Por Victoriano Martínez

Andrés Martínez Tovar, El Cóndor, director del semanario Región Centro, “ya tiene hasta la madre al alcalde” de Santa María del Río, Israel Reyna Rosas, según le habrían informado elementos policíacos que lo agredieron al acudir a ese municipio para distribuir su publicación.

Se trataba de los ejemplares de la edición 489 del semanario, en cuya portada aparece una entrevista al alcalde con el encabezado “Israel Reyna desprecia apoyos de Guardia Nacional y Sedena”.

“Yo no tengo pelos en la lengua y sé que a lo mejor después esto me podría traer problemas, cuando se necesite ayuda, pero la Guardia Nacional y el Ejército Mexicano solo vinieron a tomarse la foto y se regresaron, no ayudaron en nada. Se oye feo, pero hay que decirlo, solo fueron a tomarse la foto y se retiraron”, dijo el alcalde en la nota publicada en portada de Región Centro.

Enseguida la nota menciona que “Santa María del Río pasa por serios problemas, además de los ocasionados por la naturaleza, uno de ellos el de desvío de recursos, donde en lugar de aplicar el dinero en la ejecución de obra de carácter social, se metió a una cuenta de inversión”.

Una semana antes ya habían tratado de evitar que El Cóndor distribuyera su publicación al tratar de impedirle circular en el municipio con el pretexto de un filtro sanitario, “aún y cuando la labor periodística es considerada esencial”, señala la denuncia de la agresión en la versión digital de Región Centro.

De acuerdo con la denuncia hecha pública, y que además presentó ante la Fiscalía General del Estado y como queja ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos, los policías no se limitaron a la agresión, sino que le advirtieron “que no se parara en ese municipio porque ‘se lo iba a cargar la chingada, que ya tenía hasta la madre al alcalde’”.

“Al alcalde ‘no le gustan los pinches periodistas’”, le habrían dicho a El Cóndor. Nada nuevo para quien ejerce este oficio, cuando para el gremio es pauta la máxima de que “periodismo que no incomoda, no es periodismo”.

La acción de los policías –haya sido oficiosa o por encargo del alcalde– revela la postura que Israel Reyna dejó ver en algún momento ante los uniformados. Pero el alcalde de Santa María del Río no es el único funcionario a quien no le gustan los periodistas. A todo aquel que detenta un poco de poder y le gusta ejercerlo sin control es a quien más incomoda el periodismo.

Y si les incomoda el periodismo es porque este oficio tiene como principal misión publicar lo que alguien no quiere se sepa pero que, por ser importante para toda la comunidad, debe ser conocido. En eso radica la importancia de la libertad de expresión como parte del derecho a la información de un pueblo, y por eso atentados como el hoy denunciado van más allá de una agresión personal.

Los periodistas siempre van a tener “hasta la madre” a quienes desvían el ejercicio del poder y atentan contra el interés común por privilegiar intereses personales o de grupo, que es lo que el periodismo pretende evitar o ver que se corrija cuando se presenta.

Siempre habrá servidores públicos a quienes les incomode la labor de los periodistas y, en consecuencia, siempre intentarán inhibir el ejercicio de un periodismo que les incomode, sea por relaciones viciadas por la vía de tratos comerciales o –en el exceso– por agresiones como la hoy denunciada.

Es una prueba de convicción democrática que no suelen superar muchos de quienes hoy ocupan cargos públicos y que, ante desplantes como el ocurrido en Santa María del Río, están obligados a dar mayores señales de respeto a la libertad de expresión y al derecho a la información, y abandonar cualquier forma que intente inhibir el ejercicio periodístico.