Desiree Madrid
En San Luis Potosí, los programas de Becas para el Bienestar mantienen un padrón que supera los 300 mil estudiantes en distintos niveles educativos; sin embargo, al contrastar esta cifra con la matrícula de educación básica, aún queda un amplio universo de alumnos sin acceso a estos apoyos, particularmente en primaria y secundaria.
De acuerdo con datos de la Secretaría de Educación Pública (SEP) para el ciclo escolar 2022-2023, en la entidad hay más de 559 mil alumnos en educación básica. Tan sólo en primaria se concentran cerca de 297 mil estudiantes, mientras que en secundaria la cifra ronda los 141 mil. En conjunto, ambos niveles suman aproximadamente 438 mil alumnos.
Si se toma como referencia el padrón superior a 300 mil beneficiarios, la cobertura de becas alcanza alrededor del 68 por ciento respecto a la suma de primaria y secundaria, lo que implica que casi 138 mil estudiantes de estos niveles no forman parte del programa. Si el contraste se hace contra el total de educación básica (más de 559 mil alumnos), la cobertura baja a cerca del 53.6 por ciento, dejando fuera a más de 259 mil estudiantes.
El titular estatal del programa, José Osmar Rodríguez Rubio, informó que actualmente se cuenta con más de 300 mil beneficiarios, aunque los números aún están sujetos a revisión.
“Las cifras son preliminares porque seguimos en procesos de validación”, señaló.
Al desglosar los datos, indicó que el programa Rita Cetina concentra la mayor parte de los apoyos, con 208 mil 745 estudiantes inscritos. A ello se suman 84 mil 172 jóvenes de educación media superior y 9 mil 902 universitarios dentro del esquema Jóvenes Escribiendo el Futuro, lo que refleja una disminución progresiva de cobertura conforme avanza el nivel educativo.
Esta distribución implica que, mientras en los niveles básicos el alcance es más amplio, en educación superior la cobertura es considerablemente menor. Tan sólo en el programa dirigido a universitarios, los casi 10 mil beneficiarios contrastan con la alta demanda reconocida por la propia autoridad.
“Existe mucha demanda por parte de estudiantes universitarios, pero el programa tiene reglas de operación muy específicas”, explicó Rodríguez Rubio, al subrayar que la prioridad se otorga a instituciones ubicadas en zonas rurales o fuera de la mancha urbana.
El funcionario detalló que, por ahora, la mayoría de los apoyos en nivel superior se concentran en universidades Benito Juárez, interculturales, normales y algunos tecnológicos en regiones alejadas, aunque se mantienen gestiones para ampliar la cobertura hacia otras instituciones públicas.
En paralelo, anunció que se buscan acuerdos con empresas y comercios locales para facilitar que los beneficiarios destinen sus recursos a necesidades escolares.
“Lo que buscamos es potenciar su uso en beneficio de la educación”, afirmó, al mencionar que estos convenios incluirían descuentos en papelería, uniformes, calzado e incluso servicios como peluquerías ante el próximo ciclo escolar.
Sobre posibles irregularidades, Rodríguez Rubio descartó problemas en el manejo de los recursos por parte de los estudiantes.
“Cada quien es responsable de la administración de su apoyo”, sostuvo.
Añadió que las bajas registradas previamente en el padrón se debieron principalmente a inconsistencias administrativas, como errores en CURP o duplicidades, las cuales están en proceso de corrección.
Finalmente, indicó que la capital potosina concentra el mayor número de beneficiarios debido a su densidad poblacional y oferta educativa, aunque la estrategia continuará enfocada en ampliar la cobertura.
En ese contexto, el reto no sólo radica en mantener el padrón actual, sino en reducir la brecha para los miles de estudiantes que aún no acceden a estos apoyos, especialmente en los niveles donde la demanda supera la disponibilidad.
