Astrolabio

Carlos Rubio

Un fuerte desacuerdo se acrecienta entre la comunidad científica de San Luis Potosí ante el nombramiento de Jesús Rafael Aguilar Fuentes, “el Chiquilín”, como director del Archivo Histórico del Estado “Lic. Antonio Rocha”; entre ellos, el historiador Oscar G. Chávez consideró que los fondos documentales históricos se encuentran en un peligro “real” y “latente” al quedar en manos de una persona con nula preparación para su manejo.

“Al poner a personas de este tipo con el perfil que es conocido y público de este personaje [Rafael Aguilar Fuentes], se esta entregando el resguardo de los fondos históricos de San Luis Potosí a un porro, a un golpeador verbal, a un testaferro de lo que llaman «gallardía»”, señaló.

Rafael Aguilar se identifica como activista impulsor del movimiento navista que tuvo su auge en la década de los 60, después de que el doctor Salvador Nava Martínez se convirtiera, por la vía independiente, en presidente municipal de la capital y se enfilara para buscar la Gubernatura del Estado.

Sin embargo, desde hace años, el Chiquilín ha fungido tal y como fue descrito por Óscar Chávez: un golpeador verbal al servicio de “la gallardía”. Sus expresiones vulgares frente a las cámaras de diversos medios de comunicación para desacreditar a cualquier opositor de Ricardo Gallardo Cardona y Ricardo Gallardo Juárez, le han valido un cargo en la administración pública estatal para los próximos seis años, o no, en caso de que el gobernador rectifique su nombramiento.

En una platica con Astrolabio Diario Digital, Óscar Chávez repasó el nacimiento del Archivo Histórico a finales de la década de los 70, a causa de un proyecto impulsado por la Academia Potosina de Historia que significó la recopilación y el resguardo de más de 350 años de historia integrada en fondos en poder de los 58 Ayuntamientos, el Supremo Tribunal de Justicia del Estado (STJE), los juzgados federales, la antigua alcaldía mayor del Virreinato, así como en los ramos de minería, educación, salud pública, entre otros.

El doctor Alfonso Martínez Rosales fue el director fundador del Archivo Histórico en 1978. Después de estudiar su posgrado en el Colegio de México, erigió el camino que hoy funciona como fuente de consulta para miles de investigadores y que ha sido puesto en manos de Rafael Aguilar Fuentes.

“Posteriormente hubo otros directores que por su experiencia y por su calidad reconocida en el campo de la investigación historiográfica potosina contaban con la suficiente solvencia intelectual para atender de una manera idónea y adecuada el funcionamiento del Archivo Histórico”, comentó Óscar Chávez.

El historiador prevé un peligro “real” y “latente” para los fondos que integran uno de los repositorios más importantes del centro norte de México “por la cantidad y calidad de documentos que alberga. No puede estar en manos de un improvisado”. La amenaza podría llegar al grado de iniciar con el “tráfico, perdida y destrucción de esos fondos antiguos”.

El Archivo Histórico no puede ser dirigido por designaciones políticas, insistió Óscar Chávez, por lo que sugiere que el titular cuente con una trayectoria consolidada que contribuya al enriquecimiento, adquisición y conservación de los fondos que se resguardan en el repositorio: “Es evidente que tiene que recaer en un historiador o en un técnico en archivos”.

Óscar Chávez afirmó que la designación de Rafael Aguilar al frente del Archivo Histórico es un pago a la serie de golpes verbales que se dedicó a realizar durante el pasado proceso electoral, que además de entretener a sus espectadores, pudieron haber permeado en la opinión de algunas personas en favor de Gallardo Cardona.

Finalmente, el historiador consideró que si Ricardo Gallardo Cardona tiene un poco de sensibilidad y respeto por la historia del estado, “como él lo ha dicho y lo ha presumido en las redes sociales”, está obligado a rectificar y designar a un nuevo perfil que sea capaz de preservar la historia de San Luis Potosí.