Ante la prevalencia de la desigualdad de género, la crisis hídrica afecta más a las mujeres

Estela Ambriz Delgado

La crisis de recursos hídricos es una situación que si bien lacera a la población con mayor vulnerabilidad económica, a su vez afecta en mayor medida a las mujeres dada la desigualdad de género, pues que son quienes normalmente cargan con la responsabilidad de suministrar agua en el hogar, además de realizar diversas labores para las que es indispensable.

De acuerdo con el estudio El agravamiento de la desigualdad de género a causa de la crisis de recursos hídricos, como consecuencia del calentamiento global, de Lizbeth Adriana Lara Anaya, las afectaciones provocadas por el cambio climático sobre el agua y la sobreexplotación de acuíferos, impactan más a este sector de la población que a cualquier otro.

Ello debido a que el desabasto hace más difíciles sus tareas, y representa mayores riesgos para su salud y seguridad. En este sentido se plantea también que existe una vulnerabilidad inherente de mujeres, niñas y niños ante esta situación, dada la desigualdad que padecen por falta de poder.

Lara Anaya señala que en algunos países en vías de desarrollo, especialmente en las zonas rurales, estas desigualdades se aprecian en actividades como la obtención de agua, siendo las mujeres las principales encargadas de recolectarla; sumado a que existen factores que la vuelven aún más complicada y peligrosa, como ocurre con el cambio climático, la contaminación de los cuerpos de agua y su sobreexplotación.

Asimismo, explica que el clima y el ciclo hidrológico están fuertemente relacionados,
por lo que los cambios producidos en la temperatura atmosférica han generado variaciones en ciertos componentes de este ciclo generando, por ejemplo, cambios en las pautas, intensidades y valores extremos de precipitación, los cuales se prevé que
continúen.

Otro problema es la disminución en la calidad del agua como una consecuencia de su calentamiento, así como la contaminación de los cuerpos de agua provocada por las descargas industriales y municipales que se depositan en éstos sin previo tratamiento. Esto ocurre con el 80 por ciento de las aguas residuales de los países en vías de desarrollo, las cuales pueden contener contaminantes como metales pesados, agentes patógenos, materia fecal, entre otros.

Además de que desde el año 2015 estudios internacionales advierten que, de todos los acuíferos disponibles en el mundo, el 20 por ciento se encontraban ya sobreexplotados, trayendo consigo graves consecuencias, como el hundimiento del suelo y la intrusión de agua salina.

La investigación concluye que todas estas afectaciones hacen cada vez más difícil el poder tener acceso al recurso vital, lo que impacta directamente en la vida de muchas mujeres y niñas, pues al ser las principales responsables de proveer de agua a sus hogares, estos obstáculos se traducen en desventaja al tener que recorrer trayectos más largos, verse expuestas a mayores peligros y tener que ocupar más horas de su día solo para poder cumplir con esta labor.

Las horas utilizadas en el acarreo del agua van en detrimento de su capacidad para asistir a la escuela, capacitarse, desempeñar alguna otra labor o realizar diferentes actividades productivas, perpetuando así un ciclo vicioso de carencias, riesgos y falta de oportunidades en el que se ven inmersas.

Por ello se indica que, resulta necesario abordar también la problemática desde una perspectiva de género, para la búsqueda de soluciones eficientes.

El artículo en mención se encuentra en el número 10 de Impluvium, publicación digital de la Red de Agua de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), titulado Crisis climática y recursos hídricos.