Astrolabio

Marcela del Muro

“Nosotros no buscamos ‘casas de seguridad’. Nosotros estamos buscando a nuestros familiares, en mi caso a mi hija Perla (Guadalupe Padrón)”, comenta Tere Castillo, tras el ataque armado al que sobrevivió junto a otros familiares de personas desaparecidas del colectivo Voz y Dignidad por los Nuestros y trabajadores de la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas (CEBP), el pasado 29 de julio, en la periferia de la ciudad de Rioverde.

Era alrededor de la una de la tarde, los buscadores viajaban en caravana por la carretera 69, en dirección a San Ciro de Acosta, con destino a una localidad a 15 minutos de distancia de la cabecera municipal. Ahí explorarían un predio siguiendo las pistas de una persona que fue desaparecida a principios de julio. 

El grupo hizo una primera parada en un camino de terracería a un costado del motel Caribe, en la colonia La Selva; querían inspeccionar la zona, pero observaron motocicletas que se aproximaban a ellos y decidieron continuar su viaje.

Vieron cómo una de ellas abrió el zaguán de una casa, de donde salieron otras veinte motos con hombres armados que comenzaron a disparar contra sus autos. Los policías de investigación de la CEBP desenfundaron sus armas y dispararon contra los atacantes. La camioneta donde viajaban los familiares de desaparecidos recibió más de 20 impactos de bala y hubo un buscador de la comisión herido por una esquirla.

“Pudimos salir fuera del alcance de la célula delictiva, gracias a Don Joaquín –encargado de la CEBP en la zona media– que actuó rápidamente para salvar nuestras vidas. Ahora que ya pasó el tiempo, me detengo a pensar qué hubiera pasado si a Joaquín, que era el único que traía un arma, le hubiera alcanzado un proyectil, pienso que no hubiéramos podido salir. Ahí acaban con nosotros o nos llevan con ellos”, piensa Tere.

Los trabajadores de la Comisión de Búsqueda lograron sacar a los familiares del enfrentamiento y ponerse a salvo.

“Todo fue muy rápido, nosotros no nos esperábamos que pasara esto. Estábamos solo acompañando a los familiares de un desaparecido, íbamos a identificar puntos dados por la geolocalización del muchacho, para después hacer la prospección y la búsqueda”, relata Tere, sobre una actividad que lleva varios años realizando.

Cuando alguien desaparece, se deben de rastrear todas las pistas que deja la persona ausente y sus captores: identifican las últimas geolocalizaciones de su celular; si existen, consiguen los videos que puedan indicar el rumbo en la pesquisa; y tratan de encontrar a personas que hayan sido testigos del delito. 

El colectivo Voz y Dignidad asevera que este atentado fue fortuito. Los buscadores no esperaban y no querían encontrarse ante un inmueble operado por el crimen organizado. Tere explica que ellos no buscan culpables, buscan recuperar y llevar a casa a sus seres queridos desaparecidos.

Horas después se realizó un operativo articulado por la Guardia Nacional, la Guardia Civil Estatal y la Fiscalía General del Estado, donde catearon tres inmuebles y encontraron una camioneta Ford tipo Explorer sin placas, que fue identificada una semana antes en un hecho delictivo en el municipio de Cerritos; también se habla de otros dos vehículos resguardados; 24 armas largas, granadas, miles de cartuchos y diverso equipo táctico.

En dicho cateo fue detenido un hombre en flagrancia, indicó la Fiscalía. Y fueron rescatados cinco jóvenes que, supuestamente, se encontraban secuestrados, ninguno contaba con reporte de desaparición.

“Lo increíble e indignante es que esa brecha solo estaba a unos cuantos metros de la carretera. ¿Por qué digo indignante? ¿Cómo es posible que tanto policía municipal, estatal y ministeriales no se hayan percatado de ese lugar, si está casi enfrente de sus narices? Aquí se demuestra que los colectivos y nuestra Comisión de Búsqueda somos los que estamos encontrando, haciendo el trabajo que a ellos les corresponde”, piensa Tere.

Buscando a Perla

“Cuando llegamos a Fiscalía, yo me sentía muy intranquila de que mi hijo se enterara y se preocupara”, recuerda Tere. “Yo quisiera dedicarme a ellos (a su familia) al 100 por ciento, para que ya no se preocuparan cada que salgo a búsqueda, pero no puedo dejar esto, no puedo quedarme sin encontrar a Perla. No puedo”, Tere busca a su hija y a su yerno desde hace nueve años.

La madrugada del 14 de junio de 2013, unos hombres con el rostro cubierto y vestidos completamente de negro irrumpieron en la casa de la familia Gallegos Padrón, ubicada en Ciudad Fernández. Se llevaron a Perla y a su esposo, José Alberto Gallegos Torres; una de las líneas de investigación apunta a un militar como sospechoso de la desaparición forzada. Desde entonces, los hijos de la pareja quedaron al cuidado de Tere.

“Es difícil explicarlo y difícil que me entiendan. Por más que sigan pasando los meses y años, yo sigo esperando el día que me digan: ‘Aquí está su hija’. Desde que la perdí a ella empecé a perder muchas otras cosas valiosas que no me percataba que las tenía: perdí mi paz, tranquilidad, mi sueño, mi alegría y perdí mi hogar”, comparte Tere.

Desde el año pasado, Tere volvió a sentirse intranquila por el aumento de la violencia en la ciudad. Pero esa sensación se agudizó los primeros días de este año, cuando una balacera despertó a toda su colonia. Ella relata que el tiroteo duró más de tres horas, después se enteró que lo que escucharon fue un operativo para desarticular una “casa de seguridad”. Esto le ha quitado el sueño

“En las noches es cuando empiezo a sentir más preocupación y prefiero quedarme cerca de la ventana. Yo sé que a ellos no los detiene una puerta”, dice la madre buscadora.

Queremos seguridad para traer a nuestros familiares de regreso

El atentado contra las y los buscadores ha sido repudiado nacionalmente. Es el primer ataque registrado contra una comisión de búsqueda de personas en el país.

Para Tere, este incidente delictivo demuestra la necesidad de robustecer la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas, que requiere inversión económica para más personal capacitado: elementos policiacos que puedan proteger a las víctimas y a sus mismos compañeros; más especialistas que puedan encontrar a las cientas de personas desaparecidas en el estado y más presupuesto para realizar búsquedas dignas que incluyan la participación de los familiares. 

“Garantizar el ejercicio y el respeto de los derechos humanos de las víctimas de desaparición y de sus familias, deben ser parte prioritaria de la agenda del gabinete en turno”, recordó en un comunicado el Consejo Ciudadano de la CEBP, del que Tere forma parte. 

El 1 de agosto, la Red de Buscadorxs México, integrada por varios colectivos del país, entregó un oficio en Palacio Nacional, exigiendo se brinde la protección necesaria para las familias y los funcionarios públicos que vivieron el ataque armado. “Las familias de personas desaparecidas queremos seguridad para traer a nuestros familiares de regreso”.

Tere se siente bendecida por haber salido ilesa del atentado y agradece a todas las personas que se han solidarizado con ella y el colectivo.

“Gracias a Dios estoy viva. Gracias a Dios les estoy narrando esto, que no nos parará. Seguimos adelante”.

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