutivo federal y buscó matizar la diferencia. El mandatario comenzó por destacar la relación política con la presidenta y el respaldo que ha brindado a su administración.

“La verdad que en todo concordamos… hemos hecho una labor extraordinaria la presidenta y un servidor”, afirmó.

Incluso fue más allá al describir su cercanía política con Sheinbaum. “Yo me siento muy complacido en trabajar de la mano de ella… si hay un gobernador que la quiere y la aprecia ha sido yo”, expresó.

Para Gallardo, el punto de choque está en la definición misma de nepotismo. Tal como había señalado en declaraciones anteriores, el mandatario insistió que el nepotismo ocurre cuando un funcionario coloca familiares en puestos dentro del gobierno sin pasar por un proceso democrático.

“Mi pensamiento siempre ha sido que el nepotismo es un tema donde se hereda por parte de puestos administrativos… es muy fácil hacer nepotismo llegando a la presidencia municipal y que el presidente ponga al tío o al sobrino de director”, explicó.

El gobernador planteó que una candidatura respaldada por el voto popular es una situación distinta.

“El otro es un tema donde uno va a una elección popular y es votado por la gente, punto”, sostuvo.

Desde esa lógica, impedir la participación de alguien por su parentesco con un político podría convertirse, según dijo, en una forma de exclusión, e incluso llevó el argumento al terreno de la representación política de las mujeres.

“Si una mujer quiere ser presidenta municipal y no puede ser, porque su papá fue presidente… pues la estás violentando”, afirmó.

Aunque remató al subrayar que la discrepancia con la presidenta no implica ruptura:

“Es normal… si todo mundo opináramos igual seríamos máquinas”.

La discusión se produce mientras la senadora Ruth González Silva aparece con frecuencia en el debate político local como posible aspirante a la gubernatura potosina. Aunque ni Sheinbaum ni Gallardo hablaron directamente de una candidatura específica, el intercambio dejó ver dos interpretaciones distintas sobre los límites entre la competencia electoral y la concentración familiar del poder.

Al final, la presidenta volvió a resumir su postura en una frase breve pero contundente:

“No estamos de acuerdo en que se quede un familiar directo después de la persona”.

Gallardo, por su parte, cerró con un tono conciliador: el desacuerdo existe, pero “en todo lo demás está perfecto” entre ambos gobiernos.