¿Un basurero clandestino delatado por malos olores y fauna nociva?

Por Victoriano Martínez

Se suele decir que la basura es muy chismosa, y lo es no sólo por las cosas que en ella se pueden encontrar, sino porque emite tales olores que un tiradero –clandestino o no– difícilmente puede operar cerca de un área poblada.

El caso que se acaba de presentar en la entrada a la localidad de Valle de la Palma, a la altura del kilómetro 8 de la Carretera 57 a Matehuala es una prueba de ello. A tres semanas de comenzar la operación de un tiradero de grandes proporciones, los vecinos comenzaron a padecer por los olores emitidos y la fauna nociva que de pronto los invadió.

“La disposición en basureros a cielo abierto que generan fauna nociva; emiten gases tóxicos y malolientes; infiltran al suelo lixiviados tóxicos que contaminan el suelo y los acuíferos; y frecuentemente se queman generando dioxinas y furanos, dos de las sustancias más toxicas que existen”.

Así describe el Plan del Centro de Población Estratégico San Luis Potosí Soledad de Graciano Sánchez 2003 –que el ayuntamiento de Soledad presenta como su programa de ordenamiento ecológico en la Plataforma Estatal de Transparencia– uno de los principales problemas ambientales provocados por la generación y el manejo de residuos sólidos municipales.

Justo los problemas que los vecinos de Valle de la Palma detectaron tras el inicio de operaciones de un tiradero en una zona aledaña que, para colmo, es de sembradíos de lechuga y repollo, cuya producción podría resultar contaminada.

Los malos olores y la presencia de fauna nociva sacaron a lo habitantes de la zona a protestar por la presencia del tiradero del que no se supo si trabaja con alguna autorización o puede ser considerado clandestino.

Al menos nada sobre autorización alguna se hizo constar en el documento que Benjamín Pérez Álvarez, secretario del Ayuntamiento de Soledad de Graciano Sánchez, firmó con los vecinos de Valle de la Palma para resolver el bloqueo de las carreteras a Palma de la Cruz y la Carretera 57.

En el Municipio de Soledad de Graciano Sánchez, S.L.P., siendo las 16:42 horas, del día 09 de Septiembre de 2026, encontrándose reunidos habitantes del Fraccionamiento Valle de la Palma y vecinos; así como el suscrito Benjamín Pérez Álvarez, encontrándonos reunidos en la Carretera Matehuala, a la altura de la Gasolinera El Avión, entrada a Valle de la Palma, de común acuerdo se establece un término de 7 días naturales, para el cese actividades de la recicladora ubicada en esta zona habitacional, firmando de común acuerdo.

Esas son las 85 palabras en el documento para resolver los bloqueos. De acuerdo con el Reglamento de Aseo Público de Soledad de Graciano Sánchez, “los rellenos sanitarios se deben situar en los lugares que autorice el Ayuntamiento, atendiendo las normas oficiales mexicanas e indicaciones de autoridades federales y estatales”.

Si cuenta o no con autorización no se puede saber a partir del documento firmado y mucho menos por la determinación a la que se llegó, un acuerdo para el cese de actividades de la recicladora, que ni es el inicio de un procedimiento de sanción por alguna falta ni es clausura en los términos de la normatividad aplicable.

Un acuerdo en el que no aparece la parte correspondiente a los dueños del tiradero y principales afectados por la medida. ¿En siete días lo va a clausurar el Ayuntamiento? ¿Qué relación tiene el Ayuntamiento con la operación del tiradero para estar en condiciones de ofrecer su cierre?

Si la basura es muy chismosa, los vecinos de Valle de la Palma ya se enterarán el 17 de septiembre, un día después de que se vence el plazo para que deje de operar el tiradero, por la posible permanencia de los olores y de la fauna nociva si el acuerdo lo firmó en serio Pérez Álvarez, o sólo fue para salir del paso y levantar el bloqueo carretero.

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