María Ruiz
Desde los primeros días de enero, filas de ciudadanos —principalmente adultos mayores— acudieron puntualmente a pagar el impuesto predial en San Luis Potosí. Esa imagen fue destacada por el alcalde Enrique Galindo Ceballos, quien agradeció públicamente la respuesta de la población y subrayó que el cumplimiento de esta obligación fiscal es una tradición arraigada entre los potosinos.
De acuerdo con el edil, tan solo en 2025 la recaudación por predial y traslado de dominio rondó los mil millones de pesos, recursos que, dijo, hacen posible la pavimentación de calles, el alumbrado público, la recolección de basura y otras obras básicas para la ciudad.
Para 2026, Galindo estima que la recaudación por impuestos, derechos y aprovechamientos municipales superará los mil 100 millones de pesos, es decir, más de 100 millones de pesos adicionales respecto al año anterior.
Según su versión, este incremento no se debe a un alza generalizada de impuestos, sino a la ampliación de la base de contribuyentes, a la regularización de personas que llevaban años sin pagar y a esquemas de descuentos que facilitan ponerse al corriente. Sin embargo, una revisión detallada de la Ley de Ingresos 2025 y la Ley de Ingresos 2026 muestra un escenario más complejo, con aumentos específicos que contrastan con el mensaje oficial.
Para 2025 se estimaron ingresos totales por 3 mil 826 millones de pesos, mientras que para este 2026 la cifra baja a 3 mil 650 millones, lo que representa una reducción aproximada de 176 millones de pesos, equivalente a una caída del 4.6 por ciento. Aun así, al revisar rubro por rubro, se observan ajustes al alza que impactan directamente a los contribuyentes.
Uno de los cambios más significativos se encuentra en el impuesto predial, considerado por el alcalde como uno de los pilares financieros del municipio. En el caso de los predios habitacionales de menor valor, aquellos con un valor catastral de hasta 298 mil pesos, la cuota fija pasó de 358.48 pesos en 2025 a 452.16 pesos en 2026. El incremento es de 93.68 pesos, lo que representa un aumento real del 26.1 por ciento.
En el sector productivo también se registran cambios. Mientras que en 2025 los predios industriales pagaban el predial bajo la misma tabla que comercios y servicios, en 2026 se crea una tabla exclusiva para uso industrial, con cuotas más elevadas. En uno de los rangos intermedios, la cuota fija pasa de 1 mil 673.49 pesos a 1 mil 837.27 pesos, lo que implica un incremento de 163.78 pesos, equivalente a un 9.8 por ciento más. Este ajuste representa una mayor carga fiscal directa para la industria, en contraste con la narrativa de mantener estabilidad impositiva.
En el caso del Impuesto sobre Adquisición de Inmuebles (ISAI), las tasas y factores permanecen sin cambios entre ambos años. No obstante, el beneficio fiscal para la compra de vivienda nueva se redujo de manera significativa.
En 2025, las viviendas nuevas con valor menor a 1.8 millones de pesos contaban con un descuento del 95 por ciento en este impuesto; para 2026, el estímulo baja al 50 por ciento. Esto significa una reducción de 45 puntos porcentuales, o dicho de otra forma, una disminución del 47.4 por ciento del beneficio, lo que encarece de facto la adquisición de vivienda nueva, pese a que las tarifas no se modifican.
Los derechos municipales también presentan incrementos, aunque en apariencia sean ajustes menores. En el Registro Civil, el costo del matrimonio en oficialía pasa de 22.00 a 22.10 Unidades de Medida y Actualización (UMA), un aumento del 0.45 por ciento. Los divorcios suben de 7.50 a 8.00 UMA, lo que representa un incremento del 6.67 por ciento, mientras que las copias certificadas aumentan de 0.80 a 0.85 UMA, es decir, un 6.25 por ciento más.
En los panteones municipales, la inhumación a perpetuidad con bóveda chica pasa de 28 a 30 UMA, un aumento del 7.14 por ciento, y la bóveda grande sube de 48 a 50 UMA, equivalente a un 4.17 por ciento.
Uno de los incrementos más fuertes se registra en un servicio que el propio alcalde reconoce como costoso, pero indispensable: la recolección de basura. El costo por tonelada recolectada y trasladada, que en 2025 era de 761.15 pesos, aumenta en 2026 a 1 mil 007.48 pesos. La diferencia es de 246.33 pesos por tonelada, lo que representa un incremento del 32.36 por ciento.
Aunque cabe resaltar que este gasto lo asume el municipio o los grandes generadores, el aumento presiona directamente las finanzas públicas y ayuda a explicar por qué se busca una mayor recaudación.
En otros rubros también se observan ajustes relevantes. En el rastro municipal, el cobro por ganado caído se fija en 4.89 UMA para 2026, cuando en 2025 el cobro equivalente rondaba las 3.32 UMA, lo que representa un incremento técnico del 47.3 por ciento.
En contraste, las multas de tránsito se mantienen sin cambios en sus valores UMA, por lo que solo aumentarán conforme a la actualización inflacionaria de la UMA.
En materia ambiental, destaca una excepción: la sanción máxima para particulares por tala de árboles sin autorización baja de 500 a 200 UMA, lo que implica una reducción del 60 por ciento en el tope máximo.
Finalmente, aunque las tarifas de los parquímetros se mantienen sin cambios, la multa por daño no reparable al inmovilizador vehicular aumenta de 18 a 20 UMA, es decir, un 11.1 por ciento más.
Así, mientras el alcalde Enrique Galindo insiste en que el incremento de la recaudación se debe principalmente a una mayor cultura de pago y a la ampliación de la base de contribuyentes, la comparación entre las leyes de ingresos de 2025 y 2026 muestra que sí existen aumentos concretos en impuestos, derechos y costos operativos, algunos de ellos por encima de la inflación.





