Estela Ambriz Delgado
En el tema de inundaciones, el Consejo Hídrico Estatal (CHE) considera que la política pública, infraestructura y las diferentes medidas de respuesta (para los próximos trienios municipales y el próximo sexenio estatal), deberían dejar de centrarse en reaccionar ante emergencias y avanzar hacia una gestión preventiva del territorio y del agua, así como recuperar la capacidad del territorio para retenerla, conducirla e infiltrarla.
Ante el aumento de la gravedad de las inundaciones que se presentan en diversos municipios del territorio potosino, una situación que se ha vuelto particularmente constante este año, el presidente del CHE, Jonathan Quintero García, indica puntualmente que las políticas públicas y medidas a implementar, deben ser diferenciadas de acuerdo con las condiciones de cada una de las cuatro regiones.
Expone que para todo el estado es necesario y urgente desarrollar un Programa Estatal de Prevención y Gestión Integral de Inundaciones, con continuidad sexenal y aplicación obligatoria en los municipios.
Actualizar los mapas de riesgo e inundabilidad, e incorporarlos a los planes de desarrollo urbano y ordenamiento territorial, enfocados en evitar el desarrollo de viviendas, industrias e infraestructura en cauces, zonas bajas, áreas recurrentemente inundables y áreas de filtración o recarga. Además de recuperar, proteger y conservar ríos, arroyos, humedales y zonas naturales de regulación, evitando su relleno, invasión, contaminación o urbanización.
También expone la necesidad de la diversificación de la infraestructura hídrica, con la implementación de infraestructura verde y soluciones basadas en la naturaleza para no depender exclusivamente de infraestructura gris como son canales, colectores, obras de concreto y plantas tratadoras convencionales.
Plantea también, fortalecer los sistemas de monitoreo y de alerta temprana, con protocolos municipales de evacuación, refugios y atención a comunidades vulnerables. Asimismo, propone establecer programas permanentes de mantenimiento preventivo de drenajes, colectores pluviales, alcantarillas, cauces y puentes antes de cada temporada de lluvias.
Quintero García destacó que las estrategias se deben adaptar a cada región, por ejemplo, en la Zona Huasteca, priorizar las crecientes de ríos, las zonas ribereñas y el alertamiento; en la Media, el manejo de cuencas y escurrimientos; en el Altiplano, avenidas súbitas, bordos y cauces temporales; y en el Centro, controlar principalmente el impacto de la expansión urbana y la impermeabilización del suelo.
“Particularmente para la Zona Metropolitana de San Luis Potosí, el problema requiere una estrategia metropolitana específica, porque las inundaciones no pueden atenderse municipio por municipio ya que el agua circula conforme a la cuenca y la topografía, no conforme a los límites administrativos”.
Precisó que, por ello, debería elaborarse un Plan Metropolitano de Gestión Integral de Inundaciones que incluya la delimitación y protección estricta de cauces y zonas inundables; la conservación de las áreas de recarga y escurrimiento; una regulación de nuevos desarrollos inmobiliarios e industriales; la recuperación de arroyos y cuerpos de agua; la construcción de parques inundables, áreas de retención, infiltración y almacenamiento temporal; sistemas urbanos de drenaje sostenible y la modernización de la infraestructura pluvial existente.
“La política contra las inundaciones no debe limitarse a sacar el agua más rápido de las ciudades, sino a recuperar la capacidad del territorio para retenerla, conducirla e infiltrarla de manera segura. Esto además permitiría vincular dos problemas que normalmente se atienden por separado en San Luis Potosí como son las inundaciones y la disponibilidad de agua”.
Concluyó que una política adecuada debe procurar que el agua de lluvia deje de verse solamente como una amenaza y comience a manejarse también como un recurso para la recarga, almacenamiento y recuperación ambiental de las cuencas.
Relación directa con la expansión inmobiliaria
Quintero García proporciona también un análisis de la situación a fondo, en su artículo “Gestión integral del riesgo de inundaciones en el Valle metropolitano de San Luis Potosí: urbanización, vulnerabilidad socio espacial y adaptación territorial”, publicado por la revista Impluvium número 35 de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
En el artículo, explica que el incremento de eventos extremos en las últimas décadas, asociados al cambio climático, aunado a la expansión urbana acelerada, ha incrementado la exposición y vulnerabilidad frente a escenarios de desastre.
Puntualiza que el valle metropolitano de San Luis Potosí constituye un caso representativo de estas transformaciones territoriales, donde el crecimiento urbano periférico, la impermeabilización del suelo y la ocupación de zonas naturales de escurrimiento han modificado de manera significativa el comportamiento hidrológico.
Además, diversas investigaciones señalan que la expansión urbana sobre áreas vinculadas a la Sierra de San Miguelito y otros espacios de regulación hídrica ha incrementado la vulnerabilidad ante inundaciones, particularmente en sectores socialmente desfavorecidos, por lo que estas no se entienden sólo como fenómenos naturales, sino como procesos relacionados con decisiones de planeación territorial, modelos de urbanización y condiciones históricas de vulnerabilidad socioespacial.
“La urbanización de piedemontes y áreas cercanas a la Sierra de San Miguelito ha contribuido a modificar los patrones naturales de escorrentía superficial. La eliminación de cobertura vegetal, la construcción de vialidades impermeables y el crecimiento de fraccionamientos residenciales han reducido la capacidad natural de absorción del suelo y acelerado los flujos de agua hacia zonas urbanas bajas y densamente habitadas”
Asimismo, el investigador precisa que la expansión urbana ha superado en diversos sectores la capacidad de la infraestructura hidráulica y pluvial existente. La insuficiencia de colectores, drenajes y sistemas de conducción, aunada a la ocupación de cauces y zonas inundables, ha favorecido la acumulación de escurrimientos y el incremento de daños materiales, interrupciones viales y afectaciones a viviendas y servicios urbanos durante temporadas de lluvia.





