San Luis Potosí, México (21 de abril de 2015).- Causa indignación enterarse de que, Alejandro Madero Alomir, hijo mayor del dirigente nacional del Partido Acción Nacional, Gustavo Madero, se gastó 5 millones de pesos en su luna de miel cuya duración fue de un año.

Causa indignación enterarse de la visita a Beverly Hills de la esposa del presidente Enrique Peña Nieto, Angélica Rivera, junto con sus hijas e hijastros. El lugar es famoso por las grandes mansiones habitadas por los ricos y estrellas del cine y la música estadounidense.

Da igual si son panistas, priístas, perredistas o de cualquier otro color. A los políticos les complace el glamour, la buena vida. Por una razón sencilla: no les cuesta nada. Perciben cuantiosos salarios, prestaciones y además tienen la posibilidad de robar impunemente.

En San Luis Potosí de algo de lo nos hemos enterado es que la Casa de Gobierno, residencia que debía ser ocupada por el mandatario en turno la habita su hijo y su nuera, a los que no se les puede acusar de maltrato animal porque se supo que disponen de muebles para comodidad de sus mascotas caninas.

Para quienes batallan para cubrir el gasto diario acumular 5 millones de pesos es prácticamente imposible; es más bien un sueño guajiro. Tan sólo trasladarse al parque Tangamanga en camión, para una familia de tres o cuatro integrantes, les implica un gasto 45.60 y de 60.80 pesos de ida y vuelta. A lo que se le suma otros gastos, como en bolillos y refrescos y entonces el egreso supera los 200 pesos.

Para fortuna de la clase trabajadora de San Luis Potosí, el pasado primero de abril el salario mínimo aumentó 1.68 pesos en la zona geográfica “B”. Pasó de 66.45 a 68.28 pesos.

Se podría calificar como un incremento extraordinario, que les permitirá a los potosinos que perciben un salario mínimo planear un traslado a la presa y al zoológico de Mexquitic de Carmona, localizado a unos 22 kilómetros de distancia de la ciudad. Seguro los obreros no son tan exigentes y además son conformistas.

La única vía establecida hasta ahora en México, para lograr el cambio de las cosas, es a través del voto, pero la mayoría de los electores no acude a las urnas y un número importante acude porque les compraron su voto con dinero en efectivo o en especie.

Esa es la clase de políticos y la sociedad de la que somos parte; ambos casos lamentables, porque las elecciones sólo se han convertido en una oportunidad de alternancia…pero entre cuadrillas de hampones.

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