Estela Ambriz Delgado
El abandono de alrededor de 30 años del cauce del río Paisanos por parte de autoridades de diversos niveles es lo que ha convertido el sitio en un problema de contaminación ambiental y de riesgo sanitario, y no únicamente por acciones de la ciudadanía; por ello, ambientalistas piden que se concrete un plan de rescate del lugar y se regulen actividades como la ganadería en la zona.
La activista Andrea Vega, quien desde hace tres años ha solicitado acciones para el rescate del cauce y ha realizado jornadas de limpieza, se posicionó sobre las declaraciones del titular de la Dirección de Gestión Ecológica y Manejo de Residuos del Ayuntamiento de la capital, Jaime Mendieta, así como del alcalde Enrique Galindo Ceballos, en las que culpan a la ciudadanía de la problemática de contaminación que persiste.
Recordó que ninguna autoridad competente (como la representación estatal de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), la Dirección Local de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), la Secretaría de Ecología y Gestión Ambiental (Segam), la Comisión Estatal del Agua (CEA), el Interapas ni el Ayuntamiento) cuenta con un plan de rescate concreto y sostenible, por lo que se trata de un tema con 30 años de abandono.
En el caso concreto de la Dirección de Gestión Ecológica, mencionó que, contrario a lo que afirma Mendieta sobre que no está en sus atribuciones, en octubre de 2025 el entonces director de Interapas, Jorge Daniel Hernández Delgadillo, se comprometió a realizar un trabajo multidisciplinario con esta área y con la Dirección de Obras Públicas para ejecutar, en una primera etapa, los trabajos de construcción necesarios y la limpieza de la zona.
En su momento, el funcionario puntualizó que la clausura del desfogue continuo de aguas residuales del organismo operador y su reencauzamiento constituían una primera etapa, y que posteriormente se elaboraría un diagnóstico e indentificación de otras descargas observadas en el cauce del río, para determinar si son competencia de Interapas y tratar de involucrar a los responsables en la remediación; sin embargo, esta segunda etapa no se llevó a cabo.
Asimismo, la activista señaló que las autoridades municipales han sido omisas en regular actividades en la zona como la ganadería, pues existe un sitio en la calle Papagayos con alrededor de 150 reses de gran tamaño cuyos desechos también se vierten al cauce del río.


Aunque la situación ha sido reportada al organismo operador e incluso los vecinos realizaron un monitoreo y enviaron la información (por los que personal acudió a desazolvar), se percataron de que el drenaje está colapsado debido a la ruptura del tubo que dirige hacia el pozo de visita, por lo que es necesario realizar otra obra.
Por ello, la ciudadanía exige a las autoridades voluntad política real y congruencia, pues aunque afirman que han contribuido a la recuperación del espacio, la realidad es que lo poco que han hecho en cumplimiento de su labor ha sido por presión de quienes defienden el río.
En el mismo sentido, Elena Mata, integrante del colectivo Morras Ecologistas, Naturalistas, Senderistas y Aventureras, coincidió con Andrea en que, si bien es cierto que la ciudadanía arroja basura, esto ocurre porque el agua se observa contaminada con descargas de aguas residuales toleradas por el Municipio e Interapas.
Por ello, resulta incongruente esperar que se respete un espacio que la misma autoridad no respeta y mucho menos fomenta que así se haga, además de que carece de control sobre la zona, pese a ser de su competencia hacer cumplir la ley, frenar y castigar las descargas de empresas y viviendas particulares dirigidas al cauce.
La activista apuntó que, si la autoridad ha realizado labores de limpieza, debió percatarse de lo que sucede con esas otras descargas y solucionarlo, ya que tiene la primera obligación de actuar, sin que el hecho de que la gente tire basura la exima de su responsabilidad de implementar acciones para evitar que esto siga ocurriendo.





