San Luis Potosí, México (17 de abril 2015).- Escasez de agua, inseguridad, reconstrucción de calles, tráfico vehicular, contaminación, ambulantaje e inundaciones son algunos de los más grandes problemas que deberá afrontar, como un colosal reto a superar, el candidato que resulte el ganador el próximo 7 de junio en la contienda electoral por la presidencia municipal de la capital.

El reto se transforma en titánico en la perspectiva de la complicada crisis económica que se avizora para el siguiente año. Por si fuese poco el gasto en nómina sigue siendo un pesado lastre. Nada sencillo, pero visto como un importante bono político que le podría perfilar al vencedor como un candidato natural a la gubernatura en el 2021. Políticamente podría considerarse como un platillo exquisito y suculento.

El desabasto de agua persiste como un problema en distintas zonas de la mancha urbana y apenas este jueves nos enteramos que de la presa El Realito se empezará a recibir el fluido, al 100 por ciento, hasta el 2019.

Hoy, a plena luz del día, es latente el riesgo de robos en viviendas o comercios, de vehículos, asaltos a mano armada de transeúntes o vandalismo. Hoy los capitalinos parecemos habituados a padecer incidentes de inseguridad como algo normal, cotidiano.

Hace unas semanas, a manera de sarcasmo, la proliferación de baches le dio pauta a un colectivo de ciclistas para realizar un torneo urbano de golf. El bacheo asemeja un mejoralito que alivia el dolor de manera temporal, mientras el paciente requiere una cirugía reconstructiva: la reconstrucción de las calles de la ciudad.

Hace unos 25 años, el entonces gobernador interino, Gonzalo Martínez Corbalá, impulsó una obra que supondría la solución anticipada del grave problema vehicular en la glorieta Benito Juárez, conocido como el Distribuidor Juárez. Años después se le añadió otro brazo a esa especie de “pulpo vehicular” y se ha barajado la posibilidad de anexarle otro “tentáculo”. Hoy pasar por abajo, en cualquier dirección, es dilatado.

Los puentes vehiculares sobre la avenida Salvador Nava, construidos durante el sexenio del ex gobernador Marcelo de los Santos, atenúan el problema, pues – además- desde hace 50 años la ciudad permanece dividida por las vías del ferrocarril. Los coches son unas de las principales fuentes de contaminación y el tráfico vehicular agrave el problema.

La exposición de la polución, el ambulantaje y de las inundaciones podría llevar al lector a una grave depresión, sobre todo si se suma la corrupción y el caso de obras costosas que permanecen en limbo, como el rastro TIF. Esa no es la intención. Mejor allí le dejamos.

La finalidad es plantear este panorama como un “suculento y codiciado banquete”, del que en futuro se “deleitaría” políticamente aquel que resulte ganador. Siempre y cuando resuelva o cuando menos encamine la solución parcial. Urge y se está muy a tiempo de empezar a hilvanar con miras al 2021-2027.

Leave a Reply