San Luis Potosí, México (18 de abril de 2015).- Este domingo se cumplen 45 días del periodo de las campañas de proselitismo de los candidatos a la gubernatura. Es la mitad de los 90 días que tienen para dedicarlos a plantear sus propuestas para, con estas, animar y convencer a los electores para que estos acudan a las urnas el próximo 7 de junio a tomar la papela y el crayón, para cruzar el recuadro que les adjudique el sufragio a su favor.

De los aspirantes a suceder al doctor Fernando Toranzo Fernández, de los dos con mayores posibilidades de lograr el triunfo, uno es el priísta Juan Manuel Carreras López, que va también como abanderado de los partidos Nueva Alianza y Verde Ecologista de México. La panista Sonia Mendoza Díaz también tiene altas probabilidades.

La razón de que ambos aparezcan con los más altos grados de aceptación no es por méritos propios ni mucho menos porque sus propuestas resulten atractivas; se explica por el habitual y tradicional voto partidista.

Según el líder nacional del Partido de la Revolución Democrática, Carlos Navarrete, cada día es creciente la preferencia de los potosinos en favor del ex priista Fernando Pérez Espinosa, “Calolo”. En un franco acto de optimismo desbordado estimó que en dos semanas, el candidato perredista se colocará en condiciones de disputar la gubernatura.

En el caso de Eugenio Guadalupe Govea Arcos, nominado por el Movimiento Ciudadano, este tiene bien definido su objetivo: alcanzar la cantidad de votos que le permita conservar el membrete de ese instituto político y, sobre todo, el financiamiento público.

De los restantes tres, el del Partido Encuentro Social, Arturo Arriaga Macías, ésta fuera; del representante del Partido Humanista, Aniceto Becerra Dueñas poco se puede decir y de Sergio Serrano Soriano, postulado por el Movimiento de Regeneración Nacional, cabe esperar que acumule una importante cantidad de votos a su favor, pero en razón del denominado efecto “López Obrador”.

Las propuestas de los candidatos han resultado poco efectivas para animar la contienda. Del priísta se entiende la limitación para emprenderla contra su ex jefe…no del panista Felipe Calderón Hinojosa sino el priista Fernando Toranzo Fernández, cuyos hijos y familia política están bajo sospecha de privilegios y de enriquecimiento, el cual no se puede catalogar de inexplicable porque hay suficientes cosas que explican esa condición.

Lo que no se entiende y hasta resulta incomprensible es la postura de la abanderada panista Sonia Mendoza, que no se ha atrevido o parece no querer criticar la gestión del galeno. Sus propuestas de campaña son anodinas, pues por ejemplo dice que “no se debe escatimar el apoyo a los cuerpos de emergencia voluntarios” y “que la industria restaurantera requiere de más apoyo”. En resumen obviedades.

Con el ánimo de “colorear” la campaña, de animarla, en el equipo de prensa de Carreras López han buscado alguien que les añada algo de “colorcito”. Igual que los de Sonia son obvios: “Impulsaremos inversiones locales y a la pequeña y mediana industria”.

En fin, cabría esperar otra cosa durante la segunda mitad del periodo de las campañas de los principales aspirantes. De lo contrario el ambiente electoral seguirá, como hasta ahora, somnoliento… de bostezo.

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