María Ruiz
San Luis Potosí se sumó a la campaña nacional que utiliza estampitas gigantes inspiradas en los tradicionales álbumes de la Copa Mundial de Futbol 2026 para visibilizar a personas desaparecidas y recordar una realidad que miles de familias enfrentan en México.
A diferencia de las colecciones mundialistas que retratan a las figuras más reconocidas del futbol, estas estampitas muestran los rostros, nombres y fichas de búsqueda de personas desaparecidas, con el objetivo de aprovechar la atención que genera el Mundial para ampliar el alcance de los llamados de búsqueda y la exigencia de justicia.
Entre los colectivos que se han sumado se encuentra Voz y Dignidad por los Nuestros, organización integrada por familiares de personas desaparecidas en San Luis Potosí. Para sus integrantes, el escaparate internacional que representa la Copa del Mundo puede convertirse también en una oportunidad para que la realidad de miles de familias mexicanas alcance una mayor visibilidad.
Una de esas voces es la de Tere Medina, madre de Perla Guadalupe Padrón Castillo, desaparecida durante la madrugada del 14 de junio de 2013 tras ser sustraída violentamente de su domicilio en el municipio de Ciudad Fernández .
Para Tere, la campaña representa una forma de seguir hablando de una problemática que permanece vigente y que, pese al paso de los años, continúa marcando la vida de miles de familias.
“Me gustaría que en las pantallas hubiera espacios donde se hablara de esta realidad, donde se mostrara que las madres buscadoras seguimos luchando para encontrar a nuestros hijos y que seguimos exigiendo acciones de las autoridades, pero también el compromiso de la sociedad para que no haya más desapariciones en el país”, expresó.
La madre buscadora considera que la magnitud del Mundial podría ayudar a que esta causa llegue a más personas.
“Difundir todo esto en un Mundial, donde los ojos del mundo estarán puestos, sería darle una gran visibilidad a todas las personas ausentes”, añadió.
Trece años de ausencia
A pocos días de cumplirse 13 años de la desaparición de Perla Guadalupe, Teresa continúa participando activamente en labores de búsqueda y acompañamiento a otras familias. Su carpeta de investigación permanece abierta y la exigencia de respuestas sigue siendo una constante en su vida.
“Es una realidad que sigue presente todos los días. Que pasen los años no significa que el dolor desaparezca del corazón de una madre. Aprendemos a sobrevivir con ello, pero nunca a olvidarlo”, relató.
Para ella, la iniciativa de las estampitas mundialistas representa precisamente eso: una herramienta para evitar que quienes siguen desaparecidos queden fuera de la memoria colectiva.
“Hemos aprendido a sostenernos de cualquier cosa que nos permita seguir alzando la voz. Nuestra búsqueda también es un grito para que ellos no sean olvidados”, afirmó.
Por ello considera que el Mundial podría convertirse en una plataforma de visibilización para las familias buscadoras.
“Que este Mundial tan esperado y anunciado con tanta euforia también sirva para mostrar una realidad que viven miles de familias en México; por eso están ahí las fotografías de nuestros hijos”, señaló.
Cuando se le pregunta qué siente al mirar hacia atrás y recordar los primeros días posteriores a la desaparición de Perla, Teresa guarda unos segundos de silencio antes de responder.
“Es una pregunta muy fuerte. Si regresara a aquellos primeros días, cuando empecé a pegar fotografías de mi hija por mi colonia y por todo el municipio con el corazón lleno de angustia, miedo y dolor, seguramente volvería a llorar”, confesó.
La desaparición fracturó por completo la vida familiar.
“Mi familia quedó partida, quedó destrozada”, dijo.
Recuerda los recorridos interminables por oficinas, calles y comunidades, las preguntas constantes sobre posibles avances en la investigación y el miedo que la acompañaba en cada trayecto.
“Pienso en todos los caminos que recorrí, en todas las veces que pregunté por avances, en todas las ocasiones en que el miedo me alcanzó mientras hacía cosas que jamás imaginé hacer. Fueron muchos trayectos desconocidos que recorrí prácticamente sola y con muy pocos recursos”, relató.
En aquellos años, además de cargar con la incertidumbre de no saber dónde estaba Perla, tenía que cuidar a su hija menor.
“Regresaba por las tardes cansada, con una niña en brazos y una pañalera donde llevaba su leche, sus pañales y una cobijita para el frío”, recordó.
Pero había algo que nunca faltaba en aquellos recorridos.
“Lo más importante eran las decenas de fotografías de Perla que llevaba conmigo para pegarlas donde fuera necesario, en cualquier lugar donde pudiera ayudar a encontrarla”, contó.
Con el paso de los años la familia enfrentó otro golpe doloroso. Su esposo, el padre de Perla, falleció durante el proceso de búsqueda.
“Mi esposo falleció y mi principal apoyo emocional y económico fue mi hijo mayor, que siempre estuvo conmigo. Y sinceramente creo que lo que me ha sostenido durante todos estos años ha sido la mano de Dios”, expresó.
Una investigación que sigue abierta
Teresa asegura que la carpeta de investigación relacionada con la desaparición de Perla continúa activa gracias a la insistencia constante de su familia.
“La investigación sigue abierta porque nunca dejé de preguntar ni de insistir. Hay poca información, pero con el paso de los años he seguido tocando puertas y sí existe una línea de investigación. No puedo hablar mucho de ello, pero sigue vigente”, señaló.
Sin embargo, también reconoce que los primeros años estuvieron marcados por omisiones institucionales que, a su juicio, afectaron el desarrollo de las investigaciones.
“En los primeros años me encontré con funcionarios que dejaron pasar tiempo muy valioso y con ello oportunidades importantes para localizar a mi hija”, denunció.
Asegura que con el paso del tiempo aprendió a conocer los mecanismos legales y los derechos de las familias de personas desaparecidas.
“He aprendido poco a poco cuáles son mis derechos y cómo exigir que se investigue. Desafortunadamente, con los años también se perdió información que en su momento pudo haber sido fundamental para seguir algunas líneas de investigación, pero sigo de pie”, afirmó.
Actualmente, dijo, percibe una mayor apertura por parte de algunas autoridades locales.
“Hoy encuentro autoridades más sensibles y más abiertas al diálogo, que me permiten expresar mis dudas, mis inquietudes e incluso mis desconfianzas”, comentó.
También atribuyó parte de esos avances al trabajo colectivo que durante años han realizado las familias organizadas.
“Ser parte de un colectivo nos ha permitido aprender, exigir y poner sobre la mesa lo que establece la ley en materia de desaparición de personas”, indicó.
Retoman mesas regionales de trabajo
Mientras las familias continúan impulsando acciones de visibilización como la campaña de las estampitas mundialistas, también mantienen espacios de diálogo con autoridades para revisar investigaciones y dar seguimiento a casos pendientes.
En la Zona Media se realizó el día de ayer, 9 de junio, una mesa regional de trabajo convocada por la Fiscalía Especializada en Materia de Derechos Humanos para la atención de personas desaparecidas o no localizadas con la participación del colectivo Voz y Dignidad por los Nuestros y la asociación civil Vuelo de Pájaros.
Teresa explicó que estos encuentros forman parte de los acuerdos alcanzados durante una reunión celebrada en abril con la titular de la Fiscalía Especializada, Karla Victoria García Leura.
“Este tema se planteó durante una reunión realizada en abril con la nueva titular de la Fiscalía Especializada. Ahí se formalizó un plan de trabajo impulsado por la maestra Edith y representantes de distintas regiones del estado”, explicó.
En este sentido, señaló que Edith Pérez Rodríguez, presidenta del colectivo Voz y Dignidad por los Nuestros —madre buscadora que enfrenta la desaparición de sus hijos Alexis y José Arturo Domínguez Pérez; de su sobrina Milynali Piña Pérez; de su sobrino Aldo Pérez Salazar; y de su hermano Ignacio Pérez Rodríguez, ocurrida el 14 de agosto de 2012—, gestionó esta espacio para seguir con las actividades y dar seguimiento a todos los trabajos institucionales entorno a la búsqueda d e personas desparecidas en el estado.
De acuerdo con Tere, uno de los acuerdos principales fue retomar las mesas regionales de trabajo.
“Uno de los compromisos fue realizar mesas regionales cada tres meses. Ya se llevaron a cabo en el Altiplano, en la Huasteca y ahora correspondió a la Zona Media”, detalló.
Recordó que este tipo de ejercicios ya se habían realizado años atrás, pero dejaron de efectuarse tras cambios administrativos.
“Hace años participé en reuniones similares y era muy importante que se retomaran porque permitían revisar directamente el avance de los casos”, señaló.
La finalidad es que las familias puedan revisar directamente sus expedientes.
“La intención es que las personas revisen sus carpetas, sepan qué se ha hecho, qué falta por hacer y, si es necesario, amplíen sus declaraciones o propongan nuevas líneas de investigación”, explicó.
Además, indicó que se busca dar seguimiento puntual a cada expediente.
“Cuando vuelvan a realizarse estas reuniones, las familias podrán verificar qué avances tuvieron los compromisos adquiridos”, añadió.
Durante la reunión también surgieron situaciones preocupantes.
“Algunas familias descubrieron que sus carpetas estaban extraviadas y eso simplemente no debería ocurrir”, denunció.
Según comentó, la titular de la Fiscalía Especializada asumió el compromiso de revisar estos casos.
“Existe el compromiso de atender esa situación y de que para la siguiente reunión haya una solución”, indicó.
Asimismo, destacó la participación del Ministerio Público de Rioverde.
“El Ministerio Público de Rioverde nos dejó una buena impresión porque mostró conocimiento de los casos y evidenció que también realiza trabajo de campo, no solamente trabajo de oficina”, afirmó.
Teresa destacó que la convocatoria no estuvo dirigida únicamente a integrantes de colectivos.
“Aunque la reunión fue impulsada por el colectivo, estuvo abierta para cualquier persona que tenga un familiar desaparecido y quisiera acercarse directamente con las autoridades”, explicó.
Denuncias por no localización
De acuerdo con información dispuesta por la Fiscalía General del Estado a través de la Plataforma Estatal de Transparencia, entre enero y mayo de 2026 se registraron 118 denuncias por no localización de personas: 26 en enero, 32 en febrero, 28 en marzo, 21 en abril y 11 en mayo.
Para las familias buscadoras, más allá de las cifras, cada expediente representa una historia inconclusa y una búsqueda que continúa.
Por ello, mientras la cuenta regresiva hacia el Mundial de 2026 avanza y la atención internacional comienza a concentrarse en México, colectivos como Voz y Dignidad por los Nuestros SLP buscan que entre la pasión futbolera también haya espacio para recordar a quienes siguen ausentes.
“Porque detrás de cada fotografía colocada en estas estampitas mundialistas hay una familia que continúa esperando respuestas y una búsqueda”, señala Tere , quien se ha negado a rendirse frente al paso del tiempo.





