Por Victoriano Martínez
“Sin duda, para el diputado Héctor Serrano Cortés los señalamientos del rector Alejandro Zermeño Guerra por no ser potosino ni egresado de la UASLP le abrieron la oportunidad de hacer escándalo con una denuncia ante la CEDH por presunta discriminación, pero con un desplante de sobreactuación que, antes que reivindicar un derecho, más bien parece que lo aprovechó para armar un show con su anuncio y su reporte de cumplimiento…
“¿Qué seguirá? Sin duda, como Maguito, de la serie chilena de títeres que parodian un noticiero, le dará continuidad a este show… y los que vengan”.
Ese fue el pronóstico de “los reporterillos de Astrolabio” en el Catalejo del pasado 19 de abril con el título “¡Mi show, mi show, quiero hacer mi show!”, con referencia a la expresión de un personaje de la serie chilena 31 minutos.
Este miércoles, luego de que el Consejo Directivo Universitario de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) decidió por unanimidad no aceptar la recomendación 10/2026 de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH), Serrano Cortés ya anunció la forma en que le dará seguimiento a ese show: está dispuesto a recurrir a otras instancias para defender su postura, incluso nacionales e internacionales.
Así que, para empezar, tendrá que esperar a que el visitador general de la CEDH le notifique sobre la no aceptación de la recomendación por parte de la UASLP para manifestar lo que a su derecho le convenga (artículo 126 del reglamento de la CEDH).
Enterado de oficialmente de la negativa, Serrano Cortés podría continuar con el show con un seguimiento al trato preferencial que la CEDH le ha dispensado y le pediría, prácticamente con la certeza de que se lo concedería, hacer comparecer a la UASLP ante el Congreso del Estado (¿él incluido?), como se advierte en el último párrafo de la recomendación 10/26:
“Finalmente, con fundamento en los artículos 102, apartado B, párrafo segundo, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y 29, de la Ley de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, en caso de que la recomendación no sea aceptada o cumplida, deberá fundar, motivar y hacer pública su negativa”.
La ruta adicional para Serrano Cortés, una vez notificado sobre la no aceptación de la recomendación, será la presentación de un recurso de impugnación ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) contra la negativa de aceptación de la recomendación por parte de la UASLP (artículo 125 del reglamento de la CEDH).
Una vía para llevar el show a un terreno ante el que el CDU de la UASLP se mostró prudente ante la advertencia de Urenda Navarro Sánchez, quien advirtió que ampliaría las instancias involucradas y podría generar nuevas obligaciones para la universidad con alcance nacional.
Serrano Cortés podría llevar su show más allá, al ámbito internacional, en caso de no quedar satisfecho con lo que le resolviera la CNDH. Ya se declaró estar dispuesto a hacerlo.
Un espectáculo al que la CEDH, condescendiente con la victimización de Serrano Cortés, le abrió la puerta con una consideración dudosa: considerar la declaración de Zermeño Guerra como un acto de autoridad sin motivación ni fundamento.
“En este caso no existe sustento alguno que legitimara a AR (Zermeño Guerra) para pronunciarse públicamente sobre el origen de nacimiento o la institución universitaria de la que egresó V (Serrano Cortés) como argumento para desestimar la validez de su opinión”, señala en el punto 47 de la recomendación (página 17).
¿Son las declaraciones a la prensa un acto de autoridad?
El caso es que la CEDH, antes que mostrar un verdadero interés en proteger los derechos humanos de los cientos de víctimas que esperan que se les garantices, se exhibe como alcahueta de los intereses de Serrano Cortés, quien desde su posición de poder la ha expuesto –por complaciente– al menoscabo en la honra y el buen nombre del organismo.