Doctor Honoris Causa de la UASLP llama a preservar el pensamiento crítico frente a la IA

Fernanda Durán

Al recibir el grado de Doctor Honoris Causa por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), el jurista Eduardo Ferrer Mac-Gregor Poisot advirtió que las universidades deben convertirse en espacios de resistencia frente a los riesgos de la inteligencia artificial, las tendencias autoritarias y la deshumanización, al tiempo que defendió la autonomía universitaria como una condición indispensable para garantizar la libertad académica y la generación de conocimiento.

La ceremonia se realizó este martes 30 de junio durante la sesión extraordinaria del Consejo Directivo Universitario (CDU), realizada en la Facultad de Derecho Abogado Ponciano Arriaga Leija, con la participación de los integrantes del CDU, la representación del Jurado de Honor, autoridades universitarias, comunidad académica, estudiantes, familiares e invitados especiales.

Con esta distinción, Ferrer Mac-Gregor se convirtió en la trigésima persona en incorporarse al claustro de Doctoras y Doctores Honoris Causa de la UASLP, reconocimiento que constituye la máxima distinción académica que otorga la institución.

Durante su discurso de aceptación, el expresidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos situó su mensaje en el contexto de los desafíos globales actuales, retomando el diagnóstico del secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, quien ha advertido que el mundo atraviesa una etapa marcada por conflictos armados, profundas desigualdades, la crisis climática y una tecnología que avanza sin controles suficientes.

En ese marco, Ferrer Mac-Gregor sostuvo que la inteligencia artificial representa uno de los mayores desafíos contemporáneos y “debe estar al servicio de la humanidad y no al revés”, al considerar que el desarrollo tecnológico no puede sustituir el criterio humano ni orientarse únicamente por criterios de eficiencia económica.

El jurista también hizo referencia a la reciente encíclica del papa León XIV, de la que retomó las advertencias sobre los riesgos de un modelo tecnocrático que delegue decisiones económicas, políticas y de salud exclusivamente a algoritmos.

Señaló que esa visión puede favorecer procesos de exclusión, concentración de poder y profundización de las desigualdades, particularmente entre los grupos más vulnerables.

Asimismo, alertó sobre fenómenos como el neocolonialismo digital, la apropiación masiva de datos y las corrientes transhumanistas, que podrían terminar por relegar la dignidad de las personas frente al desarrollo de las máquinas.

Al trasladar ese análisis a América Latina, Ferrer Mac-Gregor describió una región marcada por altos niveles de desigualdad, pobreza, violencia, inseguridad, corrupción e impunidad, además de un deterioro institucional acompañado por tendencias autoritarias que, afirmó, amenazan a las democracias y al Estado de derecho.

Pese a ese panorama, sostuvo que las universidades representan uno de los principales espacios para enfrentar esos desafíos, al ser instituciones encargadas de preservar el pensamiento crítico, combatir la desinformación y formar ciudadanos comprometidos con los valores democráticos.

En ese contexto, dedicó una parte central de su mensaje a la defensa de la autonomía universitaria, al considerar que esta constituye un elemento inseparable del derecho a la educación y del derecho a la ciencia.

El académico afirmó que “resulta tan importante lograr plenamente la autonomía universitaria, evitando que la política, con sus pasiones y enfrentamientos propios, se apoderen del quehacer educativo y científico”, pues las universidades deben mantenerse como espacios donde el conocimiento pueda generarse con libertad y sin interferencias externas.

Recordó además que la Corte Interamericana de Derechos Humanos reconoció recientemente el derecho humano a la ciencia como un derecho justiciable dentro del sistema interamericano, criterio que, explicó, comprende tanto el acceso a los beneficios del desarrollo científico y tecnológico como la libertad para investigar y crear conocimiento sin discriminación.

A partir de ello, subrayó que la libertad de investigación científica está estrechamente vinculada con la libertad académica, por lo que es indispensable que las instituciones de educación superior cuenten con recursos suficientes para ofrecer educación de calidad y desarrollar investigación independiente.

En ese sentido, señaló que el derecho a la educación, el derecho a la ciencia y la autonomía universitaria forman un conjunto inseparable, ya que las universidades son el espacio donde el conocimiento científico puede producirse libre de presiones económicas o políticas.

Hacia el cierre de su intervención, Ferrer Mac-Gregor manifestó que recibe el reconocimiento con humildad, pero también con el compromiso de continuar promoviendo la dignidad humana mediante la docencia, la investigación y la formación en derechos humanos y valores democráticos.

Finalmente, expresó su confianza en que las nuevas generaciones puedan heredar un mundo sustentado en principios como la paz, la justicia, la igualdad, la tolerancia y la solidaridad, valores que, afirmó, comparte y promueve la comunidad universitaria de la UASLP.