La gallardía, como el viejo PRI… ¡y hasta peor!

Por Victoriano Martínez

Cuando la politiquería es su símbolo de identidad, los políticos no sólo se reconocen como iguales, sino que caen en el cinismo extremo de utilizar esa equiparación para evadir responsabilidades sobre violaciones a la ley por el simple hecho de que todos la incumplen.

Así, el gobernador Ricardo Gallardo Cardona recurrió a señalar que el PRI, que anunció acciones contra el festejo del presunto 20 aniversario de la gallardía, es un partido con “70, 80 años” de experiencia en ese tipo de movilizaciones por lo que no debería sorprenderse por un evento organizado por el Partido Verde Ecologista de México (PVEM)

Tan ridículo resulta que recurra a la falacia ad homine para descalificar los señalamientos del PRI, y al mismo tiempo caer en la afirmación de que porque el PRI lo hizo por “70, 80 años” que el PVEM lo haga resulta válido (algo muy cercano a la falacia ad populum).

Con la primera busca justificarse, con la segunda –involuntariamente– reconoce que es un violador de la ley de la misma calaña, pero super recargado, de aquellos a quienes calificó como herencia maldita.

¿Acaso Gallardo Cardona, con su justificación, anunció que busca repetir la hazaña del PRI de avasallar a la ciudadanía por los próximos “70, 80 años”?

“Este cambio tiene que seguir no en el 27, tiene que seguir en el 33, y tiene que seguir en el 39”, dijo Gallardo Cardona en el acto de su conmemoración. La amenaza no fue por tantas décadas, pues, pero sí por cuando menos los tres sexenios siguientes. Es de suponer que en 2045 ya verán…

Para seguir con su autojustificación, Gallardo Cardona recurrió a ver una floja campaña anticipada en un acto del PRI con el alcalde Enrique Galindo Ceballos, y negar su ofensivo despliegue de acarreos y mensajes sucesorios desde el poder, con el antecedente de empatar la estructura gubernamental de ayudas sociales con la estructura electoral.

La misma actitud tanto en un partido como en el otro que debería tener una misma consecuencia: que los hechos fueran denunciados ante la autoridad electoral y que ésta aplicara las sanciones del caso.

Decir, como lo hizo Gallardo Cardona, que en uno sí hubo actos anticipados de campaña y en el otro no es más que el juego de los dimes y diretes con los que la politiquería busca distraer. Lo que debe contar es el tono de los discursos, claramente acordes a los de una campaña electoral.

“Y me vale lo que digan, yo voy a regresar con ustedes en cada colonia, vamos a darle continuidad a este gran proyecto gallardista, vamos a ganar en el 2027, vamos a arrasar en el 2027”, dijo en su festejo la senadora Ruth González Silva antes de dar paso al grito de “gobernadora, gobernadora, gobernadora”.

Un juego de politiquería que en todo momento les niega a los asistentes su calidad de ciudadanos, los utiliza como mera utilería para desplantes de poder de convocatoria y anticipa la manipulación a la que recurrirá en 2027… como el viejo y poderoso PRI ¡y hasta peor!