Fernanda Durán
Los ajustes al presupuesto de El Colegio de San Luis (Colsan) han comenzado a reflejarse en la operación cotidiana de la institución, particularmente en la velocidad con la que se desarrollan proyectos académicos y en la necesidad de reducir gastos administrativos, sin que ello implique —por ahora— la cancelación de programas sustantivos.
De acuerdo con su presidente, David Eduardo Vázquez Salguero, el principal impacto de la reducción presupuestal no se concentra en la generación de investigación, sino en los tiempos y trámites necesarios para su ejecución, los cuales se han vuelto más largos debido a las nuevas dinámicas administrativas bajo las que opera el Colegio.
El directivo explicó que, al no depender ya de un consejo propio y estar adscrito a una secretaría, el Colsan se encuentra sujeto a procesos más estrictos de autorización para el ejercicio del gasto.
“Ahora como el Colegio no pertenece a un Consejo, sino a una Secretaría entramos en toda la dinámica de la burocracia de la administración central”, lo que obliga a prever con mucha anticipación erogaciones como viajes internacionales o proyectos de colaboración externa.
No obstante, aseguró que esta situación no impide que las actividades académicas se realicen, pero sí condiciona su desarrollo.
“No es que no vayan a poder ocurrir, sino que tenemos que preverlos y si de pronto surge un proyecto internacional, tenemos que movernos muy rápido, es ese tipo de cosas que se ralentizan más que obstaculizar”.
Además de los efectos en la planeación de proyectos, el ajuste presupuestal ha obligado a la institución a reducir y optimizar gastos operativos. Entre las medidas adoptadas se encuentra la disminución en compras de papelería, un uso más eficiente de plataformas digitales y la reducción de impresiones, sin que ello comprometa, según el propio Colegio, su funcionamiento general.
“Pero no es algo que vaya a poner en riesgo la operación de la institución; en general, lo tenemos cubierto”, señaló Vázquez Salguero al referirse a estos recortes administrativos.
En contraste con estas limitaciones, el presidente del Colsan aseguró que se han definido prioridades claras para proteger los programas considerados esenciales. Entre ellos el programa editorial y, sobre todo, la investigación, que calificó como el eje central de la institución.
“Hay ciertos temas que ya estamos priorizando, por ejemplo, el programa editorial que es una de nuestras prioridades, tenemos ya cubierto el tema de investigación como es nuestra esencia, esa parte la vamos a seguir cubriendo”.
Finalmente, sostuvo que las medidas adoptadas no afectarán a la comunidad estudiantil, ya que las becas, la movilidad académica y el trabajo de campo se mantienen sin recortes.
“Nuestros alumnos no van a ver mermada su movilidad, su trabajo de campo”, concluyó.





