Concentran hipertensión y diabetes el 35% de los males crónicos en penales de SLP

María Ruiz

El estado de salud de las personas privadas de la libertad en el sistema penitenciario de San Luis Potosí presenta un panorama epidemiológico complejo, donde prevalecen las enfermedades crónico-degenerativas y los trastornos de salud mental. De acuerdo con la respuesta oficial emitida por la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) a la solicitud de transparencia con folio 242840526000053, un total de 736 personas padecen alguna enfermedad crónica distribuida en los cinco Centros Estatales de Reinserción Social (CERS) de la entidad.

Al analizar la concentración territorial y por infraestructura penitenciaria, el CERS de San Luis Potosí, conocido como La Pila, concentra de manera abrumadora la carga de morbilidad en el estado. En este recinto se registran 629 internos enfermos, lo que representa el 85.46 por ciento de toda la población penitenciaria con padecimientos crónicos a nivel estatal. Muy por detrás se ubica el CERS de Ciudad Valles con 53 personas enfermas, equivalentes al 7.20 por ciento del total; seguido por el centro de Rioverde con 32 casos, que corresponden al 4.35 por ciento; Tamazunchale con 13 pacientes, representando el 1.77 por ciento; y finalmente Tancanhuitz con 9 casos, que conforman el 1.22 por ciento de la estadística global.

En lo que respecta a la distribución por grupos de edad, las estadísticas muestran que la mayor proporción de diagnósticos crónicos no se ubica en los adultos mayores, sino en la población joven y en edad productiva. El grupo etario de 30 a 39 años es el más afectado, acumulando 186 diagnósticos, lo que constituye el 25.27 por ciento del total de reclusos enfermos. Le sigue de cerca el rango de 40 a 49 años con 179 personas, representando el 24.32 por ciento. Por su parte, los jóvenes de 18 a 29 años registran 139 casos, que equivalen al 18.89 por ciento, mientras que el segmento de 50 a 59 años suma 145 casos, correspondientes al 19.70 por ciento. La población adulta mayor de 60 años o más representa el porcentaje más bajo en esta medición, con 87 personas diagnosticadas, es decir, el 11.82 por ciento del total.

Desde la perspectiva de género, los registros oficiales muestran un marcado predominio masculino en los diagnósticos reportados en la mayoría de los centros, en congruencia con la composición demográfica general de las prisiones del estado. Las unidades penitenciarias de La Pila, Ciudad Valles, Rioverde y Tamazunchale concentran la totalidad de sus desgloses estadísticos detallados en población masculina. En contraste, el CERS de Tancanhuitz registra sus casos dentro del sector de mujeres privadas de la libertad, constituyendo el núcleo focalizado de atención femenina dentro del reporte estatal.

En la evaluación puntual de los padecimientos, la hipertensión arterial se consolida como la enfermedad crónica con mayor número de diagnósticos en el sistema penitenciario. Este padecimiento afecta a 138 internos en el centro de La Pila, lo que equivale al 18.75 por ciento de todas las personas enfermas en el estado. En segundo lugar se posiciona la diabetes mellitus con 122 casos registrados, representando el 16.58 por ciento del total. Al sumar ambas condiciones metabólicas y cardiovasculares, la hipertensión y la diabetes abarcan de forma conjunta el 35.33 por ciento de todos los padecimientos crónicos reportados por la autoridad.

A la par de las enfermedades físicas, la salud mental y las adicciones constituyen un rubro de alta incidencia. Los trastornos mentales y del comportamiento secundarios al consumo de sustancias psicoactivas se diagnostican en 98 personas, lo que abarca el 13.32 por ciento de los reclusos enfermos. Asimismo, los trastornos de ansiedad afectan a 61 internos, representativos del 8.29 por ciento, mientras que la esquizofrenia registra 19 casos, equivalentes al 2.58 por ciento. En el ámbito de discapacidades y enfermedades físicas complejas, la discapacidad visual reporta 47 casos (6.39 por ciento), las enfermedades respiratorias crónicas suman 26 pacientes (3.53 por ciento), y las personas seropositivas a VIH o con SIDA contabilizan 23 casos (3.13 por ciento). Padecimientos de alta especialidad como la enfermedad renal crónica que requiere hemodiálisis, diversos tipos de cáncer y el hipotiroidismo registran 5 casos cada uno, representando un 0.68 por ciento por cada condición.

Ante este escenario, la Dirección General de Prevención y Reinserción Social detalla que se brindan consultas médicas periódicas y se suministran esquemas farmacológicos a los pacientes. De igual manera, se llevan a cabo estudios de laboratorio y gabinete enfocados primordialmente en el seguimiento de diabetes, hipertensión y VIH, así como la atención presencial y mediante telemedicina en especialidades de Nefrología, Psiquiatría, Endocrinología, Neurología y Dermatología. A pesar de los programas de control e intervenciones médicas que incluyen traslados a hospitales de segundo nivel cuando se requiere, la dependencia estatal confirma que durante el año 2025 y lo que va del 2026 sí se han registrado defunciones de personas privadas de la libertad asociadas a estas complicaciones de salud crónica.