Por Victoriano Martínez
¿Qué hizo reaccionar al alcalde Enrique Galindo Ceballos tras la detención arbitraria de un joven por cargar una mochila negra y de su abogada, Celia García Valdivieso, luego de que el video de los hechos circulara ampliamente a través de Facebook y de que colectivos de defensores de derechos humanos se movilizaran?
¿Lograr el consabido control de daños para evitar que la promoción de su imagen se vea afectada o una genuina intención de corregir una mala actuación de los policías municipales que es recurrente pero que en esta ocasión tuvo amplia difusión e involucró a personas relacionadas precisamente con el combate a ese tipo de arbitrariedades?
¿A cuántos jóvenes con las características de quien en esta ocasión detuvieron –por su apariencia y por cargar una mochila negra– han detenido desde que Galindo Ceballos, el super policía, es alcalde, sin ninguna consecuencia por tratarse de personas sin voz pública y, por lo tanto, no representan ningún riesgo para la imagen que quiere proyectar?
“Mi compromiso es y será siempre privilegiar el respeto a los derechos humanos y el diálogo con la ciudadanía, por eso, di instrucciones al comisario Juan Antonio Villa para atender con prontitud esta situación y revisar la actuación del personal de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana SLP”, escribió Galindo Ceballos en Facebook.
Cuando señala “esta situación y revisar la actuación del personal de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana SLP”, seguramente se refiere al caso específico ocurrido este domingo 14 de junio de 2026, como si se tratase de un caso aislado, porque no da indicios de reconocer que no es el único.
En tal caso, la ambigüedad de su pronunciamiento pretende dar la impresión de una reacción inmediata ante la arbitrariedad, pero no resulta clara ni efectiva, en tanto que resulta confusa, como suelen recomendar las estrategias para un buen control de daños, especialmente para quienes conocen la frecuencia con la que ocurre este tipo de detenciones sin que hayan sabido de alguna preocupación por parte del alcalde.
Porque resulta que, por la apariencia personal, si se carga una mochila negra cualquiera se vuelve, para la policía que encabeza Galindo Ceballos, blanco ya no sólo de sospecha sino de una aprehensión, incluso sin derecho a que una abogada pueda asistir a la víctima porque, de paso, también se la llevan a ella.
Al salir de la detención arbitraria de la que fue víctima, García Valdivieso narró que en el trayecto los policías reconocieron que detenían a su defendido por la mochila negra que cargaba y, al abrirla, lo que encontraron fue una Biblia y un rosario. Ante la sorpresa, uno de los policías sólo atinó a decir que hay sacerdotes pederastas.
“Lo que quiero denunciar es que sigue habiendo criminalización contra los jóvenes por su sola apariencia, cada vez más los detiene la policía”, dijo.
En un video transmitido por el Ayuntamiento en Facebook, Juan Antonio Villa Gutiérrez, secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, con un discurso de manual de control de daños, se comprometió ante García Valdivieso a revisar la actuación de los policías.
“El compromiso que yo le dos el día de hoy, y que trabajemos de manera coordinada, es revisar una todo este proceso que se dio hoy por la mañana, por eso la intervención de diferentes áreas, y dos también entrar a un proceso coordinado para la capacitación en tema de derechos humanos”, dijo Villa Gutiérrez centrado en el control de daños sobre lo ocurrido este domingo.
En su intervención, García Valdivieso expuso cuatro preocupaciones: (1) la criminalización de los jóvenes por su apariencia tanto por la policía municipal como por la Guardia Civil Estatal; (2) la criminalización contra los defensores de derechos humanos; (3) que se deslinden las responsabilidades sobre lo ocurrido este domingo, y (4) que se capacite al personal.
Señaló que seguirá adelante con las quejas por la detención arbitraria ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos, Contraloría municipal, Asuntos internos de la corporación y ante la coordinación de Derechos Humanos municipal.
El tono del mensaje de Galindo Ceballos y los dicho por Villa Gutiérrez –con la urgencia de contrarrestar lo difundido por redes sociales– tienen toda la característica de una mera estrategia de control de daños.
Si en los próximos días efectivamente cesan la criminalización de los jóvenes sólo por su apariencia y las detenciones arbitrarias con evidencias públicas, y se hacen esfuerzos públicamente demostrables por capacitar en derechos humanos al personal se podrá pensar que la reacción fue más allá de una mera estrategia de control de daños… ¿les daría Usted el beneficio de la duda?