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Ciudad de México, (21 de marzo).-  Muchos críticos dicen que Alondra de la Parra (Nueva York, 1980) sólo busca el éxito comercial, que con sus grabaciones promueve un México de estampa postal en el extranjero y que no domina el oficio como directora de orquesta y lo que hace es bailar en el escenario. Pero a ella no le preocupan las críticas y en entrevista con Excélsior pide que se observe su trabajo intelectual y creativo.

“Te puede gustar o no físicamente un director de orquesta pero éste no es lo que se ve: es mucho más su trabajo intelectual, auditivo, imaginativo y de inspiración para mover a toda una orquesta… no es una cosa que ves pasar en la televisión”, asegura.

Luego habla sobre lo que le espera como directora huésped en su debut con la London Philharmonic Orchestra, una de las agrupaciones más respetadas del Reino Unido, y con la Queensland Symphony Orchestra de Australia. Reconoce la crisis financiera que aún enfrenta su Orquesta Sinfónica de las Américas y destaca la nueva invitación que recibió para dirigir la Orchestre de Paris.

Apoltronada en un sillón, en una salita contigua al escenario principal del Auditorio Nacional, donde presentará su versión musical de West Side Story el próximo 1 de julio, mordisquea una barra energética, aunque ella quisiera comerse un taco o una quesadillas de requesón. “¡Son una delicia!”.

Hija del escritor Manelick de la Parra, nieta de Yolanda Vargas Dulché y exesposa de Carlos Zedillo, hijo del expresidente mexicano, siempre mira a los ojos y, aunque no lo reconoce, le incomoda hablar sobre las fronteras entre música pop, popular y clásica.

Sin embargo, le anima hablar de los tres discos que este año lanzará al mercado, con piezas de la estadunidense Stacy Garrop, con su Sinfonía mitológica; otro con obras del alemán Enjott Schneider, y uno más con obras de Ígor Stravinsky, acompañada del joven pianista ucraniano Alexej Gorlatch.

¿Qué tan experimental es su concierto visual West Side Story, hecho tantas veces en el cine mudo?

El proyecto es innovador porque nunca se había hecho esta película con esta tecnología. Es cierto, no es la primera vez que una película es acompañada en vivo por una orquesta, pero lo innovador es que sea esta película… además, es una cinta que nunca se concibió para ese fin y que esperó 50 años para que la tecnología lo hiciera posible.

¿Podría hablar de su debut en Australia y el Reino Unido?

Con la London Philharmonic Orchestra está por anunciarse, no puedo dar muchos detalles, pero forma parte de las actividades del Año Dual (México-Reino Unido). El primer concierto será en septiembre, donde interpretaremos la Sinfonía no. 2, de Gustav Mahler; el segundo será en noviembre. Y con la Queensland Symphony Orchestra, en Australia, estaré dos semanas, en mayo, con tres programas que incluirán jóvenes compositores australianos, La consagración de la primavera, de Stravinsky; el Concierto de piano, de Tchaikovsky con el pianista venezolano Sergio Tiempo, así como Sherezade, de Rimsky Korsakov.

¿Regresará a París?

Será el 13 de junio con la Orchestre de Paris. Es algo muy importante para mí, porque es una de las mejores orquestas del mundo. Con ellos tuve una gran experiencia cuando me invitaron hace año y medio, luego de que cancelara por razones de salud Rafael Frühbeck de Burgos. Entonces, debomberazo me llamaron y sólo tuve tres días para prepararme.

¿Hay algún significado en La noche de los mayas?

Es una pieza importante para México, porque el gran (Silvestre) Revueltas es de nuestros compositores más ilustres. Es una pieza que incluye percusiones autóctonas como complemento de la orquesta; incluye raspadores, el tunkul y sonajas de metal que he encontrado en mercados, instrumentos que donaré a esta orquesta.

¿Le importa llevar música mexicana en su repertorio internacional?

Es un compromiso personal, espontáneo y sincero. Me interesa que el mundo y la gente conozcan quiénes somos, más allá de los clichés y los prejuicios que puedan existir sobre nosotros. Es importante demostrar que somos más que Diego Rivera y Frida Kahlo, más que la violencia. Por eso siempre procuro incluir una obra mexicana en cada programa.

¿Qué concepto tiene de México?

Es una tierra de gente trabajadora y creativa, un lugar con una cantidad vastísima de folclor, con una riqueza cultural y una historia más antigua que muchos países. Somos un país que sonríe, que pone la familia, la fraternidad y el cariño antes que nada.

¿Y su violencia?

La educación es lo único que puede cambiar esa realidad y esos momentos de crisis donde nos vemos y no nos reconocemos, no queremos reconocernos. La única herramienta que puede cambiar ese tipo de conductas que nos avergüenzan es la educación. Y sí, hay muchos momentos en los que me digo: “No puede ser que estemos así”, pero también otros en que se me levanta el espíritu y el ánimo de ver cómo somos.

¿Cómo define el estilo de su trabajo: pop o popular?

Lo popular no está peleado con lo sinfónico para nada. El pop es un estilo musical muy particular que tiene ciertas características… o como a qué te refieres.

Como lo que hizo con Travieso carmesí.

No es pop. Es música popular orquestada, canciones populares llevadas al lenguaje sinfónico. De la misma manera que Bernstain tomó ideas populares o el mismo Revueltas en La noche de los mayas, pero a mí eso de las etiquetas me cuesta mucho trabajo.

¿Cuál es el estado de la Orquesta Sinfónica de las Américas luego de que en 2012 disminuyera su  actividad por problemas de recursos?

Hace seis meses tuvimos un concierto en Nueva York para festejar los 10 años de su fundación. Fue maravilloso, pero básicamente la forma como está funcionando es por proyectos, es decir, surge un proyecto y se junta la orquesta, aunque no tenemos una actividad constante como antes. Es una manera de continuar.

¿Eso la tiene a gusto?

Me hubiera encantado trabajar como antes, pero es lo que hay. Uno hace con lo que hay y tiene. Estoy agradecida de hacer estos proyectos, pero me encantaría tener una orquesta fija en la que trabajáramos semana a semana. Siempre fue mi sueño, hacia allá íbamos.

¿Hay problemas de género con los directores de orquesta?

Sí hay problemas de género, menos que antes, pero le presto mucha atención, porque es muy difícil esta profesión: tienes que estudiar mucho y ser un nerd absoluto. Lo cierto es que no hay tantas mujeres que hayan querido ser directoras de orquesta.

¿Qué opina de quienes dicen que usted no dirige, sino que baila en el escenario?

Que piensen lo que quieran… que vean a Bernstein y a ver qué opinan. La gente puede o no saber lo que hace un director, pero no es algo que veas en televisión. Te puede gustar o no físicamente un director, pero un director no es lo que se ve, es mucho más su trabajo intelectual, auditivo, imaginación e inspiración de mover a toda una orquesta, el hacer una orquesta de una manera.

 Fuente: Excelsior.