Urbanización y diseño de la Fenapo agravan inundaciones en colonia Satélite: experto

Estela Ambriz Delgado

El doctor en Arquitectura Sustentable, Edgar Hilario Piña Hernández, dio su opinión técnica y social sobre la problemática de inundaciones en la colonia Satélite Francisco I Madero y otras seis más, las acciones que han iniciado las autoridades, y las medidas que considera más adecuadas para resolver la situación que se presenta desde hace 29 años y que se ha agudizado con deficiencias en obras recientes.

El también secretario del Consejo Hídrico Estatal (CHE) —quien ha estado presente en diversas reuniones que los integrantes del comité de agua y drenaje de la colonia han sostenido con funcionarios de los tres niveles de gobierno, y el reciente recorrido por las instalaciones de la Feria Nacional Potosina (Fenapo)—, destacó la disposición para llevar a cabo la visita guiada.

Asimismo, dijo que tanto Benito Ramos Espinoza, de la Secretaría General de Gobierno, y Gustavo Salazar, subdirector del Patronato de la Fenapo, estuvieron abiertos al diálogo y con una buena disposición para realizar la visita, cuyo fin era entender mejor el rol que estas desempeñan en las inundaciones estacionales que padecen los vecinos de la colonia.

Respecto a las instalaciones de la feria, dijo que son una megaplancha de concreto sin áreas verdes que permitan infiltración de agua de lluvia, ya que fueron hechas en una época en la que no había tantas construcciones en la Sierra de San Miguelito, las cuales agravan los escurrimientos y con ello las inundaciones.

Durante el recorrido pudo atestiguar que prácticamente el 90 por ciento de los terrenos de la Fenapo están impermeabilizados por concreto estampado o asfalto, y en su diseño prevalece el criterio de “evacuar rápidamente el agua”, aprovechando la pendiente natural del predio que es de aproximadamente tres metros, desde el acceso ubicado en la calle Francisco Martínez de la Vega hasta la parte más baja colindante con la de América del Sur.

En relación a la represa que se encontraba en donde actualmente está una fuente, a cuyos costados se instalan los juegos mecánicos y el teatro del pueblo —ambas enormes planchas de concreto—, Piña Hernández indicó que esta servía para contener precisamente los escurrimientos de agua pluvial provenientes de la sierra, pero con la construcción de la Fenapo se modificó la estructura y dejo de funcionar. En su lugar se colocaron pilares de concreto y unas fuentes, con lo que disminuyó la capacidad de retención e infiltración naturales

Señaló que a los anterio se suma la falta de trabajos de desazolve del área durante muchos años, por lo que el patronato mencionó que realizaran dicha acción en los próximos meses y previo a la temporada de lluvias 2026.

Consideró que esta acción es importante y pertinente, ya que permitirá retener un mayor volumen de agua antes de que se desborde, atraviese los predios de la Fenapo y sigua su cauce hacia la calle de América del Sur.

El investigador puntualizó que Benito Ramos fue muy claro en que las acciones que se realizan no serán suficientes para evitar las inundaciones, pues sólo servirán para que no sean tan severas ni de larga duración. Sin embargo, no se presentaron estudios que sustenten cuantitativamente lo dicho, por lo que hay incertidumbre respecto a los criterios técnicos para las actuales y futuras intervenciones en las zonas que padecen inundaciones y la afectación de cientos de familias potosinas.

“La problemática en la zona es compleja y se requiere de un compromiso interinstitucional y de estudios serios, que fue lo que se acordó durante las primeras mesas de trabajo realizadas en las instalaciones de la Unidad Administrativa Municipal. Sin embargo, hasta la fecha no se han presentado tales estudios por lo que las acciones propuestas son paliativas”.

La correlación con la urbanización de la sierra

Piña Hernández explicó que en el costado lateral de la feria, la colonia Tepeyac se encuentra en una cuenca natural que recibe las bajadas de agua de la Sierra de San Miguelito, área de recarga del acuífero local, mismas que se agravan año con año debido al crecimiento urbano expansivo en esa zona.

Indicó que en algunas calles como Chapultepec y Julián Carrillo el agua puede rebasar el metro de altura, por lo que representa un serio problema no únicamente patrimonial, también de integridad física para los vecinos.

Posteriormente, el agua entra a los terrenos de la Fenapo, atraviesa por un canal cubierto el teatro del pueblo hasta llegar a la antigua represa la cual, al desbordarse, baja hasta el área de los gritones para ser desalojada por la calle America del Sur.

Puntualizó que la problemática que atraviesan los vecinos de la zona es, en gran medida, el reflejo de la poca responsabilidad histórica de las instituciones encargadas de la planeación urbana en San Luis Potosí, quienes sistemáticamente han autorizado cambios de uso de suelo para permitir el crecimiento urbano en la Sierra de San Miguelito y facilitar negocios inmobiliarios de todo tipo.

El experto en Arquitectura Sustentable subrayó que se puede esperar que en los próximos años la situación se agrave aún más, principalmente por la impermeabilización de la sierra, con un crecimiento carente de criterios urbanos técnicos que permitan una mayor infiltración y retención de agua de lluvia, como podría hacerse, por ejemplo, empleando soluciones basadas en la naturaleza (SbN) y criterios de “ciudad esponja”.

Por otra parte, advirtió también que los eventos de lluvias torrenciales atípicas serán cada vez más frecuentes debido a los efectos del cambio climático, lo que deja entrever que la zona metropolitana padecerá inundaciones cada vez más severas y frecuentes, y que nuevas zonas que no se inundaban comenzaran a padecer esos efectos, tal como ha ocurrido con cada vez más frecuencia en zonas del Barrio de San Sebastián, San Miguelito, Balcones del Valle, entre otros.

Al respecto, vislumbró que la inversión en infraestructura para remediar los efectos negativos de urbanizar la sierra serán pagados con los impuestos de todos los potosinos, lo cual constituye una suerte de subsidio para quienes construyen en la Sierra, ya que son ellos quienes generan el daño patrimonial, mientras que grupos muy vulnerables los padecen directamente y el grueso de la población tiene que financiar la remediación, es decir, los costos de construir ahí no reflejan el costo ambiental que generan al resto de la zona metropolitana y son unos pocos los que se benefician de una plusvalía sostenida por todo lo anterior.

Para concluir, dijo que es importante tener presente que no hay una sola mega obra o una única estrategia que pueda resolver el problema, pues en su lugar se requieren estudios técnicos serios en coordinación interinstitucional entre gobierno, academia y siempre tomando en cuenta las voces de los afectados ambientales.

Esto con el fin de llegar a soluciones integrales que comiencen en la parte más alta de la cuenca, es decir, en la zona urbanizada y en aquellas que actualmente se están urbanizando, para respetar escurrimientos naturales, o si ya están afectados, tratar de restaurarlos con retención pluvial que permita infiltración en zonas estratégicas; creación de camellones como jardines de lluvia que permitan retener e infiltrar el agua de lluvia; drenajes y bocas de tormenta estratégicos derivados a cauces naturales que puedan operar de manera estacional como zonas inundables, entre otros.

“Hoy estamos hablando de la colonia Satélite, pero en un par de años, con la apertura de la Vía Alterna y con la subsecuente venta de terrenos para la creación de nuevos fraccionamientos y ante el vacío operativo de las instituciones encargadas de la planeación y crecimiento urbano, es muy probable que las próximas inundaciones severas las veremos en la Zona Industrial, en donde tendremos que si o si, invertir millones de pesos de los potosinos para no afectar la infraestructura productiva de la ciudad, en lugar de invertir en rubros como salud pública, transporte público de calidad y todas aquellas necesidades que son sentidas por todos los potosinos día a día”, concluyó.