Quimioejercicio

Holanda (30 de abril de 2015).- Si existe un tratamiento con fuertes y complicados efectos secundarios, se llama quimioterapia. Además de la caída del cabello, están las náuseas, vómitos, dolor de articulaciones, estreñimiento o alteraciones en la percepción del sabor de alimentos, por citar algunos.

Y a pesar de que los nuevos fármacos conllevan menos efectos secundarios que los tratamientos de hace algunos años, algunas de sus consecuencias ocasionan que los pacientes no puedan completar su quimioterapia como estaba planteada, por lo que el oncólogo se ve obligado a ajustar la dosis en función del estado del paciente. Ahora, un estudio realizado por el Instituto del Cáncer Holandés, se ha percatado de que la actividad física durante la quimioterapia reduce las posibilidades de sentir alguno de estos efectos adversos, como la fatiga, las náuseas o el malestar en general.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores responsables de la publicación dividieron a 230 mujeres que padecían cáncer de mama en tres grupos distintos: en el primero, las pacientes siguieron un programa supervisado de ejercicio aeróbico “moderadamente intenso”. A las mujeres del segundo grupo, se les asignó un programa de intensidad baja de ejercicio aeróbico que podían seguir desde sus casas. Mientras que las del tercer grupo, no siguieron ningún programa de ejercicios.

Los resultados arrojaron que los dos grupos que practicaron actividad física durante su tratamiento con quimioterapia, mostraban con menor frecuencia varios de los efectos secundarios; el resultado era más pronunciado entre las pacientes que realizaron el programa de ejercicio “moderadamente intenso”, frente a las que lo hicieron con una baja intensidad. Además, menos mujeres de ese primer grupo necesitaron de un ajuste en su dosis de quimioterapia: un 12% de estos pacientes requirieron tal medida, frente al 34% de casos en los que sí fue necesario dentro del grupo que no siguió ningún programa de ejercicio.

Ejercicio desde el diagnóstico.

“Este estudio nos hace reafirmar la importancia de la actividad física desde el momento del diagnóstico, porque permite una menor pérdida de calidad de vida durante el tratamiento”, declara Antonio Llombart, jefe de Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario Arnau de Vilanova de Valencia y portavoz de la SEOM.

Pero la quimioterapia es un proceso que puede llegar a ser realmente extenuante, así que ¿Es posible hacer ejercicio tras recibir una sesión de quimio?

 

Realizar caminatas de 40 minutos varias veces a la semana.

En opinión de Llombart, esto dependerá del nivel de actividad física que hará la persona antes de caer enferma. “Es evidente que a un paciente que nunca ha hecho ejercicio, le va a costar más trabajo; esta actividad tiene qué ser adaptada bajo supervisión, ya sea por parte de un fisioterapeuta o un entrenador personal”.

Sin embargo, la actividad recomendada son caminatas entre cuatro y cinco días a la semana por unos 40 minutos, manteniendo un buen ritmo, es decir, 100 pasos por minuto. “Si la mujer ya hacía ejercicio, lo ideal sería mantenerlo y cuando esto no sea posible, ajustarlo a las necesidades”.

Tomando en cuenta que, durante la quimioterapia, no todos los días son iguales, habrá de moderar el ejercicio en base al agotamiento que dejen las sesiones. Pero se debe evitar quedarse en la cama. Llombart sostiene que “Hacer deporte significa que la paciente está saliendo de casa, y esto es muy importante, porque no le está dando vueltas a la cabeza. Pero si se queda en casa, no hará más que pensar en su enfermedad”.

Estudios como este, provocan un cambio de paradigma. “La filosofía de antes era que la paciente con cáncer de mama tenía que cuidarse y no hacer mucha actividad. Esto es algo que tenemos que empezar a cambiar”, afirma Llombart. En el pasado, se les recomendaba que “lo tomaran con calma”, pero hoy nos damos cuenta que es mejor mantenerse lo más activo que se pueda.

Fuente: Prodigy MSN.

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