Fernanda Durán
La reorganización interna del Poder Judicial del Estado reconfiguró este 18 de mayo la operación de una de las salas del Supremo Tribunal de Justicia del Estado (STJE), luego de que la Quinta Sala dejara oficialmente de atender asuntos penales para concentrarse únicamente en materias civil, familiar y mercantil, en medio del crecimiento sostenido de expedientes y del próximo arranque del Código Nacional de Procedimientos Civiles y Familiares.
La medida fue presentada por el propio Poder Judicial como una decisión “histórica” y orientada a mejorar la impartición de justicia; sin embargo, ocurre en un contexto donde persisten señalamientos sobre rezagos y cuellos de botella, particularmente en el sistema penal, área que ahora quedará únicamente en manos de dos salas especializadas.
Durante un acto institucional encabezado por la magistrada presidenta del STJE, Lourdes Anahí Zarazúa Martínez, se oficializó el cambio de competencia de la Quinta Sala, que desde 2001 operaba bajo un esquema mixto, atendiendo asuntos civiles y penales.
Acompañada por el magistrado Ángel Santiago y las magistradas América Onofre y Mónica Kemp, la presidenta del tribunal afirmó que “los cambios pueden representar mejoras” y que la nueva etapa “está en las mejores manos”.
En el posicionamiento institucional, el STJE justificó la modificación bajo el argumento de que en los últimos años se ha registrado “un incremento sostenido de los asuntos civiles, familiares y mercantiles”, además de la presión que implicará la implementación del nuevo Código Nacional de Procedimientos Civiles y Familiares, que obligará a capacitar y actualizar a jueces, magistraturas y personal jurisdiccional.
“Por ello, y dada la proximidad de la implementación del Código Nacional de Procedimientos Civiles y Familiares, lo que implica un reto en la impartición de justicia es que se exige una preparación y actualización de todos los operadores judiciales”, señaló el mensaje difundido por el Poder Judicial.
La institución también sostuvo que el cambio permitirá “optimizar los recursos humanos y materiales”, así como reducir cargas laborales, luego de diversos estudios internos y análisis de prospectiva realizados sobre el comportamiento de los asuntos que ingresan a las salas civiles.
En entrevista, Zarazúa Martínez explicó que la decisión fue tomada por unanimidad del pleno del Supremo Tribunal tras detectar que cerca del 70 por ciento de los ingresos corresponden actualmente a materias civiles, familiares y mercantiles.
“Necesitamos poder desahogar el número de asuntos que nos están llegando al Supremo Tribunal y ese fue el motivo por el que por unanimidad el pleno del Supremo Tribunal llegamos a la determinación de cambiar de materia”.
No obstante, el ajuste implica que los asuntos penales quedarán concentrados únicamente en dos salas. Cuestionada sobre el riesgo de saturación en esa materia, la presidenta del STJE rechazó que exista esa posibilidad debido a que el tribunal realizó “un análisis exhaustivo” antes de modificar la competencia de la Quinta Sala.
“Las dos salas penales van a estar en posibilidad de resolver los asuntos”.
La magistrada atribuyó parte de los retrasos en materia penal no sólo a la carga de trabajo judicial, sino también al funcionamiento del sistema penal acusatorio y a problemas de coordinación entre las partes involucradas en las audiencias.
“Para que se lleve una audiencia tiene que estar el juez, tiene que estar el Ministerio Público, tiene que estar la defensa. Si no está una de las partes, la audiencia no se va a desahogar”.
Añadió que frecuentemente las audiencias se difieren porque “no llega el Ministerio Público, no llega la defensa” o porque las defensas cambian y requieren tiempo para imponerse de los expedientes, además de que muchos debates terminan prolongando los tiempos originalmente programados.
La modificación de competencia de la Quinta Sala entró oficialmente en vigor este lunes 18 de mayo de 2026.





