María Ruiz
Una red silenciosa de tiraderos clandestinos, incendios provocados y residuos quemados alimenta una crisis ambiental que se extiende, principalmente, por el norte de San Luis Potosí. Así lo advirtió Jaime Mendieta Rivera, titular de la Dirección de Gestión Ecológica y Manejo de Residuos, quien reconoció que la ciudad enfrenta un escenario complejo y persistente, pese a los operativos y estrategias implementadas.
De acuerdo con el funcionario, durante 2025 el municipio intensificará la eliminación de al menos 12 tiraderos clandestinos, cada uno con un impacto estimado de hasta mil toneladas de residuos.
“Es ahí donde se alimentan muchas de las ladrilleras que queman desechos”, señaló Mendieta, dejando entrever una relación directa entre la basura ilegal y la contaminación por quema de residuos.
La situación no es menor: el año pasado se erradicaron seis tiraderos clandestinos de gran escala, y se intervinieron siete ladrilleras que utilizaban residuos como combustible. Aunque las autoridades reportan una “baja significativa” en estas prácticas, el propio director admite que se trata de un trabajo constante que no se termina.
El norte, foco rojo ambiental
Colonias como Terremoto, Las Terceras y el Camino a Peñasco concentran la mayor actividad de tiraderos ilegales. Tan grave es el problema que la Dirección decidió mudar su equipo de inspección a esa zona. Mendieta fue tajante: “Hay una gran complicidad en esa parte de la ciudad”.
A este panorama se suma un incremento de incendios, particularmente en diciembre, impulsado por la quema culturalmente arraigada de residuos sólidos urbanos, pese a que San Luis Potosí cuenta con 97 por ciento de cobertura de recolección puerta a puerta.
Diciembre negro: más basura, más riesgo
Las cifras son contundentes. Solo en la temporada decembrina se recolectaron entre 17 mil y 18 mil toneladas de residuos, lo que representa un incremento del 30 por ciento, impulsado por fiestas religiosas, celebraciones navideñas y el turismo en el Centro Histórico.
La presión fue tal que las rutas de recolección tuvieron que multiplicar hasta por cuatro sus recorridos, sin que el personal descansara un solo día. Como medida preventiva, el Ayuntamiento retiró 380 papeleras ante el antecedente de incendios y daños; aún así, 15 resultaron quemadas o vandalizadas.
Pese al escenario, Mendieta reconoció que no se han aplicado sanciones por quema de basura, lo que genera cuestionamientos sobre la efectividad de la vigilancia.
Las multas más comunes, que rondan los 6 mil pesos, se aplican por disposición incorrecta de residuos, principalmente a comercios que no cumplen con la normativa.
El 60 por ciento de las sanciones corresponde a negocios que generan más de 25 kilos de basura y no cuentan con un sistema adecuado de recolección. El resto recae en ciudadanos que sacan la basura fuera de horario, la acumulan en esquinas o la arrojan en la vía pública.





