La peligrosa incompetencia

Octavio César Mendoza

Cuando por segunda ocasión tomó posesión del máximo poder en el mundo, la presidencia de los Estados Unidos, Donald Trump comenzó a perfilar el tenor expansionista de su gobierno al decretar el cambio de nomenclatura del Golfo de México a Golfo de América.

Lo que para algunos era un chiste, para los norteamericanos era el inicio de una nueva reconfiguracion geopolítica que incluye la redefinición de los enemigos: los cárteles del narcotráfico y los gobiernos de izquierda en el continente americano, y el régimen de los Ayatolas en Irán.

Poco a poco, esa agenda se ha consolidado hasta el punto de derrocar al dictador de Venezuela, colaborar en la eliminación del criminal privado más peligroso de México, o sentar a la familia Castro a negociar el fin del comunismo en la isla del Caribe.

Al gobierno de México, desde el principio, le preocupaban tres cosas: evitar una intervención armada en nuestro territorio, negociar a favor de los intereses económicos de México el Tratado de Libre Comercio con los EUA y Canadá, y detener el reflujo migratorio entre nuestras fronteras. Más o menos se ha hecho bien.

Hasta cierto momento, las condiciones de los gringos se habían cumplido a cabalidad; pero siempre hay un pero con nuestro gobierno local de parte del gobernante naranja del mundo: que si Sheinbaum pide clemencia para ella y sus connacionales mal portados, que si se arma una coalición panamericana para combatir al narco y no se le invita a ella, y que si es una maravillosa persona con una voz muy agradable pero una ineficiencia comprobada.

Lo último es una apreciación personal del propio Trump; sin embargo, es una descripción de lo que hoy sucede en México, especialmente porque tras años de omisión en materia de seguridad, se han reiniciado las acciones previamente definidas por Felipe Calderón para combatir a los criminales privados, lo que durante el obradorato estuvo prohibido bajo el mantra de “abrazos, no balazos” y que recientemente encendió a medio país con la caída del supuestamente extinto “Mencho”.

El señalamiento de corrupción, temor o complicidad del Estado mexicano desde la óptica trumpista es suficiente para “gestionar” una serie de actos que convierten al discurso expansionista en acción, y ahora se suma uno muy peligroso por su significado más profundo: la peligrosa incompetencia derivada del derrame petrolero en el Golfo de México, ahora de América.

Como si se tratase de una película apocalíptica, esta catástrofe está avanzando sin control a lo largo de las costas mexicanas, convirtiéndose en el reflejo más exacto de lo que representa el gobierno de Morena: un completo desastre que amenaza con arrasar la vida misma de nuestro entorno natural, la economía de los Estados limítrofes con el antemencionado Golfo, y la viabilidad de PEMEX como empresa pública. Al no haber culpables ni castigo, esta tragedia se convierte en un fallo estructural del poder: aquí, la incompetencia manda. Ese es el costo de reciclar a servidores públicos extraídos de otras fuerzas políticas, de nombrar a leales y no a expertos, de asentar las formas de ejercer el poder en ideologías socialistas, y de creer que repartir dinero es la mejor forma de perpetuar el poder público. Sus tesis son fallidas.

No tarda mucho el presiente norteamericano en señalar que México está ensuciando “su” Golfo de América, y que ese es un acto de provocación por parte del gobierno mexicano por impedirlo a enviar petróleo a Cuba. En cuanto la gigantesca mancha negra avance hacia territorio norteamericano, en cuanto arribe a costas de Florida y Cuba, o antes, los castigos o amenazas hacia México no se harán esperar. Con ello, el avance de la agenda anti socialista en el continente americano por parte del movimiento MAGA.

Y sí, la revocación de mandato, en lo local, puede ser reforzada por la generación de una serie de crisis internas que eleven el nivel de tensión hacia la ingobernabilidad. Y lo peor de esto es que existen muchos ingenuos que creen, como diría mi madre, que nos mandamos solos. La soberanía es una negociación de paz entre pares, y si seguimos cagándola pronto seremos vistos, más bien, como parias.

La evolución negativa de la 4T la ha convertido en un peligro para México, Calderón dixit, al extremo de que sus antiguos aliados están empezando a tomar distancia y su fundador y líder perpetuo empezó a pedir coperacha para la dictadura cubana, como para moverle más el tapete a su heredera, quien seguirá diciendo que la culpa de todos los males de México es de Felipe Calderón.

Este derrame es, en esencia, un reflejo de aquello en lo que se convirtió el gobierno de Morena, y aunque en los medios se haya mandado bajarle al tono de alarma, eso será imposible de mantener ante el tamaño y el costo geopolítico de la incompetencia. Dios nos agarre confesados, porque ya somos confesos.

Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Astrolabio.

Es poeta, escritor, comentarista y consultor político. Fue director general de Estudios Estratégicos y Desarrollo Político de la Secretaría General de Gobierno del Estado. Ha llevado la Dirección de Publicaciones y Literatura de la Secult-SLP en dos ocasiones, y fue asesor de Marcelo de los Santos Fraga de 1999 a 2014, en el Ayuntamiento y Gobierno del Estado de SLP, y en Casa de Moneda de México. Ganador de los Premios Nacional de la Juventud en Artes (1995), Manuel José Othón de Poesía (1998) y 20 de Noviembre de Narrativa (2010). Ha publicado los libros de poesía “Loba para principiantes”, “El oscuro linaje del milagro”, “Áreas de esparcimiento”, “Colibrí reversa”, “Materiales de guerra” y “Tu nombre en la hojarasca”. La UAQ editó su poemario “Anfiteatro” dentro de la colección de autores latinoamericanos “A libro mayor” en 2025.