De regreso los tiroteos, la violencia, los muertos y la sospecha

 

El Gobierno del Estado seguirá trabajando para abatir  la delincuencia en San Luis Potosí, y recuperar la paz y la tranquilidad que las familias potosinas necesitan, para lo cual,  sus policías exponen sus vidas día a día.

 

Eso es lo que dijo la Procuraduría General de Justicia del Estado en torno a los sucesos violentos de este jueves y que marcaron el deceso de dos agentes de la Policía Ministerial del Estado. Es decir, los coloca como héroes.

 

En contrapartida, el Centro Potosino de Derechos Humanos “Samuel Ruiz García”, tiene una posición totalmente distinta y advierte de que “no queremos mártires” y apunta que uno de los elementos caídos estaría ligado a grupos criminales.

 

 

Como reporta astrolabio digital, en un tiroteo entre elementos de seguridad y presuntos delincuentes, cayeron dos ministeriales: José Andrés Velázquez García y Juan Antonio Aguilar Zamora.

 

La versión del suceso en la página roja de algunos medios, es la proporcionada por la Procuraduría General de Justicia que hace un relato peliculesco en el que los agentes policíacos aparecen como víctimas de brutales delincuentes. Eso lo certifica el primer párrafo de este texto que es a su vez, la parte final del comunicado oficial.

 

No resultaría nada extraño ese manejo informativo pues a fin de cuentas se trata de bajas oficiales en cumplimiento del deber, pero mete ruido y duda razonable la información de que Velázquez García no se portaba muy bien.

 

El Centro Potosino de Derechos Humanos brindó información que mete mucha suspicacia sobre el trabajo que realizaba Velázquez García en la Ministerial y, para ello, presentan el caso de jóvenes secuestrados en 2009. La investigación estuvo a cargo del agente ahora caído.

 

Familiares de una de las víctimas denunció las actitudes sospechosas del agente que de plano no colaboró con las investigaciones y, por el contrario, apuró a que se pagara un rescate e inmovilizó cualquier acción en contra de los presuntos delincuentes.

 

Muy grave, por supuesto.

 

Sin embargo, no es para sorprender a nadie. Es notable el hecho de que decenas de policías de distintas corporaciones no aprobaron exámenes de control de confianza, lo cual, por si mismo, está ya para pensarse toda vez que aunque reprobados, no fueron despedidos.

 

De acuerdo con el último reporte del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública respecto del proceso de evaluación policíaca, Cinco mil 858 elementos fueron aprobados y Dos mil 050 están en proceso de depuración.

 

Pero lo especialmente preocupante es que desde hace varias semanas se volvieron a soltar los demonios: ejecuciones, tiroteos, enfrentamientos, balaceras, secuestros y también las sospechas.

 

Prácticamente en el último mes del gobierno de Toranzo el panorama se vuelve a descomponer, aunque a decir verdad nunca se compuso, solamente se apaciguaron un poco las aguas, pero la ola criminal siguió cubriendo al estado durante todo el sexenio.

 

Patético final del gobierno torancista: recibiendo felicitaciones del secretario de Gobernación y la plaza ardiendo.

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