Fernanda Durán
A un año de la crisis que derivó en la salida del anterior director de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), Germán Federico Pedroza Gaitán, y a cerca de diez meses de la llegada de Georgina González Cázares a la Dirección, la funcionaria aseguró que el ambiente entre los distintos sectores de la comunidad universitaria se encuentra tranquilo, pese a las nuevas manifestaciones y diferencias internas registradas durante octubre.
En entrevista realizada este viernes 30 de octubre, la directora reconoció que los cambios administrativos pueden generar movimientos dentro de la Facultad, aunque sostuvo que actualmente no prevalece el mismo ambiente de confrontación que se presentó en meses anteriores:
“Esto fue la razón del cambio en la Secretaría General, pero al momento el clima está tranquilo”.
Sus declaraciones ocurren después de que, durante la primera semana de octubre, un grupo de estudiantes cerrara por aproximadamente dos horas los accesos a la Facultad, algunos de ellos para pedir la destitución de la secretaria general, mientras que días después apareció un tendedero con señalamientos contra distintos integrantes de la comunidad académica.
Estos acontecimientos evidenciaron que, aunque la Facultad retomó sus actividades después de la crisis del año pasado, persisten inconformidades y diferencias entre algunos de sus integrantes.
Respecto a la salida de Citlalli Enriqueta Aranda Zermeño, cuya renuncia irrevocable fue confirmada oficialmente el pasado 7 de octubre, González Cázares sostuvo que se trató de una decisión personal.
Al preguntarle si la Dirección había identificado alguna irregularidad o si la decisión estaba relacionada con las acusaciones difundidas previamente en redes sociales, descartó esta última posibilidad.
La renuncia ocurrió después de que circulara una publicación en la que se cuestionaba la actuación de Aranda Zermeño y se le atribuían presuntas conductas relacionadas con conflictos administrativos y académicos.
La Dirección informó que actualmente la Secretaría General se encuentra a cargo del licenciado José Ángel Morán Delgadillo.
Como parte de las medidas implementadas después de la crisis de octubre de 2025, González Cázares destacó la creación de las denominadas Brigadas de Paz, integradas por estudiantes que reciben capacitación para identificar conflictos, brindar una primera atención y facilitar la comunicación con las instancias correspondientes.
Explicó que el proyecto surgió a partir de las inconformidades que quedaron expuestas durante la toma de las instalaciones del año pasado, cuando se identificaron dificultades en los canales de comunicación y atención al alumnado.
“En razón de la situación que se había presentado por el tema del paro, decidimos tomar cartas en el asunto a través del Centro Académico de Justicia Alternativa”.
Como primer paso, se diseñó una encuesta para conocer la percepción de seguridad de los estudiantes dentro y fuera del plantel, así como sus principales preocupaciones.
De acuerdo con la directora, los resultados mostraron que la inseguridad no era percibida como el principal problema dentro de las instalaciones, aunque sí existían preocupaciones relacionadas con el exterior de la Facultad.
En respuesta, señaló que se adoptaron medidas de iluminación y vigilancia mediante cámaras, mientras que los comentarios del alumnado también permitieron identificar deficiencias en la escucha y atención de sus inquietudes.
A partir de estos resultados se desarrolló el esquema de Brigadas de Paz, cuyos integrantes reciben capacitación de mediadores certificados para intervenir como primer contacto entre estudiantes ante situaciones de inconformidad, conflictos o necesidades de apoyo.
“La primera contención entre pares, porque también sabemos que funciona a veces mucho mejor entre sus mismos estudiantes, cuando detecten un problema o visibilicen un problema”.
Los participantes utilizan un distintivo azul con blanco que permite identificarlos dentro de la comunidad universitaria. Su función consiste en escuchar, orientar y servir como primer punto de contacto, no en sustituir los procedimientos institucionales para investigar o atender denuncias.
La directora indicó que el desarrollo del proyecto tomó aproximadamente cuatro meses, debido a que primero fue necesario levantar la encuesta, analizar las percepciones estudiantiles y determinar las áreas prioritarias de intervención.
Entre los problemas identificados destacó el desconocimiento de los mecanismos de atención institucional, pues algunos estudiantes no sabían a quién acudir ante una emergencia o situación de conflicto.
Las medidas anunciadas se presentan a un año de que la Facultad de Derecho enfrentara una de sus crisis más graves, luego de que la denuncia de una agresión sexual contra una estudiante dentro del plantel desencadenara protestas, la toma de instalaciones, exigencias de justicia y cuestionamientos a la actuación de las autoridades universitarias.
La situación derivó en la renuncia del entonces director y otros cambios institucionales.
Sin embargo, la posterior renovación de la Dirección tampoco estuvo exenta de controversias. La designación de Georgina González Cázares fue cuestionada por otros aspirantes, quienes promovieron recursos legales relacionados con el procedimiento de selección, entre ellos juicios de amparo que llegaron a tribunales federales.
Durante 2026 también surgieron inconformidades de docentes por decisiones del Consejo Técnico Consultivo, señalamientos de presunta violencia institucional y diferencias entre sectores académicos y estudiantiles.
A este escenario se sumaron las manifestaciones de principios de octubre y la renuncia de Aranda Zermeño, aunque la directora insistió en que esta última obedeció a razones personales.
Sobre las recientes manifestaciones, González Cázares sostuvo que este tipo de expresiones son habituales entre los estudiantes de Derecho, debido al perfil de su formación académica. Reiteró que actualmente el ambiente dentro de la Facultad se encuentra tranquilo y señaló que las acciones emprendidas buscan mejorar la atención de inconformidades, la comunicación con el alumnado y la prevención de conflictos.





