María Ruiz
La Comisión Ejecutiva Estatal de Atención a Víctimas (CEEAV) documentó 30 casos de víctimas directas de feminicidio entre 5 de agosto de 2021 a diciembre de 2025, con 50 hijos e hijas vinculados a esas víctimas.
A través de la solicitud de información con folio 240467326000001, la CEEAV dio a conocer que del total de infancias que perdieron a sus madres, 27 son niñas y 23 son niños.
La mayor parte, 44 de 50, son menores de edad, pues 22 corresponden a niños y niñas de 0 a 5 años, lo que coloca a lactantes y preescolares en el centro de la emergencia de protección.
La evolución anual muestra un aumento desde el registro parcial de 2021 —dos menores en el periodo del 5 de agosto al 31 de diciembre— hasta un pico en 2023, seguido por una estabilización en 2024 y 2025 en torno a una docena de menores por año. Esa dinámica sugiere un incremento sostenido en los primeros años de la administración y una meseta reciente que no implica una reducción sustantiva del problema.
La información entregada revela una concentración marcada en el municipio de San Luis Potosí, que concentra 43 de los 50 menores registrados, aproximadamente el 86 por ciento. El resto de los casos aparecen en municipios como Rioverde, Cerritos y Tamazunchale; en algunos registros el municipio aparece abreviado o no identificado, lo que limita la precisión territorial en casos puntuales.
Esa concentración obliga a mirar la capital del estado como epicentro de la demanda de servicios de protección, reparación y acompañamiento, aunque los casos dispersos en otros municipios exigen respuestas interinstitucionales y cobertura territorial.
El perfil de las personas afectadas por la orfandad o la afectación directa tras un feminicidio es, en su mayoría, el de niños y niñas en edad temprana. La preponderancia de menores de 0 a 5 años implica necesidades inmediatas de salud, nutrición, cuidado alternativo y protección legal.
Además, el registro incluye adolescentes y algunos hijos mayores de edad (hasta 23 años), lo que evidencia que las consecuencias del feminicidio se extienden más allá de la infancia y requieren acompañamiento psicosocial y económico a mediano y largo plazo.
La ligera mayoría de niñas entre los menores, aproximadamente el 57 por ciento de los menores, añade una dimensión de género a la vulnerabilidad: niñas que, además de perder a su madre por violencia feminicida, pueden enfrentar riesgos diferenciados en su proceso de reparación y reinserción.
Los datos provienen exclusivamente de los casos registrados y atendidos por la CEEAV; por tanto, no necesariamente representan la totalidad de situaciones de orfandad por feminicidio en el estado si existen casos no reportados o atendidos por otras instancias.
En algunos registros aparecen abreviaturas o campos incompleto, por ejemplo, municipios no identificados, lo que reduce la calidad territorial de la base. Asimismo, la inclusión de hijos mayores de edad en la misma tabla que menores obliga a distinguir con claridad entre orfandad legal, dependencia económica y vínculo familiar para diseñar políticas adecuadas.
La entrega formal de esta información a la peticionaria se realizó gracias a que interpuso un recurso de revisión ante la Comisión Estatal de Garantía de Acceso a la Información Pública, en virtud de que la respuesta de la CEEAV fue incompleta y no atendió cabalmente lo solicitado desde el inicio, omitiéndose la entrega de la información requerida dentro de los plazos legales.





