Fernanda Durán
Durante los últimos ocho meses, trabajadores y exempleados del Colegio Hispano Inglés han visto cómo la reducción de personal y el aumento de responsabilidades comenzaron a modificar la dinámica laboral dentro del plantel. Lo que inicialmente se concentraba en inconformidades entre docentes terminó por extenderse a áreas administrativas, intendencia y mantenimiento, donde menos personas comenzaron a hacerse cargo de más tareas.
De acuerdo con los testimonios recabados, después de que un profesor intentó presentar una queja ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH), dentro del propio colegio se tuvo conocimiento de la inconformidad y de quién estaría detrás de ella. Días después, el docente fue despedido.
Quienes permanecen dentro aseguran que este episodio reforzó el temor de acudir a una instancia externa y terminar expuestos frente a la administración.
Los testimonios (tanto de personas que continúan dentro del colegio como de quienes ya dejaron la institución) se mantienen bajo reserva a fin de evitar que detalles sobre sus puestos o circunstancias personales permitan identificarlos.
Los cambios son atribuidos a la administración encabezada por la directora general identificada como Beatriz, y la administradora, Ana, quienes asumieron funciones durante el ciclo escolar anterior, en 2025. Desde entonces se han registrado despidos, renuncias y una reducción gradual de personal en diferentes áreas de hasta un 60 por ciento.
En el día a día, esto ha significado que una misma persona pueda comenzar una actividad y, antes de concluirla, ser enviada a otra: pintar, limpiar, mover libros o mobiliario, preparar espacios para eventos, trasladar sillas o realizar labores que anteriormente estaban repartidas entre distintos puestos.
El montaje de actividades escolares también ha recaído en menos personas. En actividades como misas, kermeses y otros eventos se requiere mover estructuras, colocar mobiliario y trasladar cientos de sillas y tarimas, además de subir y bajar objetos entre diferentes niveles del plantel.
Entre quienes realizan estas tareas hay personas de entre 50 y 55 años, además de trabajadores con antecedentes de lesiones que limitan el esfuerzo físico. Relatan que existen compañeros con lesiones permanentes, uno de ellos arrastra secuelas de un accidente ocurrido años atrás y tiene material quirúrgico en una pierna, pese a lo cual continúa participando en labores de carga y traslado de mobiliario.
Según lo dicho por los entevistados, antes, varias de esas actividades correspondían a personal de mantenimiento; tras la salida de trabajadores de esa área, comenzaron a distribuirse entre empleados que originalmente tenían otras funciones.
A esto se suma la falta de equipo que anteriormente se entregaba para realizar trabajos físicos. En administraciones anteriores se proporcionaban fajas, calzado adecuado y uniformes, mientras actualmente algunas labores de carga se realizan sin esos implementos.
La reducción también se ha reflejado en áreas académicas y administrativas. Puestos que antes eran ocupados por dos o tres personas han terminado concentrados en una sola, algunas funciones se comparten entre secundaria y bachillerato y docentes han asumido labores administrativas además de sus clases, sin que esto implique un aumento en sus sueldos.
Cuando un trabajador falta, su área tampoco necesariamente queda cubierta por una contratación temporal. El trabajo se reparte entre quienes están disponibles, además de las funciones que ya tienen asignadas.
Una de las personas que ya salió del colegio recuerda que, durante una misma jornada, podía encontrarse realizando trabajos de pintura y poco después recibir la instrucción de dejar lo que hacía para barrer, mover libros, trasladar muebles o preparar sillas para otra actividad.
La carga influyó en su decisión de renunciar. Cuando comunicó que dejaría el puesto, la administración aceptó su salida y agradeció el trabajo realizado, pero no hubo una propuesta para modificar sus condiciones laborales.
La reducción de alumnado también forma parte del contexto. En niveles donde anteriormente existían varios grupos por grado actualmente funciona uno solo y con menos estudiantes, pero la disminución de la matrícula no se ha traducido en una reducción proporcional de las tareas necesarias para mantener la operación cotidiana del colegio.
“Es en todos los puestos. El colegio antes era pues el hispano-inglés, era un colegio supergrande. De hecho cuando yo entré había, por ejemplo, en jardín de niños, no te miento, había como unos 300 niños. Ahorita, si no me equivoco, no hay ni 80 niños en en jardín de niños”, dijo uno de los trabajadores entrevistados.
Para quienes continúan dentro, a la cantidad de trabajo se suma el temor de inconformarse. Hablar, rechazar alguna actividad o cuestionar las condiciones puede ser interpretado como un riesgo para su permanencia.
Algunos trabajadores afirmaron que incluso la asignación constante de nuevas tareas puede terminar funcionando como una forma de desgaste para provocar que sean ellos mismos quienes renuncien, particularmente en aquellos casos de personal con mayor antigüedad.
De acuerdo con los trabajadores, los conflictos ya han provocado la intervención de autoridades laborales, por lo que personal de conciliación ha acudido al colegio por asuntos relacionados con despidos y salidas de trabajadores. Sin embargo, cuando los funcionarios buscan entrevistar al personal, quienes han manifestado inconformidades sostienen que la administración determina previamente quiénes serán enviados a hablar con ellos.
De esta forma, los trabajadores que tienen quejas no necesariamente son quienes exponen ante la autoridad lo que ocurre dentro del plantel.
Las inconformidades comenzaron a hacerse públicas desde principios de este año. En enero de 2026, docentes señalaron presiones relacionadas con finiquitos, reducción de horas y continuidad laboral. En ese momento, la administración sostuvo que se trataba de ajustes internos para cumplir con disposiciones laborales y negó que existiera intención de provocar renuncias.
La reducción de la matrícula fue acompañada por menos trabajadores, puestos fusionados y funciones redistribuidas; mientras que las tareas escolares, administrativas, de mantenimiento y operación cotidiana permanecieron para quienes siguen dentro.
