Astrolabio

Eduardo Delgado

Acompañada de un representante de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos (CEDH) y su abogado, María de Jesús Almendárez Prieto se presentó este miércoles en la Secretaria de Desarrollo, Vivienda y Obras Públicas (SEDUVOP), para reclamar que ha sido “abandonada” en las oficinas alternas de esa dependencia y reiterar su exigencia de reinstalación en la sede central.

También reclamó porque fue excluida del convivio navideño y del día de la Candelaria, festejos ofrecidos a todo el personal.

Seguida de su representante legal, Tomás Coronado Zárate y David Tristán Gómez, quien da seguimiento a las recomendaciones en la CEDH, “Mary Chuy” entró a preguntar por Leopoldo Stevens Amaro, quien fue reportado ausente. “Salió a una reunión en Palacio de Gobierno”, explicó su secretaria.

Pasaron entonces con el Director Administrativo de la dependencia, Rodolfo Rivera Anaya, a quien el abogado le reclamo porque a su representada la han dejado sola en las oficinas que esa secretaría montó de improviso en el centro de la ciudad para “reinstalarla” en esa dependencia, luego de que esta permaneció más de un mes encadenada en el despacho del Oficial Mayor de Gobierno del Estado.

El funcionario justificó que las compañeras de “Mary Chuy” fueron concentradas en las oficinas centrales porque “ahorita están trabajando” con el Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI) y “ese sistema sólo tenemos aquí”.

Arguyó que para realizar esa actividad en las oficinas ubicadas en la calle de Pascual M. Hernández él se tendría que trasladar “a cada rato” al centro.

María de Jesús laboraba en sede central de la SEDUVOP, en el número 295 de la avenida Cordillera Himalaya, donde hace cuatro años fue víctima de acoso y abuso sexual por parte del entonces delegado del Sindicato Único de Trabajadores al Servicio de Gobierno del Estado, Juan Martín Gática Izaguirre.

Para “protegerla” fue comisionada al Instituto de las Mujeres del Estado, donde se quejó de haber sido relegada y por ende fue puesta a disposición de la Oficialía Mayor de Gobierno del Estado, instancia que la envió primero a la Secretaria de Educación y luego a la de Cultura.

El abogado cuestionó a Rivera Anaya por qué su defendida no ha sido debidamente reintegrada a su centro de trabajo, como estableció la Comisión Estatal de Derechos Humanos en la recomendación girada en mayo del año anterior.

“En los tiempos que ella está dentro de la oficina está integrada”, respondió el funcionario.

María de Jesús le refutó, porque de manera sistemática ha sido discriminada y le advirtió que incluso la Subdirectora Administrativa, Jhoana Carolina Ramírez Llanas, la amagó con levantarle un acta administrativa porque se enferma constantemente.

“Cada discriminación que me hacen me afecta mucho en mi salud. Si ustedes no me “golpearan” tanto no estaría enferma ni iría a Derechos Humanos a cada ratito levantado quejas”, le expuso al funcionario.

También, añadió, le han negado su derecho de réplica en el caso del documento firmado, en mayo del año anterior, por trabajadores de esa dependencia en rechazo a su reintegración a las oficinas centrales.

“Leopoldo Stevens no me lo ha dado y usted me contestó casi burlándose…porque me dice que está enterado. Es como decirle: ´me están matando´. Y usted responde: ´Sí, estoy enterado`”, citó como ejemplo la víctima. “Me están matando porque ustedes saben que soy diabética”, añadió.

“¿Si yo colgara una manta, como lo hicieron los compañeros, qué haría usted conmigo? ¿Qué haría si golpeo a una compañera?… ¿usted va intervenir como mi jefe inmediato?…¿claro que sí, verdad?”.

La respuesta de Rivera Anaya fue afirmativa, lo que le dio pauta a la víctima para cuestionarle: “¿Entonces porque no intervino conmigo, con todo lo que me están haciendo?”.

El Director Administrativo le aseguró no haberse enterado de la colocación de la manta en la fachada de la Secretaría, porque ese día “yo estaba allá”, en las oficinas del centro. “Yo no la vi”, aseveró.

A pregunta del abogado de que hizo tras la fijación de la manta, el funcionario aseguró haberles advertido a todo el personal que ese tipo de manifestaciones “no se permiten”, y le garantizó que “nadie de los directivos dio su autorización para colgarla”.

Almedárez Prieto le reprochó que fue discriminada del festejo navideño ofrecido a todo su personal. Anaya Rivera le objetó que ella acudió a las oficinas centrales dos o tres días antes del convivio y que la invitación estuvo puesta a la vista de todos los trabajadores.

“Mary Chuy” aseguró no haberla visto y le interrogó: “¿Pusieron un papel allá?”, dijo refiriéndose a las oficinas localizadas en Pascual. M. Hernández esquina con 5 de Mayo. El funcionario admitió que no, pero por error suyo.

“Ahora la fiesta de los tamales. Aquí estaba Paty y Lucy (sus compañeras en la oficina alterna), ¿Por qué vinieron? A mí no me invitaron”, se quejó María de Jesús.

La Subdirectora Administrativa, Jhoana Carolina la corrigió: “No hubo convivio…hubo… se formaron (los trabajadores)”. “Mary Chuy” la increpó: “¿Hubo tamales o no? y ¿fueron invitados todos los trabajadores?…”, la cuestionó.

La Subdirectora aclaró: “No fue convivio, fue una repartición de tamales”.

En las condiciones en que labora, “Mary Chuy” les dijo sentirse “como si ustedes me tuvieran presa, que me llevan mi trabajo a una celda, porque no puedo salir. ¡Así me siento contador!”, se dirigió al administrador.

Enseguida se hizo un silencio y ella, sentada, se recargó en el respaldo del mueble y soltó sobre sus piernas un paquete de carpetas con documentos que traía consigo. Se limpió una lágrima.

El abogado rompió el silencio para explicar: “La intención de todo esto es investigar un poquito y voy pedir la intervención de la Contraloría del Estado para que se especifiquen las funciones que tenía “Mary Chuy”, porque de aquí ella no se fue por voluntad propia”, advirtió.

Al final, el Subdirector Jurídico de la dependencia, Miguel Valenzuela, se comprometió con el abogado Tomás Coronado a emprender la revisión del caso, pues adujo que recién acaba de asumir ese cargo.

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