Fernanda Durán
En el marco del Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, Isis Libertad Lara, presidenta de la Asociación Libertad Cerebral, planteó que el principal reto para las personas autistas no es su condición, sino la forma en que la sociedad interactúa con ellas: desde el juicio, la suposición y la falta de ajustes básicos que permitan una convivencia respetuosa, situación que se agudiza en períodos vacacionales.
Al hablar sobre lo que la sociedad necesita aprender para comprender el autismo, Libertad Lara insistió en que la base no está en el conocimiento técnico, sino en la capacidad humana de acompañar.
“La gente si se quiere sumar y apoyar a las personas autistas tiene que tener compasión (…) no solamente entender, es decir, yo entiendo lo que estás pasando tú dentro del espectro, sino yo hago lo posible porque tú estés bien, te acompaño en el proceso sin juzgar, ni adelanto ni atraso tu proceso. Soy buena acompañante, eso es lo que requerimos los autistas”.
En este sentido, subrayó que muchas personas dentro del espectro no enfrentan limitaciones por falta de capacidad, sino por barreras sociales que restringen su desarrollo.
Juicios, suposiciones y correcciones constantes
Uno de los principales problemas en la convivencia cotidiana es la forma en que la sociedad interpreta el comportamiento de las personas autistas.
“La convivencia en general, toda convivencia implica respeto lo que sucede es que la gente que convive con nosotros, que nos conoce lo que es ser autista o no conoce lo que experimentamos diariamente, se acerca a través de juicios y suposiciones la primera barrera son los juicios”.
Señaló que frases como “no pareces autista” reflejan una falta de comprensión que invisibiliza las experiencias internas.
“Aquí no hay nada que curar ni hay nada que corregir, pero sí hay mucho que respetar”, enfatizó, al advertir que muchas prácticas sociales también buscan modificar conductas en lugar de respetar la diversidad.
Las crisis sensoriales son uno de los aspectos menos comprendidos del autismo, especialmente en espacios públicos con múltiples estímulos.
“Son demasiados estímulos, sin embargo, estamos saliendo a las calles para hacerles saber a las personas que aquí estamos”.
Ante estos episodios, recomendó evitar intervenir sin conocimiento, ya que cada persona tiene un perfil sensorial distinto y priorizar el acompañamiento.
“Si no conocen el perfil sensorial, si no saben de dónde vino la crisis simplemente hay que acompañar (…) no puedes tocar, no puedes entrar, porque como no conoces el perfil sensorial, lo puedes meter a un estado más crítico”.
Las crisis sensoriales pueden manifestarse tanto en la conducta como en el cuerpo: desde una sobrecarga por estímulos como ruido, luces o multitudes, que genera desorientación o necesidad de salir del entorno, hasta reacciones físicas como taquicardia, sensación de peligro, irritación en la piel o aparición de ronchas, como explicó, el sistema nervioso entra en un estado de alerta constante.
Frente a esta realidad, planteó que existen acciones sencillas que podrían mejorar significativamente la inclusión, como reducir estímulos en espacios públicos.
“Esa hora de silencio nos cambiaría la vida realmente”, dijo al referirse a iniciativas en otras entidades donde establecimientos y escuelas disminuyen el ruido durante ciertos periodos del día.
Explicó que el entorno cotidiano suele ser abrumador por la combinación de sonidos, luces y concentración de personas, lo que obliga a muchas personas que se encuentran dentro del espectro autista a evitar ciertos espacios o acudir en horarios poco concurridos.
Aunque reconoció avances en el discurso público, destacó que la inclusión aún no se refleja plenamente en la vida diaria
“Para nosotros, todavía en el tema social, salir al mundo diariamente es como un modo kamikaze es agotador, porque no tenemos ajustes razonables”.
En este sentido, insistió en que la inclusión no depende únicamente de políticas públicas, sino de prácticas cotidianas como el respeto, la comprensión y la disposición a convivir sin imponer cambios.
Derechos y legislación: una deuda pendiente
En materia de derechos, Lara insistió en que cualquier avance debe construirse con la participación directa de personas autistas, no solo desde instituciones, intermediarios o cuidadores.
“No puedes hablar de autismo sin autistas (…) son importantes las voces de los autistas en primera persona”, subrayó.
Esto al advertir que persiste una deuda histórica en la construcción de legislación sobre autismo, ya que normas como la vigente en San Luis Potosí, elaborada en 2017, no contaron con la participación de personas autistas en primera persona y mantienen diversos sesgos.
Aseguró que, incluso en los procesos actuales, la representación sigue siendo limitada, pues en el estado solo tres asociaciones están integradas por personas autistas, lo que evidencia la necesidad de que estas voces sean realmente incluidas en la toma de decisiones.
En paralelo, el diputado Luis Felipe Castro Barrón informó que actualmente se trabaja en una nueva legislación en San Luis Potosí que busca ir más allá del enfoque tradicional, “porque ya no es solamente el autismo, vamos a ver también toda la neurodiversidad, involucrar toda la neurodiversidad que existe”.
Detalló que el proceso ha avanzado de manera gradual debido a la coordinación con distintas dependencias y niveles de gobierno, con la expectativa de que el proyecto pueda presentarse en junio.
No obstante, reconoció que uno de los principales retos será el proceso de consulta, necesario para su validación.
“Posteriormente tiene que ir a una consulta (…) mientras no haya consultas, esta ley no va a poder avanzar”.
En el marco del 2 de abril, el legislador también destacó que uno de los puntos centrales de esta propuesta es visibilizar a sectores históricamente relegados dentro del espectro.
“Se visibiliza poco a los adultos y adolescentes autistas. No hay espacios laborales para los adultos autistas, no hay espacios educativos para adolescentes eso es lo que estamos trabajando muy duro”.
En este contexto, tanto desde la experiencia comunitaria como desde el ámbito legislativo, el reto sigue siendo traducir el discurso en acciones concretas que garanticen inclusión real.





