Residuos industriales en el agua, una amenaza invisible para la salud: Especialista

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María Ruiz

La contaminación del agua por residuos industriales es un problema silencioso que avanza en muchas regiones con actividad productiva intensa como lo es la capital de San Luis Potosí.

Aunque en apariencia el agua puede lucir limpia, en su composición pueden permanecer sustancias altamente tóxicas que representan riesgos severos para la salud humana y el equilibrio ambiental.

Metales pesados, colorantes industriales y compuestos químicos derivados de procesos fabriles son algunos de los principales contaminantes. Su presencia prolongada en el organismo puede provocar daños en órganos como riñones e hígado, además de enfermedades crónicas, cáncer e incluso alteraciones genéticas. Estos efectos no solo impactan a las personas, sino también a los ecosistemas completos.

“El detalle es que muchos de estos contaminantes ya no son visibles, pero siguen presentes en el agua y son los que realmente representan un riesgo”, explicó el doctor Eduardo Tobar Martínez, investigador del Centro de Tecnología Avanzada A.C.(CIATEQ).

El especialista advirtió que uno de los mayores desafíos está en las etapas finales del tratamiento del agua.

“Primero se retiran las partículas más grandes, pero cuando llegamos a contaminantes más específicos, ahí es donde se complica su eliminación”, señaló.

Frente a este problema, su investigación propone el uso de materiales innovadores para capturar estas sustancias.

“Estamos generando materiales que puedan interactuar directamente con esos contaminantes que quedan después de los procesos convencionales”, indicó.

Una de las características más relevantes del proyecto es el origen de estos materiales. “La idea es aprovechar residuos que ya existen y darles una segunda vida útil con una aplicación ambiental”, comentó, destacando el enfoque sustentable de la propuesta.

Estos desarrollos están diseñados para atender problemáticas reales en contextos industriales.

“Sabemos que en zonas con mucha industria hay una generación constante de desechos, por eso buscamos soluciones que puedan aplicarse directamente ahí”, dijo.

Además, el investigador subrayó la importancia de considerar el impacto a largo plazo. “No solo es remover contaminantes, también es importante que los materiales que usamos no se conviertan después en otro problema ambiental”, afirmó.

En ese sentido, explicó que se integran componentes que permiten una degradación más rápida una vez que cumplen su función.

“Buscamos que, al final de su vida útil, estos materiales puedan reintegrarse al entorno de manera más amigable”.

El proyecto también contempla ampliar su alcance hacia distintos tipos de contaminantes. “No nos queremos limitar a un solo sector, sino explorar diferentes aplicaciones dependiendo del tipo de residuo que se quiera tratar”, puntualizó.

La investigación avanza hacia su implementación fuera del laboratorio. “El objetivo es que esto pueda utilizarse en escenarios reales, donde el problema del agua contaminada ya es una necesidad urgente de atender”, concluyó.