Mario, el peor presidente capitalino y todos lo sabemos.

“Mario García es el peor alcalde que ha tenido esta ciudad y todo San Luis Potosí lo sabe”. Definición lapidaria y contundente. Juicio demoledor y concluyente. Verdad irreprochable que es quizás, el único legado del alcalde: la definición conceptual de su mediocridad.

“Mario García es el peor alcalde que ha tenido está ciudad y todo San Luis Potosí lo sabe” es desde ya el referente inmediato y necesario para cuando se hable del trienio perdido del ex rector de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí.

“Mario García es el peor alcalde que ha tenido ésta ciudad y todo San Luis Potosí lo sabe”, no sólo es una frase bien construida, sencilla y elocuente, sino que es la breve síntesis de un gobierno que se espera de excelencia y devino en caricatura.

Esa frase, como bien se sabe ya, no es de la autoría de algún dirigente político opositor, o de un regidor y diputado de oposición por alguno de los distritos de la ciudad; tampoco es resultado del metódico y riguroso análisis de un investigador en ciencias políticas y administración pública, ni tampoco es la conclusión de algún especialista en imagen y opinión pública.

La frase fulminante por necesidad, es de Felicitas Colorado Araujo, vecina del barrio de San Juan de Guadalupe. Es el juicio de una ciudadana harta de una autoridad municipal incapaz de ofrecer servicios públicos de calidad, incapaz de atender los reclamos de la gente, incapaz de resolver los problemas de la gente: un gobierno municipal incapaz en todo.

El juicio de los ciudadanos es el más importante, pero lo es más cuando ese juicio arroja una sentencia cuando el alcalde sigue siendo alcalde. O sea, se lo dicen en su cara para que lo vea y en sus oídos para que lo escuche.

Cuando los ciudadanos hablan en ese tono y categoría, es como si se rescatara algo de la dignidad frente a los excesos de servidores públicos transformados en auténticos pillos.

Por eso es importante escuchar la voz de la gente en la calle. A menudo, lo que dicen los ciudadanos tiene forma y tamaño de verdad. No se trató de una mera consigna, de una ocurrencia, sino más bien de una definición simple pero verdadera.

Pero y ¿Ahora qué hacemos con esa verdad catedralicia, le conservamos en la memoria, la contamos como una anécdota o la conservamos como una frase pegadora?

¿Es suficiente con apoyar esa moción o se tiene que hacer algo más?

La respuesta sigue en manos de la ciudadanía. Su capacidad para la manifestación espontánea, su ingenio para expresar sus demandas, su irritación para rescatar la dignidad y recuperar la voz, deberían ser constante acicate para obligar a los gobiernos a hacer bien su trabajo.

Si con tino se ha evaluado negativamente el mandato de Mario García, también corresponderá al gobierno entrante hacer lo que se le corresponde en caso de encontrarse un tiradero con tufo a corrupción.

La valoración está hecha: Mario García es el peor alcalde que ha tenido ésta ciudad y todo San Luis Potosí lo sabe.

Lo que sigue, pues, es por una parte, la sanción pública de desprecio por ser tan mal servidor público y, la sanción legal, por el caso de que su ineficiencia esté acompañada de actos ilegales dentro de la administración.

Que no se olvide, la omisión es también corrupción.

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