Estela Ambriz Delgado
En relación al proyecto del Ayuntamiento de San Luis Potosí para declarar una zona de conservación y preservación ecológica en el Poniente de la ciudad, el ingeniero agroecólogo Pedro Nájera Quezada consideró que lo más importante es restaurar el sitio con especies nativas, especialmente porque es zona de recarga del acuífero, ya que comúnmente estas áreas municipales o estatales son usadas como negocio o con fines políticos.
Ante el anuncio del alcalde Enrique Galindo Ceballos, de que el cabildo aprobó iniciar con los trabajos para la declaratoria de alrededor de 70 hectáreas aledañas al Instituto Municipal de Planeación (Implan), el experto destacó que los predios forman parte de lo que era la zona de recarga del acuífero, por lo que aún es viable su conservación.
No obstante, subrayó que para una restauración del sitio es necesaria su reforestación con plantas nativas, lo que inclusive se encuentra establecido en el artículo 59 de la Ley de Protección y Conservación de Árboles Urbanos:
“Se prohíbe en las áreas urbanas destinadas al uso público, la siembra, plantado, o trasplante de árboles que no sean nativos de la región, o que no resistan las bajas temperaturas inferiores a cero grados centígrados que ocasionalmente se presenten en el territorio del Estado”.
Nájera Quezada señaló este aspecto dado que ha observado una reiterada utilización de especies exóticas que no son de la región, como las jacarandas, pues aunque se tiene la percepción de que por ser usadas en el país son nativas, esto es erróneo.
Advirtió que, además de los riesgos en la conservación de especies nativas, dado que se favorece la diseminación de estas especies exógenas, los gobiernos tanto estatal como municipal contravienen la legislación del estado.
“Que lo restauren, pero que no lo quieran hacer zoológico de árboles de todo el mundo nada más para que se vean bonitos o alguien diga que los está estudiando, sin realmente hacer nada de fondo o de importancia para la sociedad con ello, y más bien afectando el entorno y el ecosistema”.
En este sentido, el investigador apuntó a que en varios casos se ha observado que los estándares de conservación son muy bajos o nulos, inclusive en el caso de Áreas Naturales Protegidas de carácter federal, como en el caso del Parque Nacional Gogorrón, que fue decretado por sus aguas termales, pero nunca tuvo una protección de fondo.
“Si eso es con las federales, pues cómo están las estatales y municipales, son áreas como lo que era el paseo de la presa en el tiempo que era área protegida estatal, pues un arenero del municipio y del estado donde hay que hacer una reforestación… porque lo interesante es mover a la gente, hacer campaña política, la foto, el relumbrón, más que el objetivo de la restauración de un ecosistema, tener un pastizal natural… tienen esta visión que no es restauración, es rehabilitación, quieren ver todo verde”.
Asimismo, expresó que, en ocasiones, estos sitios se buscan conservar como un parque de diversiones como en el caso de la Media Luna, que aunque es un ANP estatal, solo funciona como un sitio a donde la gente va a pasear y consumir, pero no hay nada de conservación, no se informa sobre las especies que viven ahí, ni se procura su preservación, sólo es un negocio.
Respecto a las especies arbóreas que serían idóneas para el proyecto de conservación referido, considerando la importancia de aprovechar el predio como área de recarga del acuífero, el agroecólogo mencionó algunas como el Sauce (Salix bonplandiana y Salix humboldtiana) y el Mezquite (Neltuma laevigata).
Además de especies arbustivas como el Huizache (Vachellia schaffneri), el Tepozán (Buddleja cordata), el San Pedro (Tecoma stans), el Chapuixtle (Dodonaea viscosa), la Pingüica (Arctostaphylos pungens), e incluso palmas, sotoles y agaves como Yucca decipiens, Dasylirion parryanum y Agave salmiana.





