Astrolabio

María Ruiz

El docente Mauricio Sánchez, quien fungió como director de la escuela preparatoria “Nueva Generación La Pila”, denunció haber sido objeto de prácticas de discriminación por parte de sus superiores Dulce Karina Benavides Ávila, directora de Educación Municipal, y Juan Isidro Faz García, subdirector educación media y superior del sistema educativo municipal.

Estos actos se caracterizan, según lo compartido por el denunciante, por actitudes de rechazo por su preferencia y orientación sexual que han conllevado sucesos de exclusión y restricción en sus labores como docente, hechos que comenzaron en octubre de 2021 hasta la fecha.

“Era notorio que desde el comienzo siempre tuvieron observaciones hacia mi conducta, mi forma de ser, vestir y expresarme. En cada comentario y momento siempre fueron muy cortantes”.

Según refirió Mauricio Sánchez, el 10 de noviembre del año pasado manifestó su punto de vista en una reunión docente, en la cual expuso algunas situaciones de interés que incluían la observación de falta de prestaciones a maestros que trabajan por honorarios en nivel educativo superior.

Un hecho que llamó más la atención por su forma de vestir, que por las áreas de oportunidad que consideraba el maestro Mauricio, eran vitales de atender en ese momento.

“Nunca me prestaron atención, solo dijeron que le darían seguimiento, pero jamás se contactaron. Era notorio la molestia que se percibía de parte de las autoridades por la ausencia de material y docentes en la escuela, y fue cuando me di cuenta que me segregaban en las audiencias que solicitaba a pesar de que a otros directores sí los atendían”.

El rechazo y el trato diferenciado hacia el maestro Mauricio Sánchez fue continuo y evidente, actos que repercutieron no solo en su persona y en su labor, sino también en la atención de la preparatoria que él mismo dirige.

“El 20 de febrero de este año, el subsecretario se comunicó conmigo para hacerme saber que tenía que firmar un contrato. Una situación a la que me negué, pues yo soy maestro basificado, pero asistí para ver de qué se trataba”.

Cuando el maestro acudió a las oficinas de Faz García, este le entregó un contrato con un hoja en blanco, argumentando que ese era el procedimiento actual administrativo, sin embargo, el maestro Sánchez se negó a firmar.

Luego de esto, el docente afectado se enteró que se trataba de un documento realizado de manera apócrifa, para elaborar la documentación de su despido.

“Intenté tener comunicación con Faz García, nunca accedió. Incluso se le notaba incómodo para poder atenderme. Días después pude concertar una cita en donde le expuse mi preocupación sobre este acto irregular, solo me respondió que no sabía nada”.

No obstante, el subsecretario le mencionó que había ciertas conductas que creía imposibilitaban al maestro Mauricio Sánchez realizar su trabajo de la manera adecuada.

Entre ellas, Faz García le hizo saber que en su labor magisterial era notoria la ausencia de firmeza con las y los alumnos, que su manera de ser era diferente, no poseía una voz firme y grave, además de no contar con presencia; que incluso tenía que ser varonil con sus movimientos.

Comentarios que exponen una violencia simbólica, donde este docente no pudo evitar sentirse señalado y vulnerado.

“Después de eso le di mis puntos de vista y se molestó. Me confirmó que el cambio estaba, que yo me iba. Yo me negué y le dije que eso no podría ser posible y que se tenía que hacer todo un proceso de entrega-recepción, un hecho que resultó en un hostigamiento laboral severo que trasgredió mi forma de ser, hablar y hasta vestirme”.

Y este trato desigual, provocó que el maestro Sánchez sufriera una gran cantidad de violencias que iban desde acusaciones, descalificaciones, prejuicios y señalamientos.

Aunado a ello, en medio de esta coyuntura que enfrenta, Mauricio Sánchez ha tenido que tolerar la falta de acceso a procesos administrativos, como contar con una constancia de servicio para realizar un proceso de admisión en Educación Pública, la cual le fue denegada “por lo que ya sabía”.

“Esta constancia era para poder estudiar un posgrado educativo y así poder concursar a una plaza federal y no les importó. Faz García no me la dio y condicionó que me la otorgaría si firmaba mi renuncia. Es una persona que no entiende muchas cosas, pues el tiene un perfil en enfermería y no en docencia, lo que imposibilita que comprendan que nos regimos bajo los lineamientos de educación”.

Lamentablemente, las molestias por su personalidad eran evidentes a tal punto que el subsecretario de educación municipal le hizo comentarios que demeritaron su labor docente.

Por lo que tras varios actos de violencia y vulneraciones a sus derechos humanos, decidió que era necesario acudir ante la Coordinación Municipal a interponer una queja.

Sin embargo, esto resultó en constantes atrasos a sus pagos y en la firma de un contrato, para después notificarle que el día 28 del mes de marzo de este año era su último día como director de la institución escolar que dirigía.

Hacer frente al trato discriminatorio

Tras esta interrelación laboral injusta y desigual, el maestro Mauricio Sánchez decidió interponer una queja ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) por ser víctima de prácticas discriminatorias.

Él se negó rotundamente a que su experiencia como docente, sus capacidades y su trabajo quedaran hechos a un lado por estas experiencias injustas y deplorables.

Retomó la fuerza que lo hizo merecedor de distintivos premios que reconocían sus buenas prácticas como docente y empezó su lucha por la reinvindicación de su dignidad como maestro.

“Interpuse una queja ante la CEDH. Me despidieron y tomaron represalias contra mi. Se lavaron las manos ante lo que yo he sucedido”.

Es por ello que ha solicitado a la Coordinación de Derechos Humanos Municipal, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) y a Educación Media Superior del Sistema Educativo Municipal, que intervengan de manera propositiva y justa para que las autoridades que violentaron sus derechos humanos sean capacitados, sensibilizados y observados ante las funciones que ejercieron por medio de la discriminación hacia su labor y persona.

“No pido que me reinstalen por cuestión de dignidad, eso ya se arreglará de la manera legal. Espero que este sea un precedente y que entiendan que tanto maestros como servidores públicos somos diversos, para poder atender lo que pasa en las aulas y en el sistema educativo”.

El maestro Mauricio Sánchez hizo hincapié en que hasta el momento el presidente municipal de la capital, Enrique Galindo Ceballos, quien ya está notificado de lo sucedido, no le ha dado respuesta alguna.

De no resolverse de manera favorable su situación, el docente acudirá al Congreso del Estado y asociaciones civiles que se dedican a darle voz a las personas que enfrentan este tipo de desigualdades.

Mauricio Sánchez es licenciado en Educación Superior y tiene una trayectoria de ocho años dentro de la docencia, actualmente es estudiante del posgrado en Educación en la Benemérita y Centenaria Escuela Normal del Estado de San Luis Potosí, y busca que su caso no quede en el olvido, se le reivindique por todas las violencias que ha hecho frente y, sobretodo, continuar con su vocación como guía de decenas de jóvenes que buscan salir adelante.

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